Modernización laboral
Cambian los oficios y crece la capacitación para nuevos trabajos
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Las preinscripciones al Ceder se triplicaron entre 2025 y 2026 y reflejan una transformación del mercado laboral. Crecen las búsquedas de marketing digital, administración y oficios orientados al autoempleo. La mayoría de los alumnos ya trabaja, pero busca mejores ingresos, nuevas habilidades y oportunidades para emprender.
Por Cecilia Castagno | LVSJ
A pocos años de jubilarse, se quedó sin trabajo. La incertidumbre golpeó fuerte, pero decidió no quedarse inmóvil. Se inscribió en un curso de diseño gráfico, aprendió una nueva herramienta y hoy trabaja junto a su hija diseñando e imprimiendo productos. La historia, recordada por Marcela Algarbe, directora del Centro de Desarrollo Regional (Ceder) San Francisco, resume una realidad que se repite cada vez con más frecuencia: personas que, frente a las dificultades económicas, buscan en la capacitación una oportunidad para generar ingresos y reinventarse laboralmente.
La demanda de cursos de formación profesional creció de manera notable este año. Según datos aportados por Algarbe, las preinscripciones pasaron de 1.200 en 2025 a 3.800 en 2026, una cifra que refleja un interés cada vez mayor por adquirir herramientas que permitan acceder a un empleo, mejorar la situación laboral actual o iniciar un emprendimiento propio.
“En 2025 la cantidad de preinscriptos había sido de 1.200 y en el 2026 de 3.800. Eso habla, sí, de un aumento significativo en la cantidad de personas que se preinscribieron a las capacitaciones y que después se terminan inscribiendo a través de Ciudadano Digital”, señaló Algarbe en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Consultada sobre las razones de este crecimiento, la directora consideró que la coyuntura económica tiene una incidencia directa. “Creo que es una parte importante, la crisis económica, porque la formación profesional siempre, cuando hay épocas de vacas flacas, aumenta la demanda de personas que quieren formarse para lograr otro ingreso o para conseguir un empleo”, afirmó.
Sin embargo, sostuvo que no se trata del único factor. “También creo que hay una política muy fuerte por parte del gobierno de la provincia de Córdoba en la implementación del programa Córdoba Me Capacita, porque ha crecido mucho este programa, así como están los programas de empleo como el PPP, Empleo + 26, donde la gente participa activamente de esos programas, justamente para conseguir empleo”, expresó.
Además, destacó la calidad de las propuestas formativas. “También hoy hay cursos de calidad realmente, entonces yo creo que la gente también valora. Tenemos muchos jóvenes, por ejemplo, casi el 80% de nuestra población está entre los 17 y los 45 años”, indicó.
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Aunque suele asociarse este tipo de capacitaciones con situaciones de desempleo, la realidad que observan en el Ceder muestra otro panorama. “La mayoría de la gente tiene un empleo, pero que no es en blanco, pero ya tienen un empleo”, confirmó Algarbe.
En ese sentido, explicó que muchas personas llegan a los cursos porque los ingresos que perciben no alcanzan para cubrir sus necesidades. “Hay desocupados, por supuesto, pero la mayoría de gente tiene algún ingreso, no es que no hacen nada. Lo que pasa es que necesitan mejorar el ingreso que tienen, porque es muy bajo, y por eso hacen un curso con la finalidad de aprender el oficio, formarse para el futuro”, sostuvo.
Una encuesta realizada entre los alumnos permitió conocer con mayor precisión cuáles son sus motivaciones. “Casi el 40% de los alumnos dice que quieren aprender un oficio para formarse para el futuro”, detalló.
Los resultados también muestran que la capacitación es vista como una herramienta para emprender. “Un 20% dice que es para conseguir empleo, y un 27% de nuestros alumnos para armar su propio emprendimiento”, precisó Algarbe.
“Entonces, eso te está dando diferentes pautas de que la gente tiene alguna changa o algo con la cual subsiste, pero necesita de un curso de formación profesional para mejorar sus ingresos, obviamente”, agregó.
