Caso María Lucila Pagani: las claves que derrumbaron la versión de la explosión del celular
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La hipótesis de la explosión de un celular quedó descartada por las pericias. La Fiscalía sostiene que el ataque fue planificado e imputó al marido por homicidio calificado por el vínculo.
Lo que durante semanas fue investigado como un presunto accidente provocado por la explosión de un teléfono celular dio un vuelco en las últimas horas. La Justicia de Córdoba detuvo a Gerardo Luis Gasparutti, de 43 años, e imputó al docente universitario por homicidio calificado por el vínculo de su esposa, María Lucila Pagani, al concluir que la versión que brindó tras el hecho no coincide con las pruebas reunidas durante la investigación.
La decisión fue adoptada por la fiscal Liliana Copello, quien desde el inicio sospechó que el incendio ocurrido el pasado 14 de junio sobre la ruta E-53 no había sido accidental.
La versión del celular que no pudo sostenerse
Aquella noche, Gasparutti aseguró a los primeros policías y bomberos que asistieron al lugar que su esposa había conectado el celular para cargarlo mientras viajaban y que el aparato había explotado, provocando el incendio dentro del vehículo.
Según su relato, mientras intentaba auxiliarla perdió el control del Renault Sandero y terminó impactando contra una alcantarilla ubicada al costado de la ruta.
Sin embargo, las pericias comenzaron a desarmar esa explicación.
Bomberos informaron que no hallaron ningún teléfono celular destruido por una explosión, tampoco encontraron cables de carga ni otros elementos compatibles con esa hipótesis dentro del habitáculo.
A ese dato se sumó otro considerado determinante para la investigación: uno de los bomberos declaró haber percibido un fuerte olor a combustible en el interior del vehículo.
La hipótesis que ahora investiga la Fiscalía
Con esos elementos y otras medidas probatorias incorporadas durante los últimos dos meses, la fiscalía sostiene que no se trató de un accidente sino de un hecho intencional.
La principal hipótesis es que el ataque habría sido planificado y que el choque contra la alcantarilla fue utilizado para simular un siniestro vial mientras la mujer ya estaba siendo consumida por las llamas.
Los investigadores consideran que la mecánica del hecho resulta poco habitual y continúan reconstruyendo cómo se habría desarrollado el ataque.
Entre los puntos bajo análisis figura la posibilidad de que algún elemento utilizado para iniciar el fuego haya sido descartado antes de la llegada de los equipos de emergencia.
Si bien los pesquisas no confirmaron públicamente el hallazgo del recipiente que habría contenido combustible, la investigación sí incorporó el dato de que Gasparutti es fumador y suele portar encendedores, un aspecto que también forma parte de las pruebas reunidas.
El caso que cambió por completo
María Lucila Pagani sufrió gravísimas quemaduras durante el incendio y fue trasladada al Instituto del Quemado, donde permaneció internada durante tres días hasta su fallecimiento, el 17 de junio.
Durante ese tiempo, Gasparutti también presentaba lesiones y quemaduras compatibles con el episodio, circunstancia que inicialmente reforzó la hipótesis del accidente.
No obstante, el avance de las pericias y los informes técnicos llevaron a la Fiscalía a concluir que la explicación brindada por el ahora imputado no podía ser corroborada.
Con esa base, la Justicia ordenó su detención e inició una nueva etapa de la causa, que ahora investiga el hecho como un presunto homicidio agravado por el vínculo, uno de los delitos con mayor pena prevista por el Código Penal.
