Cambio de hábitos: menos bici y más colectivo para ir a la escuela
Los estudiantes optan por ir y venir de la escuela en bondi. Más seguridad y menor gasto, entre las virtudes.
Veinte años atrás, al menos, era impensado que tantos niños y adolescentes utilicen el transporte público de pasajeros. La bicicleta y también las motos en menor medida se convirtieron en el medio de transporte para poder llegar a clases. Sin embargo, por diversas cuestiones, el escenario fue cambiando y los estudiantes esperan cada día en las distintas garitas y paradas la llegada del bondi.
Entre los factores que influyen a la hora de entender la elección de los chicos, y sus familias, se encuentra la frecuencia del transporte público, lo que permite llegar al colegio antes que suene el timbre de entrada. Otro, que si bien no abarca a todos los pasajeros diarios, es la ubicación de las paradas que en muchos casos ofrece un servicio puerta a puerta, es decir, de casa hasta la escuela sin escalas.
Y el tercero, pero quizás más trascendental, es que muchos de los alumnos secundarios son favorecidos al poseer el Boleto Educativo Gratuito (BEG), lo que les permite transportarse de manera gratuita solo mostrando el documento que los identifica como beneficiarios. Cabe destacar, que el tarifario de boletos tiene un precio especial para estudiantes de $4, dos pesos menos que los que abona el ciudadano común.

Son tres las líneas del sistema de transporte urbano: circulan en ellas entre 1.500 y 1.800 pasajeros por día
Comodidad y gratuidad
Para Keila, que cursa el quinto año en la escuela Proa, el colectivo aparece como la forma "más cómoda" para ir a la escuela: "Me lo tomo en la esquina de mi casa y me deja en la esquina de la escuela", aseguró. Algo similar le sucede a Ángeles, quien cursa el segundo año del colegio San Martín, quien resalta también la comodidad y además la gratuidad: "Con el boleto no me sale nada", expresó la adolescente.
José está en primer año de la escuela Ravetti y desde su casa hasta el colegio debe tomar dos colectivos a la ida y otros dos a la vuelta. Pero para él eso no es un problema: "Uso el colectivo hace un año y está bueno, me deja cerca de la escuela", valoró.
Janet, otra de las entrevistadas, empezó a usar el servicio hace un año luego de cambiarse de escuela: "Como no tengo bici, ni moto, el colectivo es la mejor forma de ir", sostuvo.
Llegar a tiempo
Un factor que resulta de vital importancia para entender el gran uso que se hace del transporte público es que las unidades llegan a tiempo a las paradas y por ende al destino final. En este caso, no pasa por la espera, que puede resultar agobiante, sino además por tener la seguridad de que no habrá demoras. En este caso, todos los chicos consultados por LA VOZ DE SAN JUSTO garantizaron que el colectivo siempre pasa a tiempo y siempre llega a horario a donde tiene que llegar.
En un relevamiento realizado por este medio en el mes de febrero de este año, desde la Dirección de Transporte informaron que en 2016 eran 900 los chicos que se transportaban mediante el uso del BEG. Y a nivel general, por las tres líneas que actualmente cuenta el sistema: A, B y C, circulan, según datos de la misma área, entre 1.500 y 1.800 pasajeros por día, y alcanzando y hasta superando a veces los 45.000 al mes.
