Cambio climático: la advertencia más dura
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La humanidad pareció por momentos retomar la conciencia de su destino único cuando el Covid cambió la vida en el planeta. Este mismo espíritu es el que debería imponerse para abordar la crisis del calentamiento global.
Naciones Unidas difundió recientemente un documento elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Ipcc) que se está convirtiendo en la más concreta expresión de los desafíos que enfrentará la humanidad para proteger su supervivencia en la "casa común". De acuerdo a ese informe, una gran inestabilidad en el planeta, lo que determinará que la temperatura promedio global suba 1,5ºC en la década de 2030, varios años antes de lo pronosticado hasta el momento.
Los más importantes científicos del mundo han coincidido que el calentamiento global en el futuro cercano se mantendrá por encima de 1,5 grados centígrados, excepto que se produzca una drástica disminución de las emisiones. De no haber cambios sustanciales en las políticas contra el cambio climático ni acuerdos internacionales que se pongan a la práctica rápidamente, mucho antes de lo que se preveía el planeta sufrirá eventos muy duros como sequías, tormentas extremas, alza en el nivel de los océanos y graves efectos económicos, entre otras desgracias.
El documento del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático alerta en forma contundente sobre el problema. La temperatura media subirá dos grados durante este siglo a menos que se reduzca de manera sustancial la emisión de dióxido de carbono (CO2), junto con otras emisiones de gases de efecto invernadero, hasta llegar a un nivel neto cero en torno a 2050 o después. Vale recordar que el Acuerdo de París determinó que el incremento de la temperatura no podía superar 1,5 grados.
La advertencia es clara. Se está en el umbral de una catástrofe climática que sobrevendrá en las décadas que vienen si no se adoptan medidas urgentes. El acuerdo entre las naciones es vital para encontrar algún camino que permita revertir la cuesta. Se ha avanzado en la toma de conciencia del riesgo que corre la humanidad es el primer paso para que comiencen las reconversiones para eliminar los gases invernadero. Pero poco aún se observa en acciones que reconviertan las matrices productivas y utilicen energías limpias, por ejemplo.
En este punto, la salida de la pandemia bien podría ser un engranaje que incentive la acción frente al cambio climático. La humanidad pareció por momentos retomar la conciencia de su destino único cuando el Covid cambió la vida en el planeta. Este mismo espíritu es el que debería imponerse para abordar la crisis del calentamiento global.
Así, adquiere relevancia notable la próxima conferencia mundial sobre el clima que se realizará en noviembre en Glasgow, Escocia. Frente a la advertencia científica expresada en el documento difundido por la ONU, los líderes mundiales, en especial los de los países desarrollados que son los mayores contaminantes, deberán elevar sus objetivos para reducir las emisiones de gases y aumentar los recursos para que los países más pobres puedan hacer frente a las graves consecuencias que ya se observan y a las que podrían sobrevenir.
La pregunta es si en los próximos meses o años habrá una respuesta global basada en un acuerdo con metas que se cumplan para afrontar el desafío del cambio climático o bien si la humanidad debe resignarse a esperar el drama que se pronostica.
