Celeste y blanco, el color de la Bandera y la solidaridad
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Rosana Romero logró llevar los guardapolvos y calzados para que 33 estudiantes salteños promesaran la Bandera como le habría gustado al General Manuel Belgrano: en igualdad.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Es hermoso el paisaje que da el mes de junio cuando se acerca el Día de la Bandera y no porque esté próximo el invierno sino porque desfilan los niños y niñas que van ataviados con guardapolvos impolutos. A todos se los identifica por una escarapela y la emoción de ser los protagonistas de la promesa a la insignia patria.
Ahora trasladen esa misma imagen a lo profundo de la provincia de Salta y la emoción de recibir calzado, guardapolvos y todo el conjunto escolar entregado en mano por personas que le son desconocidas a los chicos, pero que lo hicieron con un profundo amor. No hay que explicar mucho más para que sepan que en ese lugar lo que debería ser algo normal por las necesidades que existen se vuelve algo extraordinario.
En esta historia, los protagonistas son Rosana Romero, un matrimonio de La Bolsa, la maestra Claudia Leguizamón y los 33 estudiantes de 4° grado de la Escuela Lapacho II en Tartagal.
Allá llegaron porque hace algunas semanas la enfermera de nuestra ciudad recibió una carta conmovedora de la docente pidiendo su colaboración para que los chicos tengan su uniforme y un agasajo especial el día en que promesaran la Bandera. Era un llamado desesperado donde la señora pidió 15 minutos del tiempo de Rosana para explicarle la situación. Imaginen, tan poco tiempo para una historia tan larga.

Rosana encabezó la campaña para llevarles los guardapolvos.
Entrelazados
Esa conexión entre la maestra Claudia Leguizamón y Rosana se dio porque la mujer de San Francisco es conocida por realizar cruzadas solidarias en esta provincia. Con su familia viaja en sus vacaciones a aquella zona para realizar trabajos de esta índole. En este corto lapso se hizo un espacio para visitar a su ahijado Amadeo (vive en otra comunidad cercana) que la estaba esperando ansioso.
Gracias a ese enlace el jueves 33 estudiantes promesaron la Bandera vestidos por igual para la ocasión como siempre debería ser, pero no se puede lograr en un país donde la pobreza y las desigualdades sociales reinan.

Una fiesta patria especial para la Escuela Lapacho II de Tartagal.
Encuentro
El contacto inicial se dio por la carta difundida por la maestra que le compartieron desde la Fundación Nietos de Tartagal a Rosana ya que trabajan juntos. Ahí nació toda la movida que juntó más gente en el camino.
La campaña llegó lejos y en un hogar de La Bolsa un matrimonio no solo se conmovió, sino que se contactó para ofrecer el traslado y conocer a esta comunidad educativa de Salta, eso sí con la condición de permanecer en el anonimato.
El señor y su esposa, Rosana y uno de sus hijos Mateo viajaron hasta allá con todo lo necesario para que el jueves los chicos pudieran promesar la Bandera en el acto oficial. El miércoles fue el primer encuentro donde se les entregaron los elementos a los estudiantes a horas del acto.
De esta forma, los y las pequeñas pasaron de ir con su ropa de entrecasa a la escuela a tener toda indumentaria nueva desde el moño de las nenas hasta las zapatillas de los nenes. Son 33 en total que lucieron idénticos y dijeron muy fuerte "¡Sí prometemos!".
La misión fue cumplida. Llegó la respuesta al anhelo de la maestra, los 33 pares de calzados, guardapolvos, escarapelas y los recursos para que sean agasajados con una gran merienda. Todos se emocionaron y entre esas lágrimas la Bandera lució más bella que nunca.
