Chapa internacional
Martín García viene de vivir una experiencia inolvidable en la convulsionada Venezuela. Las sensaciones de un futbolista que no solo se guía por los resultados, sino que también valora el aprendizaje personal y asume un desafío en cada decisión que toma.
El tipo aparece con el equipo de mate listo y trastoca los
planes. No será entonces una charla en un café sino que se armará un mano a
mano con unos amargos de por medio en el mismo diario. Su amplia sonrisa es la
de siempre, pero esta vez denota una satisfacción especial. Al "Chapa" García
el fútbol le regaló una experiencia más y su madurez le permitió abrazarla como
un aprendizaje.
Su carrera tiene ribetes cinematográficos, y él quería filmar una escena fuera del país. Por eso, cuando le llegó una oferta que muchos hubieran rechazado, prefirió estudiarla y terminó dando el sí.
Así fue que armó las valijas y se mudó a la incendiaria Venezuela. Terminó siendo no solo una vivencia rica desde lo personal sino que también fue un éxito deportivo ya que se dio el lujo de jugar Copa Sudamericana y entrar en la historia de Monagas, el club que le abrió las puertas.
Hoy, con 33 años, García siente que la vida y el fútbol le sonríen. Por eso cree que tiene cuerda para rato: "Le digo siempre a mi mujer que voy a jugar hasta los 40", bromea.
Martín García, ese que en el inicio de su carrera llegó a la
Primera de Central y le hizo un gol a River, ese que Sportivo "rescató" del
retiro para que venga a ascender, ese que en el medio encontró a Dios como guía
y compañero, hoy extiende su mano invitando un mate y se dispone a la charla,
aunque la chispa de sus ojos spoilea el final: todo salió bien.