La tendencia también se refleja en el perfil de los asistentes. Si bien históricamente el promedio de edad rondó los 35 años, en los últimos años se incrementó la participación juvenil. “Ya notamos desde el año pasado que son muchos los jóvenes que vienen, porque la oferta que tenemos de cursos también tiene que ver un poco con la necesidad que tienen los jóvenes”, explicó.
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Como ejemplo mencionó el interés despertado por las capacitaciones vinculadas a las nuevas tecnologías. “Esta semana arrancamos un curso de marketing digital y se inscribieron más de 300 personas. Eso está hablando de que el joven sabe lo que es el marketing digital, qué puede aprender y qué puede aprovechar de ahí”, señaló.
Respecto de los oficios más demandados, la directora indicó que electricidad encabeza la lista. “Electricidad, en primer lugar, creo que eso tiene que ver justamente porque es un oficio donde vos podés generar tu propio emprendimiento y con poco dinero podés arrancar”, afirmó.
También destacó el crecimiento de las capacitaciones vinculadas al marketing digital, la gastronomía y las áreas administrativas. “Marketing digital le sigue en cuanto a la cantidad de gente que se inscribió y los cursos que tienen que ver con la parte gastronómica, como panadería, pastelería, cocina. Sobre todo pastelería es el que más demanda tiene”, comentó.
A ello se suman propuestas como auxiliar en administración, auxiliar en recursos humanos y asistente en operaciones logísticas. “La gente se acerca mucho a ese tipo de capacitaciones también, sobre todo los jóvenes”, dijo.
Según Algarbe, las preferencias han cambiado respecto de años anteriores. “Hubo una época donde nosotros teníamos gran demanda de gente que se quería anotar en soldadura y en operador GNC. Y hoy no es así. Hoy va más para la parte administrativa, el marketing digital o los oficios donde pueden emprender como el de electricidad o el de gas, o el de peluquería”, señaló.
Para la responsable del Ceder, los cursos gratuitos cumplen además una función social clave. “Es importante que las personas tengan acceso a capacitaciones sin costos”, expresó, aunque remarcó que detrás de esa gratuidad existe una inversión pública.
“Nosotros lo primero que le decimos a la gente cuando viene es que, si bien son gratuitos, esto se financia con los impuestos del ciudadano. Entonces es importante valorizar la capacitación que te brinda el Estado”, sostuvo.
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Si bien aún no cuentan con estadísticas oficiales sobre inserción laboral, Algarbe aseguró que existen numerosos ejemplos que permiten dimensionar el impacto de estas capacitaciones. “Sabemos que, por ejemplo, los que hacen gas, plomería, la mayoría trabaja de ese oficio que aprendió”, comentó.
También mencionó casos de alumnos que transformaron los conocimientos adquiridos en una fuente complementaria de ingresos. “Tenemos alumnos que han hecho el curso de carpintería y que hoy compran la melamina ya cortada y arman muebles y los venden”, relató.
Después de 32 años de trabajo en el Ceder y siete al frente de la sede San Francisco (Belgrano 2158), Algarbe conserva varias historias que ilustran el valor de la formación profesional. Entre ellas, recuerda especialmente a un hombre que había quedado desempleado y encontró una salida en un curso de soldadura.
“Nosotros les enseñábamos a hacer las parrillas, unas pequeñas parrillas para el asado, y él las empezó a vender en una ferretería de acá de la ciudad. Estaba feliz porque él no tenía trabajo y con lo que aprendió acá realmente pudo generar un emprendimiento”, recordó.
Con el tiempo, aquella experiencia inicial se convirtió en una actividad laboral estable. “Hoy es soldador y hace rejas”, contó.
Historias como esa, o la del hombre que aprendió diseño gráfico para trabajar junto a su hija después de perder el empleo cerca de la jubilación, son las que mejor reflejan el fenómeno que atraviesa hoy a miles de personas. En tiempos donde un solo ingreso muchas veces no alcanza, los cursos de oficios aparecen como una herramienta para abrir puertas, complementar recursos económicos y construir nuevas oportunidades. “La formación profesional es sinónimo de oportunidades cuando uno sabe aprovecharla”, resumió Algarbe. Y detrás de cada aula llena hay justamente eso: personas que no se resignan, que buscan aprender algo nuevo y que apuestan a transformar ese conocimiento en trabajo.
