“Cazadores de CO2”: alumnos de la Escuela Sarmiento pusieron la tecnología bajo la lupa
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El proyecto escolar analiza el impacto ambiental de los hábitos digitales y avanzó a la instancia provincial de la Feria de Ciencias, donde será presentado el 8 de septiembre en Córdoba. “No estamos en contra de la tecnología, buscamos usarla responsablemente”, explicaron los alumnos en entrevista.
Un problema que está presente todos los días, pero que no siempre se puede ver, fue el punto de partida para que los alumnos de sexto grado de la Escuela Domingo Faustino Sarmiento desarrollaran “Cazadores de CO2” en el Mundial, el proyecto con el que avanzaron a la instancia provincial de la 58ª Feria de Ciencias, Tecnologías, Artes, Movimiento e Innovación – Córdoba 2026.
La propuesta, en la que participaron estudiantes de los turnos mañana y tarde, tuvo como eje principal analizar cómo el uso de la tecnología durante un evento masivo como el Mundial de Fútbol genera un impacto ambiental que muchas veces pasa inadvertido. A partir de ese disparador, los chicos estudiaron distintas prácticas digitales vinculadas al seguimiento de los partidos, el uso de redes sociales, los videojuegos, las búsquedas en internet y las videollamadas, entre otras actividades.
Para ampliar el análisis, realizaron encuestas a estudiantes y familiares con el objetivo de conocer sus hábitos digitales y dimensionar cuánto tiempo y de qué manera utilizan dispositivos y servicios digitales. El trabajo también los llevó a investigar qué sucede detrás de cada una de esas acciones y a conocer el funcionamiento de los data centers, grandes instalaciones donde se almacena y procesa la información que circula por internet y que requieren importantes cantidades de energía y agua.
“Internet parece invisible, pero no es gratis para el medio ambiente. Después de tantos mensajes, videos, audios o preguntas que hacemos en una inteligencia artificial, hay computadoras gigantes que consumen mucha energía y agua”, explicaron los estudiantes durante una entrevista con LA VOZ DE SAN JUSTO.
A partir de los datos obtenidos, los alumnos pudieron dimensionar una forma de contaminación que no se percibe a simple vista y relacionarla con actividades que realizan cotidianamente.
“No buscamos dejar las tecnologías, sino usarlas de manera correcta”, remarcaron los chicos. Para ellos, conocer el problema es el primer paso para modificar determinados hábitos y reducir la huella de carbono digital.
Medir lo que no se ve
Una de las experiencias que realizaron fue calcular la cantidad de dióxido de carbono asociada a distintas actividades digitales y relacionarla con la capacidad de absorción de los árboles que cuidan en la escuela.
Los estudiantes determinaron que uno de esos árboles puede absorber 60,27 gramos de CO₂ por día, un dato que utilizaron para dimensionar el impacto de determinadas actividades y estimar cuántos ejemplares serían necesarios para absorber las emisiones generadas.
El Mundial de Fútbol fue uno de los casos que tomaron como objeto de estudio. A partir de un partido que siguieron durante dos horas en la escuela, los alumnos calcularon la cantidad de CO₂ generada por esa actividad y luego tradujeron ese resultado en la cantidad de árboles necesarios para absorber esas emisiones.
“En dos horas de un partido necesitábamos por lo menos 60 árboles, descubrieron los alumnos”, explicaron las docentes que acompañaron a los estudiantes durante el desarrollo del proyecto, Evangelina Forneris y Valeria Peralta.
El análisis también incluyó otras prácticas digitales vinculadas al Mundial, como el uso de videojuegos en línea y las apuestas deportivas, especialmente entre los adultos de las familias de los estudiantes.
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De la investigación a los hábitos cotidianos
El proyecto no quedó solamente en los números. Los alumnos también plantearon compromisos concretos para reducir el impacto de sus actividades digitales, tanto en la escuela como en sus hogares.
Entre las acciones propuestas aparecen apagar el wifi durante la noche, desconectar los dispositivos cuando no se utilizan y vaciar la papelera digital. La intención es incorporar pequeñas modificaciones que, multiplicadas por millones de usuarios, puedan generar un impacto mayor.
Las docentes destacaron, además, el valor pedagógico de abordar una problemática que forma parte del presente de los propios estudiantes. El trabajo les permitió investigar, formular preguntas, analizar información y relacionar los contenidos escolares con situaciones concretas. “Para ellos este proyecto fue muy interesante, poderoso. Poder descubrir qué hay detrás de algo que usamos todos los días, y conocer sus consecuencias, en este caso, para el medioambiente”.
La investigación también permitió abordar cuestiones vinculadas con el cambio climático y diferenciar fenómenos naturales de aquellos que tienen relación con las actividades humanas y el aumento de los gases de efecto invernadero.
El desafío provincial
El próximo paso será el 8 de septiembre en Córdoba, donde dos estudiantes representarán al proyecto en la instancia provincial. La presentación tendrá una duración de ocho minutos y luego deberán responder durante cinco minutos las preguntas del jurado.
Aunque todo sexto grado participó del proyecto, la instancia provincial establece que sean solamente dos alumnos quienes realicen la exposición. El resto de sus compañeros continuará acompañando el proceso desde la escuela.
La noticia de la clasificación fue recibida con sorpresa y entusiasmo. Después de atravesar las distintas etapas de la feria, “Cazadores de CO2” quedó entre los proyectos seleccionados para continuar en competencia y ahora sus integrantes ya piensan en el próximo desafío.
“Fue una sorpresa cuando la “seño” nos dijo que habíamos pasado, estamos muy contentos”, contaron los alumnos sonrientes.
Más allá del resultado que obtengan en Córdoba, el proyecto dejó instalado en los estudiantes una pregunta que trasciende la feria: qué impacto tiene cada acción que realizan frente a una pantalla y qué pueden hacer para reducirlo. La tecnología forma parte de la vida cotidiana y, justamente por eso, los chicos decidieron investigarla desde una mirada ambiental.
