Entrevista
Bullying: “No es un fenómeno aislado y exige respuestas integrales más allá de la escuela”
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La tragedia de San Cristóbal reavivó el debate sobre el acoso escolar y la violencia entre jóvenes. La secretaria de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior de Córdoba, Claudia Maine, analizó el rol de la educación, la familia y la sociedad.
CORDOBA (Corresponsalía)-. Interpelados por el impacto social del ataque ocurrido en una escuela de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años mató a un compañero de 13 e hirió a otros, desde el sistema educativo cordobés insisten en la necesidad de profundizar estrategias de prevención, acompañamiento y construcción de vínculos. Para la secretaria de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior, Claudia Maine, estos hechos obligan a revisar no solo lo que ocurre dentro de las aulas, sino también las dinámicas sociales más amplias que atraviesan a niños y adolescentes.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, la funcionaria sostuvo que el acoso escolar no puede analizarse como un hecho aislado ni abordarse únicamente desde la sanción. Por el contrario, planteó que se trata de una problemática compleja que requiere intervenciones integrales, sostenidas y con la participación activa de toda la comunidad.
—Bullying o acoso escolar: ¿qué diagnóstico hacen hoy en Córdoba?
Lo que venimos relevando de nuestra experiencia en intervención y las investigaciones, es que el acoso escolar existe en muchos lugares, es una problemática presente en todas partes, y además es una problemática compleja. Justamente por eso necesita abordajes complejos e integrales. No es algo que le corresponda únicamente a la escuela, sino que también involucra a las familias y a la comunidad. El acoso no es un fenómeno aislado de las dinámicas sociales. Muchas veces empieza en otros espacios, como puede ser un club, y luego continúa en la escuela. También está profundamente vinculado con las dinámicas familiares, sociales y digitales actuales. Entonces, no podemos pensar que es un problema que nace y termina dentro de la institución educativa.
Desde el Ministerio de Educación de Córdoba elegimos trabajar desde la convivencia escolar, fortaleciendo los buenos vínculos, con un enfoque claro en la intervención temprana. La idea no es actuar solo cuando el problema ya estalló, sino trabajar en la prevención, en la promoción de vínculos saludables y en el acompañamiento constante a estudiantes, docentes y familias.
Además, es clave entender que no se trata de buscar culpables. Estamos hablando de niños y adolescentes. El acoso no es un problema individual o particular de un caso, sino que responde a tramas vinculares e institucionales. Por eso, la intervención debe promover la cultura del cuidado y del diálogo. No debemos basarnos en lo punitivo, sino hacer un giro hacia lo pedagógico, que es el rol que nos corresponde como educadores.
— ¿Qué debería hacer el sistema educativo para prevenir de manera efectiva y no solo reaccionar?
El gobernador Martín Llaryora nos encomendó trabajar anticipándonos a las situaciones emergentes. En las escuelas conviven múltiples realidades, porque son espacios donde los niños comienzan a socializar desde edades muy tempranas, incluso desde los tres años. Allí empiezan a construir vínculos, a relacionarse con otros, a aprender normas de convivencia. Esto hace que la escuela sea un espacio de educación permanente, no solo en contenidos, sino también en lo vincular. Y ese trabajo necesariamente se traslada a las familias. Por eso, prevenir implica estar presentes antes de que surjan los conflictos más graves, generar herramientas, sostener el acompañamiento y fortalecer la convivencia todos los días.
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— ¿Se incrementaron los casos o cambió la forma en que se manifiestan? ¿Qué impacto tienen las redes sociales?
Estas cuestiones existen desde hace mucho tiempo. El acoso escolar no es algo nuevo. Lo que ha cambiado es la forma en que se manifiesta y también su visibilidad. Hoy los conflictos son cada vez más visibles, en gran medida por el impacto de las redes sociales. Muchas veces los chicos filman situaciones de violencia, las suben y eso genera una amplificación del conflicto. Lo que empieza siendo una situación en la escuela o en un espacio público se extiende al ámbito digital y desde allí se difunde ampliamente.
También hay que decir que hoy existe una mayor sensibilidad social, lo cual es positivo. Gracias al trabajo que se viene realizando, hay más canales para poner en conocimiento estas situaciones y para abordarlas. Esto permite que se detecten más rápido y que se intervenga con mayor profesionalidad. Desde el Ministerio contamos con equipos específicos, como los EPAE (Equipos Profesionales de Acompañamiento Educativo), y también con protocolos de actuación ante situaciones complejas que orientan el trabajo de las escuelas.
“El acoso escolar no es nuevo, pero hoy se manifiesta de otras formas y es más visible, en gran parte por el impacto de las redes sociales”
—Parte de la sociedad percibe que el bullying sigue invisibilizado o naturalizado por las autoridades educativa. ¿Qué le responde?
