Vóley
Carácter, ajustes y equipo: las claves del San Isidro semifinalista
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/san_isidro_esta_en_semifinales.jpeg)
Tras una serie exigente ante Club Bell, el conjunto sanfrancisqueño mostró evolución, variantes y fortaleza mental para meterse en semifinales. Ahora, el desafío será sostener ese nivel ante Gimnasia.
En su estreno absoluto en la élite del vóley argentino, San Isidro tomó la responsabilidad y el valor del lugar obtenido y emprendió viaje hacía un objetivo primordial: conservar la categoría. Algo lógico para cualquier equipo recién ascendido. Los partidos pasaron, los resultados se construyeron y hoy, está en semifinales de la Liga Argentina Femenina.
La serie de cuartos de final fue digna de playoffs: tensa, desgastante y ajustada. Se enfrentó ante un Club Bell con el mismo hambre. El primer juego fue en el Superdomo, donde las visitantes se lo llevaron 3-1. Y ahí llegó el cambio necesario. El de mentalidad.
Las dirigidas por Mauro Silvestre tuvieron que cambiar el chip y reafirmar su objetivo desde el juego uno de fase regular: ganar, partido a partido.
El primer punto quedó en manos de Bell por 3-1 (25-15, 19-25, 25-21 y 25-19), en un encuentro donde San Isidro mostró pasajes de buen nivel pero no logró sostener la regularidad en los momentos decisivos. Lejos de golpear al equipo, la derrota marcó el punto de partida para la reacción: “Sabíamos que iban a ser partidos largos y que teníamos que estar preparadas para eso”, explicó la capitana, Josefina Jappert.
El segundo juego, ya en Bell Ville, fue el verdadero quiebre de la serie. San Isidro se impuso 3-2 (28-26, 25-27, 25-14, 23-25 y 15-11) en un duelo cargado de tensión, donde mostró carácter para sostenerse en un momento crítico y llegar la definición al tie-break. “Se dijo que seguramente iba a ser un quinto set y que iba a ganarlo el equipo que tuviera la cabeza más fría. Y así fue”, remarcó Belén Caba, reflejando el pulso emocional del partido.
La serie se definió el lunes, otra vez en Bell Ville, con un nuevo triunfo de San Isidro por 3-1 (23-25, 25-22, 25-22 y 26-24). Tras ceder el primer set, el equipo sanfrancisqueño logró imponerse en tres parciales consecutivos, todos definidos por detalles, y selló una clasificación que tuvo como sello la eficacia en los cierres.
Uno de los puntos clave de la clasificación estuvo en la capacidad de adaptación. San Isidro pasó de un inicio irregular en su casa, lugar donde ganó la mayor cantidad de sus compromisos, a una versión más sólida y confiable en los últimos dos encuentros y como visitante. “Ajustamos detalles, confiamos en el plan de juego y las variantes dentro del equipo fueron clave. Entender que en determinados momentos podría haber cambios de roles fue fundamental”, analizó Jappert.
Esa lectura se reflejó en la cancha: mayor solidez en defensa, mejor gestión de los puntos largos y una distribución más equilibrada del ataque. No hubo una única figura excluyente, sino un funcionamiento colectivo que se sostuvo en diferentes nombres a lo largo de la serie. “Entendimos que somos un equipo largo y que necesitamos de todas”, agregó la jugadora, marcando una de las identidades más claras del equipo.
La serie también se jugó desde lo emocional. San Isidro tuvo que sobreponerse a la derrota del comienzo y afrontar dos partidos en condición de visitante, en un contexto adverso. “Antes de viajar ya pensábamos: ‘¿y si se lo ganamos en su cancha?’. Fuimos con esa cabeza”, contó Caba.
El desgaste fue otro factor determinante. Tres partidos en cuatro días, con parciales largos y condiciones exigentes, pusieron a prueba al plantel. “Hizo un calor insoportable, mucha humedad. En el tercer partido las piernas no daban más, pero las ganas pudieron más”, agregó. Ese empuje fue clave para sostener el nivel en los momentos decisivos y terminar de inclinar la serie.
Más allá del resultado, el recorrido de San Isidro tiene un valor especial. Recién ascendido, el equipo no solo cumplió el objetivo inicial de meterse en playoffs, sino que ahora está entre los cuatro mejores del país. “Tenemos un equipo muy joven, muchas están jugando su primera Liga y ya están en semifinales. No es algo común, por eso hay que disfrutarlo”, destacó Jappert.
El crecimiento también se explica por el trabajo sostenido desde la pretemporada y la construcción de un equipo sólido, dentro y fuera del vestuario. “Desde el primer día dimos todo. Este equipo se lo merece”, remarcó Caba.
En semifinales, San Isidro se medirá ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, uno de los equipos más fuertes del torneo y el puntero de la fase regular, que llega tras eliminar 2-0 a Ferro Carril Oeste (ambos partidos 3-1). Ya se enfrentaron en la primera fecha del torneo y el duelo fue para las “lobas”, por 3 a 1.
El cruce plantea un contraste interesante: la solidez de un equipo con experiencia frente al impulso de un debutante que no deja de sorprender. San Isidro llega fortalecido desde lo mental tras una serie al límite, aunque con el desgaste lógico de tres partidos muy exigentes desde lo físico y lo emocional. Del otro lado, Gimnasia aparece como un rival un poco más descansado y acostumbrado a este tipo de instancias.
En medio de este presente histórico, el vínculo con la ciudad también juega su papel dentro del juego. “Sentir el apoyo de la gente es increíble. Ver el Superdomo lleno y que te alientes nos da un plus”, expresó Jappert.
Y Caba, cerró con una invitación clara: “Esperamos que este viernes el estadio esté lleno. El aliento se siente y es muy importante para nosotras”.
Las entradas anticipadas continúan a la venta hoy miércoles, tanto por la mañana como por la tarde, en la sede de calle Corrientes. Mientras que mañana lo estarán solo por la mañana y finalmente el viernes, previo al partido se venderán en puertas del Superdomo por el valor de $10.000.
San Isidro ya hizo historia. Pero en San Francisco, nadie quiere que la historia termine acá.
