Básquet
Chris Hooper: el halcón del Harlem
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Chris Hooper está listo para afrontar su segunda temporada como jugador de San Isidro en la Liga Argentina de básquet. El oriundo del Harlem decidió volver a San Francisco para terminar con ese asunto pendiente, que no es otra cosa que llevar a los “Halcones Rojos” a quedarse con el título de campeón.
Por Manuel Ruiz
Christopher Hooper (31) está de vuelta. Y parece estar listo para el inicio de la temporada 2023/24 de la Liga Argentina con San Isidro.
El alero neoyorquino decidió, luego de una temporada 2022/23 en el que logró insertarse de lleno en la familia y la filosofía de San Isidro fuera y dentro de la cancha, que en el Nido de los Halcones era el lugar donde quiere estar hasta por lo menos junio de 2024.
Y es que Chris siente que hay cosas que resolver, límites para llevar más lejos, metas más grandes para alcanzar junto su entrenador y compañeros en la segunda categoría del básquet nacional.
Luego de un verano estadounidense donde jugó más al básquet de lo que descansó, Hooper vuelve con el ritmo de la calle en el cuerpo, la sonrisa llena de dientes en la cara y la cabeza puesta en conseguir lo que todos desean por calle Corrientes.
-¿Porque decidiste volver a San Isidro esta temporada?
Sentía que tenemos asuntos pendientes como equipo. Estuve poco tiempo, sólo estuve 6 meses, pero en ese período de tiempo me gusto lo que vi: el equipo, lo que daban mis compañeros dentro de la cancha, la idea de juego del entrenador. Pensé mucho la decisión antes de aceptar, pero tras analizarlo entendí que era la decisión correcta. Hable mucho con el entrenador durante las vacaciones, me fue honesto y me dijo que quería que yo juegue para él, así que esas son las razones por las que decidí volver.
-No es común que un jugador estadounidense haga eso, que vuelva para una segunda temporada al mismo equipo.
Si, lo sé. Pero como te decía, volví al equipo que decidió confiar en mí. Confiaron en mí en enero cuando no tenía donde ir. Confiaron en mí en los Playoffs y ahora lo hacen de nuevo, así que la decisión de volver está también basada en eso.
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-Pasaste las vacaciones jugando al básquet en Estados Unidos…
Si, tuve un verano (en el hemisferio norte) muy agitado. Estuve ocupado. Jugué un montón de torneos, mis hijos comenzaron a jugar también, así que sí, mi verano fue jugar 3 o 4 partidos a la semana, por eso perdí tanto peso, así que fue un muy buen verano. Gane varios torneos dos MVP´s en dos torneos, jugué y gané en Rucker Park. Jugué el Torneo Dykeman, el GERSH en Brooklyn.
-¿Cómo se siente salir campeón en Rucker Park?
Fue increíble. Es un torneo de básquet callejero histórico. No muchos pueden ganar ahí y encima me quedé con el MVP del torneo, que no es importante por ser el MVP en sí, sin por mi posición. Yo juego de 4-5, de pivote, y es un torneo esencialmente de bases, de jugadores muy rápido con mucho manejo de baló, así que un pivote gané el MVP, es importante. Jugué además en el Kyrie Irving (actual jugador de los Dallas Mavericks, fue campeón de la NBA en la temporada 2015/16), fue nuestro entrenador, y que un jugador así ponga su confianza en mí, también es algo lindo.
-¿Es común jugar esos torneo durante las vacaciones?
Juego todos los años esos torneos. Básicamente mi dureza, mi tenacidad, proviene de ahí, del básquet callejero. Crecí en ese contexto y es lo que me hizo ser el jugador que soy hoy.
-¿Y podes trasladar eso del básquet callejero a San Isidro, a la Liga Argentina?
Si, por supuesto. En San Isidro, en la Liga, se juega un básquet mucho más organizado, no hay tanta anarquía, locura. Es más estructurado, pero me permite usar la misma fuerza y capacidades que empleo allá. El entrenador Beltramo me deja expresar mi personalidad dentro de la cancha, como te darás cuenta, me gusta divertirme, reírme mucho mientras juego, entonces puedo mezclar de la mejor manera mi versión calle y mi versión profesional y ser efectivo dentro de la cancha.