Nosotros entendemos que ante esta problemática hay una corresponsabilidad de todos los miembros de la comunidad. No hablaría de invisibilización, sino de la necesidad de que todos estemos atentos y nos sintamos parte del abordaje. Hoy existen protocolos, equipos técnicos, capacitaciones permanentes. El mensaje es claro: ninguna situación de violencia es menor. Todas deben ser atendidas con responsabilidad y acompañamiento. También es importante comprender que muchas veces el acoso comienza en otros ámbitos y continúa fuera del horario escolar, con mayor exposición en redes sociales. Esto nos obliga a trabajar también en ciudadanía digital y en el uso responsable de la tecnología.
— ¿Las familias están pudiendo acompañar estas problemáticas?
Hay una corresponsabilidad, pero también sabemos que no todas las familias tienen las mismas realidades. Por eso, desde el sistema educativo trabajamos no solo con los docentes, directivos e inspectores,sino también con las familias. Se han desarrollado rondas de familias en toda la provincia, espacios donde se abordan distintos temas que preocupan a los padres. Además, se lanzó un portal digital con información y orientaciones: Familias en Línea (https://familiasenlinea.cba.gov.ar/) para acompañar las trayectorias educativas. Y la guía Acompañar CBA, para intervenir ante situaciones complejas. Orienta y establece procedimientos para actuar frente a situaciones de vulneración de derechos, violencias y otras problemáticas. Busca garantizar entornos educativos seguros, inclusivos y respetuosos de los derechos de niñas, niños, adolescentes y personas adultas.
El objetivo es fortalecer el cuidado, la convivencia y el protagonismo de los estudiantes. Buscamos que ellos también sean promotores de buenos vínculos. Trabajamos desde distintas aristas: el arte, el juego, la recreación, los acuerdos de convivencia. Hacemos especial hincapié en el trabajo preventivo, en habilitar espacios de diálogo y en abordar lo socio-afectivo junto con los aprendizajes. Así no solo atendemos el conflicto cuando ocurre, sino que trabajamos para evitarlo.
— ¿Se está logrando que la escuela sea un espacio de contención?
La escuela es un espacio de aprendizajes múltiples. No solo se trata de contenidos académicos, sino también de aprender a convivir, a estar con otros, a relacionarse. Ese es uno de los grandes desafíos actuales.
—¿Qué otras herramientas concretas existen para intervenir?
Córdoba cuenta con un Programa Provincial de Convivencia Escolar y Buen Trato que trabaja en la prevención y protección de derechos. También hay una línea telefónica gratuita disponible (0800-777-3728) de escucha y orientación educativa, y equipos profesionales que acompañan a las instituciones. Además, la guía provincial de actuación ante situaciones complejas orienta a los docentes sobre cómo proceder en distintos escenarios: violencia entre pares, acoso, vulneración de derechos, autolesiones, suicidio, sexualidad, consumo, entre otros. Esta herramienta busca dar certezas y fortalecer la actuación institucional, siempre desde un enfoque de derechos humanos y resolución pacífica de conflictos.
— ¿La escuela está preparada para abordar estas problemáticas?
El sistema es muy amplio y diverso, con 5383 centros educativos. Aunque surgen situaciones, no están presentes en todas las escuelas. Lo que sucede es que estos hechos son muy impactantes y generan una gran conmoción social. Nos obligan a reflexionar sobre qué estamos haciendo como sociedad y cómo estamos acompañando a nuestros jóvenes. Hablamos de redes de contención para los más de 900.000 estudiantes que recorren nuestras escuelas. Estamos preocupados, pero también ocupados.
“No podemos pensar que es un problema que nace y termina dentro de la institución educativa”
— ¿Qué deja la tragedia de San Cristóbal?
Nos interpela a todos: como autoridades, como docentes, como padres, como abuelos, como familias. Es fundamental generar espacios de escucha. Los jóvenes necesitan que los adultos les prestemos atención, que podamos hablar con ellos, acompañarlos. Tenemos que trabajar en la resolución pacífica de conflictos, en las habilidades socio-afectivas y en la construcción de vínculos. Y también es importante señalar que, ante los mensajes de odio y violencia que circulan en la sociedad, incluso desde algunos ámbitos públicos y funcionarios nacionales, desde Córdoba se promueve el diálogo y los buenos vínculos.
- ¿Qué rol juegan los adultos?
Los adultos somos modelo. Lo que hacemos impacta directamente en los jóvenes. Por eso es fundamental promover el respeto, habilitar la escucha, evitar los lenguajes de odio y acompañar con presencia y coherencia. Esto implica asumir una responsabilidad educativa compartida entre escuela, familias y comunidad. Al mismo tiempo, es clave favorecer la autonomía progresiva de los jóvenes, brindándoles herramientas para que participen, tomen decisiones y desarrollen habilidades para la convivencia. Cuando los adultos construimos vínculos saludables, basados en el diálogo y la empatía, generamos condiciones que favorecen el bienestar y la convivencia. Es una tarea colectiva que requiere el compromiso sostenido de toda la comunidad.
