Cambio climático: el fracaso de las potencias
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Han desaparecido casi por completo las bases firmes sobre las que se asentó la geopolítica mundial luego de la Segunda Guerra.
Los líderes del G7, integrado por las máximas potencias económicas del mundo, reconocieron por primera vez, en la ciudad siciliana de Taormina, su división respecto a la cuestión del clima, después de que Estados Unidos se negara a comprometerse con el Acuerdo de París contra el calentamiento global. La noticia da cuenta de que el presidente estadounidense Donald Trump anunció con un tuit al término de la cumbre que decidirá "la próxima semana" si se retira o no del histórico acuerdo pactado en París en 2015 con el fin de reducir las emisiones mundiales de carbono.
Pese a las presiones de los europeos (Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y la Unión Europea), de Canadá y de Japón, Trump no ha cedido y se ha tomado más tiempo para decidir si retira a su país del pacto a favor del clima. Estados Unidos está revisando su política sobre cambio climático así como el Acuerdo de París y por lo tanto "no se llegó a un consenso sobre ese asunto", recalca la declaración final.
Este nuevo desplante del impredecible presidente norteamericano ha generado malestar en algunos líderes mundiales. Frente a las evidencias científicas prácticamente irrefutables respecto del cambio climático que es producto de la acción del hombre sobre el ambiente, la actual administración de Washington no se inmutó al descalificar los acuerdos firmados por anteriores gobiernos de ese país. Al desconocer todos los principios de continuidad diplomática, Trump ha puesto al mundo en un dilema.
Esto es, los efectos del cambio climático persisten y se agravan, mientras el país que quizás más contribuye al problema no se define en la cuestión, ni siquiera se compromete con alguna opinión que dé muestras de hacia dónde pretende ir. Entonces, aquel acuerdo firmado años atrás en Paris languidece y parece tener destino de funeraria.
En este marco, complicado y de pronóstico incierto, la indefinición de Estados Unidos se suma a los efectos políticos del Brexit. Estas dos situaciones demuestran que el mundo está cambiando hacia nuevas alianzas de poder que generan resquemores, recelos y sospechas. El rumbo errático que ha tomado la política exterior norteamericana con Trump y los golpes que el Brexit ha dado a Europa están modificando el tablero. Ya no existen bases sólidas sobre las que construir acuerdos.
Así, el fracaso de las potencias en acordar medidas contra el cambio climático es un ejemplo tangible de que las certezas se han difuminado. De que el mundo "se ha vuelto líquido", recordando la metáfora del sociólogo polaco Zygmunt Baumann. Esto es, han desaparecido casi por completo las bases firmes sobre las que se asentó la geopolítica mundial luego de la Segunda Guerra.