Rugby
Charabones M2 campeones en Palermo Bajo
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Los "Charas "ganaron un partido bravo, físico y cambiante, y se quedaron con un título histórico: lo definieron en la última jugada y levantaron la copa juvenil por primera vez.
Este domingo, En Palermo Bajo, Córdoba, la M2 de Charabones escribió una tarde que el club va a guardar por años. No solo por el resultado —un 26–23 vibrante ante Los Cuervos RC de Bell Ville— sino por la forma: un partido peleado, cambiante, físico, donde nada estuvo garantizado hasta la última pelota. Rugby juvenil en su esencia más pura.
Desde el inicio, el duelo mostró identidades marcadas. Charabones intentó pararse con firmeza, presionar arriba, incomodar; Los Cuervos respondieron con orden y contacto duro. La tensión se sentía en cada avance. “Fue muy parejo. Por momentos ganábamos y en otros perdíamos, pero estos partidos son así”, explicó Diego Buffa, DT del equipo. No había lugar para especular: era disputar cada centímetro.
El marcador se movió de un lado a otro, como si la historia estuviera buscando su rumbo. Hubo pasajes de dominio, momentos de retroceso, pequeños detalles que podían torcer todo. El desgaste acumulado hacía lo suyo. Los cambios, la estrategia, la cabeza fría. Todo entraba en juego. Charabones no aflojó. Siguió insistiendo. Siguió creyendo.
El final fue una síntesis perfecta de lo que había sido el partido: imprevisible, dramático, decidido por convicción. “Lo dimos vuelta en la última jugada”, remarcó Buffa, todavía con la adrenalina del cierre. Ese instante final —una corrida, un pase limpio, una decisión tomada en fracción de segundo— desató la explosión. El 26–23 quedó sellado con la fuerza de lo irrepetible.
La celebración fue simple y sincera. Los jugadores se juntaron en el centro de la cancha, abrazados, conscientes de que habían ganado un partido bravo. Nada más que eso: un equipo que hizo su trabajo y llegó donde quería llegar.
Pero la victoria tiene un peso que va más allá del marcador. “Es histórico para el club. Es el primer título juvenil de este torneo y nos enorgullece haberlo conseguido y haber dejado el club en lo más alto”, dijo el DT. No es solo una copa; es una confirmación. De proceso, de trabajo, de crecimiento interno. De que el camino tiene sentido.
Detrás del triunfo hay un cuerpo técnico que acompañó, sostuvo y empujó:
Diego Buffa, Lucio Pissani, Maximiliano Curiotto, Román Pérez, Hernán Butus y Mariano Sargenti.
El rugby juvenil tiene esa magia: enseña lo que no se dice. Exige madurez, pero la devuelve multiplicada. Te obliga a levantarte después de un golpe y te recompensa con momentos que quedan tatuados.
Charabones M2 terminó campeón. No solo por el resultado, sino por la manera. Por la entrega, por la fe en el equipo, por jugar hasta el último segundo. Un título que no se olvida. Un día que queda para siempre.
