Cáritas: “Trabajar el pos pandemia nos demandará como mínimo tres años”
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202110/Image4456d013aba046b49b72206f080c11ef.jpg)
Nicolás Meyer, director ejecutivo del organismo, visitó San Francisco y recorrió la cooperativa La Virgencita, donde analizó la situación social del país y la emergencia impulsada por la pandemia. "Tuvimos que volver a hacer una acción muy fuerte de asistencia que nosotros queremos superar para ir hacia más oportunidades, pero esta emergencia requería de esa asistencia", aseguró.
El director ejecutivo de Cáritas Argentina, Nicolás Meyer, estuvo de visita en nuestra ciudad recorriendo los espacios que atiende Cáritas Diocesana, entre los cuales se cuenta la Cooperativa de Trabajo "La Virgencita" ubicada en barrio Parque.
El objetivo de esta visita pasó por conocer de manera directa la forma de trabajo que ponen en práctica en cada una de las sedes de las Cáritas Diocesana y en ese marco, la llegada a San Francisco le permitió tomar contacto con todas aquellas personas que desarrollan una invalorable tarea social destinada a los sectores más vulnerables.
Lejos de relajarse con el mejoramiento de las variables sanitarias, Meyer hizo hincapié en la necesidad que tiene este tipo de organizaciones de seguir trabajando para establecer líneas de acción que tienen como objetivo aliviar la vida de los más desprotegidos de la sociedad.
Para ello, remarcó el trabajo que aportan los centenares de cooperativas que se formaron bajo el paraguas protector de Cáritas a lo largo y ancho del país. En este caso, se mostró muy conforme con la tarea diaria de la Cooperativa de Trabajo "La Virgencita", en barrio Parque, donde se advierte "una notable proyección de crecimiento".
En cuanto a los desafíos que Cáritas Argentina debe atender para atenuar los efectos que causó la pandemia en los sectores más vulnerables de la sociedad Meyer señaló que se debe trabajar para atender problemáticas muy variadas, que surgen en los distintos ámbitos de la comunidad.

Mayer: "Los
desafíos que trajo la pandemia siguen siendo muy grandes"
-¿Con qué panorama se encontró a su llegada a San Francisco, teniendo en cuenta las necesidades sociales de los sectores más postergados?
Es mi primera visita a esta zona de la provincia de Córdoba y me estoy empapando del trabajo enorme que hace Cáritas Diocesana, de la tarea en distintos sectores que necesitan de la contención social. A pesar de la pandemia el trabajo de Cáritas continúa, pero los desafíos que trajo la pandemia siguen siendo muy grandes.
-En San Francisco la Cooperativa de Trabajo "La Virgencita" viene desarrollando una invalorable tarea en el ámbito social. ¿Cómo evalúa esa labor?
Es sumamente importante. Por suerte en Cáritas contamos con más de 25.000 emprendedores y varios cientos de cooperativas de trabajo distribuidas en todo el país. En cuanto a La Virgencita, pude advertir una notable proyección de crecimiento. Emilio (Amé), director de Cáritas Diocesana, me explicaba la manera en que trabaja hoy la cooperativa y su proyección para la generación de recursos para las personas que están vinculadas a este espacio. Nuestro objetivo permanente es crecer y que ese crecimiento genere mayores oportunidades para más personas.
-¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta hoy Cáritas Argentina?
A los propios estragos que dejó la pandemia, afectando a grupos que viven diferentes realidades, los niños necesitan revincularse con la escuela y las familias se vieron igualmente desorientadas. Eso erosionó mucho el vínculo con la educación, una institución que sostenía la vida de esos niños y niñas y es por eso que Cáritas está aportando y trabajando mucho en red para restablecer ese vínculo.
-¿La pandemia incrementó la demanda de asistencia social?
Sí, sin dudas. El ejemplo más claro lo aporta la persona que vivía de changas o trabajos temporales que, con el cierre de la circulación y el decrecimiento económico empezaron a tener más dificultades para conseguir el sustento. De esa manera, familias que eran de clase trabajadora, al no poder trabajar durante varios días no tenían para comer y sostenerse en el día a día. Cáritas tuvo que volver a hacer una acción muy fuerte de asistencia que nosotros queremos superar para ir hacia lo promocional mediante el otorgamiento de más oportunidades, pero al mismo tiempo sabíamos que esta emergencia requería de esa asistencia.
-¿Se puede cuantificar?
Fue muchísimo lo que aumentó la demanda. En esto hubo varios indicadores dentro de los cuales hemos duplicado la cantidad de personas en los comedores ya que en un año pasamos de atender 700.000 a 1.400.000 personas. En primera infancia y educación también comenzamos a recibir más demanda al igual que en el resto de los niveles. Igualmente, para nosotros el volumen no es lo que marca la calidad y el resultado que esperamos. A veces el trabajo de Cáritas tiene más que ver con algo específico con cada familia porque necesitamos resolver problemas más de fondo.
-¿Se vio limitado el trabajo?
El primer desafío fue encontrar que nuestras voluntarias eran mujeres de edad avanzada y que la pandemia las hizo tener que cuidarse y guardarse más. Para eso activamos muy rápido un programa de voluntariado joven y por suerte el año pasado se inscribieron 1.500 jóvenes y este año se inscribieron más de 400. En segundo lugar, se realizaron gestiones cuidándonos a nosotros y a nuestros equipos porque Cáritas nunca dejó de estar presente en los barrios y servicios. De todas formas, tuvimos que empezar a coordinar de otra manera para que cuidar a nuestros voluntarios que muchos se enfermaron y algunos fallecieron. Por último, afrontamos el desafío de articular acciones con otras organizaciones en un accionar que fue positivo por momentos, mientras que en algunas ocasiones resultó muy dificultoso.

Mayer recorrió la cooperativa de reciclado de cartón que depende de Cáritas en nuetsra ciudad.
-¿De qué manera trabaja Cáritas para abordar un escenario social pos pandemia para contener las demandas que queden una vez que todo esto termine?
A través de un conjunto de acciones bien determinadas. Poder trabajar el pos pandemia nos demandará como mínimo tres años. En este tiempo, la primera infancia es un foco que necesariamente deberemos atender; también los adolescentes que en pandemia han sufrido la falta de políticas públicas porque las organizaciones no supieron cómo llegar a ellos mientras se quedaron sin el club, sin la capilla, centros comunitarios o culturales. De la misma manera necesitamos generar trabajo sabiendo que si bien no es el rol de Cáritas, debemos acompañar a las familias que están emprendiendo, a las pymes que tienen deseos de contratar y para eso acompañamos a la gente a que se capacite y enfrente con mejores herramientas los desafíos que en este momento plantea el mundo del trabajo. Para nosotros 2022 será un año destinado a mirar todas las estrategias de trabajo que pueden abordar los barrios, acompañados siempre por políticas nacionales.
