China cerró las fronteras y Mili tendrá que esperar para operarse
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202103/Image0b1f6146c23e460ea58a696393fcc0e1.jpg)
Tras el cierre de las fronteras del país asiático, la joven no pudo emprender su viaje hacia la posibilidad de ver por primera vez.
Un poco de frustración y con algo de tristeza, pero la esperanza intacta. Así se encuentra Mili Boscacci, quien el pasado sábado no pudo viajar a China a recibir su tratamiento de células madres para ver por primera vez.
Su mamá Argentina contó que tenían todo listo para partir pero el coronavirus frenó nuevamente la ilusión. "El 27 de marzo teníamos los pasajes para emprender el viaje, y aunque habíamos cumplido con lo último que nos habían pedido que era estar vacunados, no se pudo concretar porque China no abrió las fronteras".
"La semana pasada recibimos un mensaje de la clínica donde nos informaban que el gobierno les había dicho que este año se permitiría el ingreso, pero no había una fecha prevista y que tenemos que estar a la espera para que apenas suceda podamos salir, pero con esto se empieza a sentir la frustración", indicó la mamá.
La noticia caló profundo a la familia que encaró varias campañas para juntar el dinero para que acceder al tratamiento pero no los detiene. "Ella tiene una templanza envidiable. Obviamente que no duerme bien y seguramente pensará miles de cosas, pero siempre está hablando de todo lo que va a hacer cuando vea y eso nos da fuerzas, porque yo la verdad que estoy muy ansiosa y esta espera la acrecienta aún más", afirmó Argentina.
"El viaje se va a hacer, aunque tengamos que esperar un poco. El dinero ya está depositado en la clínica y la aerolínea puso los pasajes en pausa así que sólo resta esperar. Nuestras expectativas son que pronto se solucione todo y en dos o tres meses poder ir, pero lamentablemente ya no depende de nosotros".
La tranquilidad está puesta en que recibirá la atención ya que los médicos reconocieron que no depende de ellos. "El doctor nos dijo que estuviéramos tranquilos y que tampoco depende de ellos porque son decisiones que toma su gobierno. No hay otra opción más que esperar, ya que este tratamiento no se realiza en ninguna otra parte del mundo más que en China".
Una luz en el camino
En estos tiempos de ansiedad, Mili pudo contactarse con una joven de 23 que vive en Concordia, con la misma patología que ella y que pudo realizarse los primeros implantes antes de la pandemia y a los seis meses comenzó a ver, a distinguir las figuras y los colores. "Esto nos impulsa a no bajar los brazos porque ella también está esperando hacer el segundo viaje para hacer el cuarto implante y así seguir con su progreso", contó esta mamá.
"Sólo queremos agradecer a toda la sociedad que nos acompañó y acompaña porque a esta altura creo que es el sueño de ellos también", concluyó.
El tratamiento de Mili tiene un costo aproximado de 50.000 dólares y para obtener el dinero, se realizaron campañas, donaciones y ventas. Luego, el tratamiento continuaría en nuestro país durante unos seis meses con medicación, estimulación con aparatología y diversos tipos de masajes.
