Carmen Seif: “Si volviera a nacer elegiría ser maestra y pisaría los escalones de la Normal”
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En las aulas de la Normal Superior "Dr. Nicolás Avellaneda" (ENA), que hoy cumple 110 años, Carmen se formó como docente de manera completa. Hace 50 años -en 1972- Fue parte de la primera promoción del Profesorado de Educación Primaria. "Ser maestro no es cualquier cosa, hay que aprender a enseñar que es lo máximo", dijo Carmen emocionada por los 110 años del establecimiento en donde se perfeccionó.
Isabel Fernández|LVSJ
Desde muy chica Carmen Seif sintió la vocación de la docencia, hasta tal punto que sus juegos se centraban en eso: las sillas de la cocina improvisaban los pupitres de un aula, la puerta hacía de pizarrón y ella siempre frente a la clase imaginaria, jugando a enseñar. Tarea que después realizó durante toda su vida, en la que se perfeccionó estudiando y por la que todavía ahora, ya jubilada, siente pasión.
En las aulas de la Normal Superior "Dr. Nicolás Avellaneda" (ENA), que hoy cumple 110 años, Carmen se formó como docente de manera completa. Hace 50 años -en 1972- fue parte de la primera promoción del Profesorado de Educación Primaria, antes egresó del mismo establecimiento con el título de maestra normal nacional con el que se recibían quienes cursaban el secundario hasta 1969, en 1970 comenzó a funcionar el nivel superior.
Su carrera no terminó allí, sino que también, unos años después, recibió el título del Profesorado en Educación Inicial. En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO Carmen contó la experiencia de su paso por las aulas de la Normal y destacó que siente "orgullo" de haberse formado en una "escuela tan hermosa, el templo de la educación".
"Ser maestro no es cualquier cosa, hay que aprender a enseñar que es lo máximo. Si volviera a nacer elegiría otra vez ser maestra y pisaría los escalones de la Normal, una escuela tan hermosa, el templo de la educación. Fui muy feliz entre esos muros grandes que nos cobijaban porque no solamente hice muchos amigos, sino que los profesores nos respetaban mucho, eran como nuestros amigos", recordó emocionada Carmen.
Remarcó que la formación de la Escuela Normal le "abrió el futuro". "Me perfeccioné y elevé mi rango a otro nivel, siento mucho orgullo de haber pasado pos sus aulas. Gracias a esos títulos que obtuve pude ser primero maestra titular y después directora en la Escuela Hipólito Yrigoyen. Recuerdo con mucho cariño a las escuelas en las que pude trabajar que son la Roca, José María Paz y la Hipólito Yrigoyen".
La gran vocación la llevó a capacitarse continuamente. "Inicié mi carrera como docente con el título de maestra normal nacional pero después surgió el profesorado para enseñanza primaria en el nivel superior e inmediatamente me inscribí, siempre me interesó el estudio y la docencia".
"Me recibí con la primera promoción y pude hacerlo gracias al apoyo de mi familia porque ya estaba casada, con mi primer hijo. Después seguí el profesorado de educación inicial e incluso estaba embarazada y trabajaba cuando lo hacía", dijo.
Toda esa capacitación recibida en la centenaria escuela hizo también que Carmen transmitiera su vocación y la inclinación hacia la educación a sus hijos. "Mis tres hijos trabajan en escuelas, Jorge, Elizabeth y Carmen, los tres estudiaron para ser docentes, por eso estoy orgullosa de la formación que recibí en la Normal", remarcó.
Como buena docente, no falta el mensaje tras contar su historia destinado a todos los jóvenes que asisten a la Escuela Normal y también a otros establecimientos. "Es importante que tomen seriamente el estudio porque cuando pasa el tiempo van a arrepentirse de no haber continuado la formación. Hay que poner todo el empeño, la lucidez y aprovechar todos los talentos que Dios nos da para poder construir el futuro".
