Caminar las calles para hurgar en los restos y llevar de comer a sus hijos
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Los hermanos Sosa, de barrio Acapulco, salen todos los días a buscar, a remover en la basura para llevar algo de comer a su casa.
No hay fin de semana cuando el hambre apremia, por esta razón los hermanos Sosa salen, desde Acapulco, su barrio, todos los días, a caminar las calles de San Francisco, en busca de restos de comida. Hurgan en cestos de residuos, contenedores, o lo que esté al alcance. Lo que proporcione un alimento para poner en el plato. "Desde las 8 (de la mañana) que salimos, no volvemos hasta las 7 de la tarde", dicen.
Cuando hablamos de los Sosa nos referimos a tres hermanos, un joven y dos señoritas. En tanto se disponen a dar su testimonio a LA VOZ DE SAN JUSTO, muestran lo que encontraron recientemente: una cabeza de ajo.
"A veces se consigue un poco más, a veces menos. En la Terminal (de Ómnibus) se consigue porque los colectivos suelen tirar comida. O vamos a las verdulerías, buscamos en los cestos y sacamos lo feo, lo otro sirve. En las carnicerías a veces nos dan menudos, o cosas así, pero a veces. O cuando me piden que limpie un patio, lo hago y me dan lo que sea", señala el joven.
Es que sí, poco se descarta cuando son siete personas las que deben comer. Los tres pequeños, pues cada hermano tiene un hijo a su cargo, la mujer del joven y, claro está: ellos mismos. "Hace cuatro años que hacemos esto, salimos todos los días, todos los días. Hay que caminar, eh", remarca.
"A veces se consigue un poco más, a veces menos. En la Terminal se consigue porque los colectivos suelen tirar comida. O vamos a las verdulerías, buscamos en los cestos y sacamos lo feo, lo otro sirve. En las carnicerías a veces nos dan menudos, o cosas así, pero a veces".
"Antes íbamos al basural, pero me robaron la bici, y eso que era fiera", dice sonriendo el joven, porque se puede no perder la sonrisa incluso ante semejante realidad. "Hasta el carrito me llevaron, si no me ponía a juntar cartón, porque está lleno de cartón por todos lados, o botellas. Y por lo menos para el puchero tenía".
El joven muestra la mochila, dentro se ve lo que pudieron recolectar hasta pasado el mediodía del lunes: se ve una factura de panadería en una bolsita y una rosca, en otra. También latitas. Y se suma la cabeza de ajo.
La predisposición a trabajar está, pero no se encuentra. Por ello las hermanas se ofrecen "para cuidar niños o pasar los pisos". Y dejan un número de teléfono: (03564) 15679159.
