Buenanueva: “La dirigencia política parece estar desconectada de la realidad”
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"Recemos mucho por el futuro del país", expresó el obispo de San Francisco y coincidió con el análisis de otros referentes de la Iglesia Católica que cuestionaron al Gobierno por discutir poder y no un proyecto de Nación. "Hay una discusión interna sobre la distribución del poder cuando en realidad lo que está quemando es la situación social de nuestro pueblo", dijo.
Por Mauricio Argenti | LVSJ
En medio de la crisis política que enfrenta el gobierno nacional que intentó apaciguar con la renovación del gabinete, distintas voces de la Iglesia Católica se pronunciaron al respecto y coincidieron en el riesgo que conlleva una disputa entre las dos figuras políticas más relevantes del país, Alberto Fernández y Cristina Kichner.
Una de ellas fue la del obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, que consideró "comprensible" que se haya desatado "una crisis en la coalición gobernante" a partir de los resultados de las últimas Paso. "Esto muestra la verdadera naturaleza de cómo se distribuye el poder en la coalición gobernante", expresó.
"La dirigencia política parece estar desconectada de la realidad" sin conocer "las necesidades reales de la sociedad", manifestó el religioso.
Igualmente comentó los dichos del obispo Oscar Vicente Ojea, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, cuando sentenció que en nuestro país "caemos en la trampa de las discusiones de poder, sin animarnos a pensar juntos lo esencial, hacia dónde vamos". Sobre esto, Buenanueva agregó que "hay una discusión interna sobre la distribución del poder cuando en realidad lo que está quemando es la situación social de nuestro pueblo".
"Lamento que no haya una mayor conexión de los dirigentes con la realidad concreta de nuestro pueblo y desde ahí se trabaje por el bien común, favoreciendo el diálogo y el consenso habida cuenta de la existencia de distintos proyectos de país", siguió Buenanueva.
De cara a los próximos tiempos en la Argentina, el obispo evitó hacer pronósticos sobre lo que pueda ocurrir en el plano político y en cambio dijo que como pastor de la Iglesia "he alentado a que recemos mucho por el futuro de nuestro país porque si la coalición gobernante no resuelve sus diferencias, esta crisis va a seguir en curso y sus efectos continuarán golpeando a los sectores más desfavorecidos de la sociedad".
Llamó a la "sensatez" de la clase dirigente
"Una vez más hay que llamar a la sensatez" de la clase dirigente "anteponiendo el interés general a los intereses particulares" porque "si no hay una solución real, vamos a tener un presidente muy debilitado y eso no augura tiempos fáciles para la Argentina", dijo Buenanueva.
En esa misma línea, el arzobispo de La Plata y ex rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), Víctor Manuel Fernández, había declarado que "el presidente todavía está a tiempo de dar prioridad a los grandes problemas sociales y enfocarse en la producción y el trabajo" en lugar de estar "muy entretenido con el aborto, la marihuana y la eutanasia".
Buenanueva coincidió con sus dichos señalando que "esto es algo que lo hemos venido diciendo desde hace tiempo. Esto terminó con el 'regalito de Navidad' del 29 de diciembre pasado con la aprobación de la ley del aborto. Igualmente lo dijimos cuando la administración Macri instaló el tratamiento del aborto porque creemos que son distracciones a los verdaderos problemas que tiene la comunidad. Reitero, estas actitudes se relacionan a una dirigencia que está desconectada de la realidad concreta por la que atraviesa la mayoría de los argentinos".
Y sostuvo que "los tiempos se van agotando para encarar con suficiente consenso social y el apoyo de las distintas fuerzas políticas una serie de medidas que mejoren la situación de la población".
"La situación anímico espiritual de la gente luego de esta pandemia es de un desasosiego muy grande y eso puede abrir la puerta a cualquier solución extrema, lo hemos visto en estas elecciones. Que en la Capital Federal haya tenido cabida una propuesta como el sector de la derecha más dura, nos tiene que preocupar porque hay que ver lo que ha pasado en otros lugares como Estados Unidos, Brasil o Europa donde el descrédito popular abre la puerta a propuestas disruptivas que después se vuelven contra el ciudadano".
Por último, reconoció que "los que tenemos un rol de dirigencia, incluido los obispos, tenemos que hacer un serio examen de conciencia sobre cómo ayudamos desde nuestra función para crear una conciencia ciudadana distinta, porque está muy deteriorada. Ese deterioro corre en paralelo al deterioro económico y cultural. Creo que revertir esto supone un consenso general de parte de todos quienes trabajamos por el bien común".