-¿Cómo le explicas a tus compañeros en Estados Unidos, a tus hijos como se juega al básquet acá?
Les digo que es duro. Muy duro. Hay un montón de fouls que no se cobran, es más físico. Jugué en Europa, y me encantó: vivir, jugar al básquet allá, es un básquet más de fundamentos. Acá, si bien también es de fundamentos tenés que ser muy fuerte físicamente para jugar en esta liga. Necesitás jugar más con el corazón, tener más confianza en vos mismo, porque no es fácil jugar acá. O producís o te cortan. Y es así, si no producís, te vas. Y tenés que producir y aportar a tu equipo rápido. Eso también se los explico, apenas llegas a Argentina tenés que estar listo para producir para tu equipo, para tus compañeros. Y cuando digo producir no digo ser capaz de hacer 30 puntos, sino que es rebotear, jugar bien en defensa, ser capaz de defender al mejor jugador del rival. Hacer pequeñas cosas dentro de la cancha, ser un buen compañero de tus compañeros, ser una buena persona.
-Explicame como es la relación con Santiago Ludueña. Porque se los ve unidos dentro y fuera de la cancha.
Es mi hermano. Jugamos juntos en Oberá, en Misiones. Y tenemos algo así como la relación Kobe y Shaq. Jugamos bien el pick and roll, y debe ser muy muy bueno, porque cada vez que alguien llama para contratarme y Santi está en el equipo hablan de nuestro pick and roll. Y fuera de la cancha somos amigos. Cuando llegué a Oberá, él no hablaba nada de inglés y de igual manera estábamos juntos todo el día pasando el rato, saliendo, yendo a comer. Ahora habla mejor inglés, así que nos comunicamos incluso mejor. Siento que hemos estados unidos desde el primer día.
-Cambiaste el número de la camiseta, vas a jugar con el N° 1, ¿por qué la elección de ese número?
Jugaba con el 15 en honor a un amigo que fue asesinado. Ha pasado un tiempo desde eso, creo que he logrado superar algunas cosas y siento que el 1 es mi número. Siento que adelante mío, no hay nadie…
-Me dijiste que sentías que tenías asuntos pendientes en San Isidro…
Siento que la temporada pasada teníamos el equipo para salir campeones. Era un equipo para ser campeón, lamentablemente no pasó. No hay resentimientos, ni nada por el estilo, simplemente no se nos dio. Nos puso contentos llegar a las semifinales de conferencia, pero no nos quedamos satisfechos. Por eso te digo que tenemos cosas pendientes como equipo, como club. No estamos entrenando y jugando para llegar a solo a las semifinales de conferencia, queremos cruzar esa línea y ganar el campeonato.
Daniel Beltramo sobre la vuelta de Hooper
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“Él es muy amigo del Santi Ludueña y se quieren mucho, entonces eso es un punto a favor. A él le encanta Argentina, se sintió muy cómodo en la ciudad, le encantó el club, la ciudad, los compañeros. Manifiesta estar muy cómodo siendo dirigido por mí… el club está encantado con él. Es una persona única, transmite alegría, entusiasmo, no solamente a los compañeros, sino adentro del club, él llega y es... llegó Chris y la verdad que la predisposición de él para venir fue 100%. Desde que se fue dijo que volvía y volvió y eso me parece que hay que valorarlo. Eso para mí es un plus como jugador porque jugar al básquet es su trabajo, ellos se mueven de su país por dinero, eso hay que tenerlo claro, pero este chico priorizó venir a un lugar donde le gusta y donde se siente bien y a mí eso me da mucha responsabilidad también para con él”, aseguró Beltramo, una de las razones por lo que volvió Hooper.
Jugar y ganar en Rucker Park
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Rucker Park es una cancha de básquet callejero ubicada en Harlem, New York. Ahí desde la década de 1950 se juega un torneo que mezcla a grandes referentes del basquetbol callejero de New York, jugadores universitarios, profesionales y de la NBA. Es considerada la Meca del básquet callejero de la considerada capital del mundo.
