Cultura
Boy Olmi: “La obra es un experimento teatral porque se trata de decir la verdad”
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El actor llegará el 5 de junio al Teatrillo con “BOY”, un unipersonal atravesado por recuerdos, vínculos, mandatos y emociones humanas. “No se parece a nada de lo que hice en 50 años de trabajo”, afirmó en entrevista con AM 1050.
Boy Olmi llegará a San Francisco el próximo viernes 5 de junio para presentar “BOY” en el Teatrillo, una propuesta íntima y profundamente humana que, según él mismo define, no se parece a nada de lo que hizo en sus 50 años de trayectoria artística. En diálogo con AM 1050 Radio San Francisco, el actor habló sobre la obra, la construcción de la identidad, los mandatos familiares y la necesidad de vivir con mayor conciencia y verdad.
“Es una experiencia que no se parece a nada de lo que he hecho. Tiene todos los elementos del teatro, pero es un experimento porque se trata de decir la verdad”, expresó Olmi al referirse al espectáculo que protagoniza solo en escena.
Lejos de una ficción tradicional, “BOY” propone una búsqueda personal donde el actor se anima a desmontar los personajes que las personas construyen para atravesar la vida. “Todos armamos una estructura para sobrevivir. Está el simpático, el hermético, el fuerte, el comunicativo. Pero eso no es todo lo que somos. A veces esa identidad nos termina atando”, reflexionó.
Durante la entrevista, Olmi explicó que la obra surgió a partir de un proceso personal atravesado por preguntas sobre su historia familiar, sus vínculos y el paso del tiempo. “No hice esto pensando qué me convenía hacer. Fue algo que me estaba pasando y que necesitaba expresar”, sostuvo.
El actor contó que el texto fue construido junto a la escritora Shumi Gauto, quien lo impulsó a hablar de aquello que realmente le ocurría en el presente. “Ella me preguntó qué me estaba pasando a mí, acá y ahora. Y ahí aparecieron temas vinculados a mi madre, a ser padre, al amor, al trabajo, a la vida y a la muerte”, relató.
Sin embargo, aclaró que el espectáculo no gira exclusivamente en torno a su propia historia. “Los actores no hablamos solamente de nosotros. Hablamos de lo que nos pasa a todos. Por eso el espectador se reconoce en lo que escucha”, afirmó.
En ese sentido, Olmi destacó que una de las grandes revelaciones de la obra fue comprobar cómo personas de distintas culturas se sienten atravesadas por las mismas emociones. “Acabo de llegar de España, donde hice la obra en Madrid, Barcelona y pequeños pueblos de Cataluña. Y comprobé que gente de otra cultura se emociona exactamente con las mismas cosas”, señaló.
Uno de los ejes más profundos de “BOY” tiene que ver con los mandatos familiares y los secretos que muchas veces atraviesan generaciones enteras. “En las familias hay grandes valores que heredamos, pero también hay silencios, miedos y creencias que quedan instaladas como verdades absolutas”, explicó.
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Para Olmi, hacer conscientes esos mecanismos es una forma de empezar a liberarse. “El arte tiene algo terapéutico porque da luz sobre lo que nos pasa. Mucha gente sale de la obra y me dice que después siguió hablando con su familia o con amigos sobre cosas personales que nunca había puesto en palabras”, contó.
Durante la charla radial también habló sobre lo que descubrió mientras hacía la obra, donde resaltó la importancia de reconocer que las personas son mucho más que el rol que ocupan en la vida de otros. “Mi madre no es solamente mi madre, también es una persona. Lo mismo pasa con las parejas, los hijos, los amigos o incluso los espectadores”, sostuvo.
Esa mirada atraviesa toda la obra y también su manera de entender el arte y los vínculos humanos. “No me interesa relacionarme solamente desde el personaje que cada uno ocupa. Me interesa conectar con las personas”, expresó.
Reflexiones sobre el presente, la felicidad y la identidad
La entrevista con Boy Olmi no giró solamente en torno a “BOY”. Durante la charla, el actor también compartió reflexiones sobre la manera en que las personas atraviesan la vida y la necesidad de habitar más el presente. En ese sentido, se refirió al concepto japonés del “Ikigai”, una filosofía que hoy atraviesa muchas de sus decisiones. “Tiene que ver con encontrar un equilibrio entre aquello que amabas hacer de niño, lo que aprendiste a hacer, lo que te permite vivir y lo que hacés por los demás”, explicó.
También habló sobre la importancia de la gratitud y de valorar lo esencial. “La felicidad no proviene solamente de tener cosas. Proviene de darse cuenta de todo lo que ya tenemos”, afirmó.
Finalmente, invitó al público de San Francisco y la región a compartir la experiencia de “BOY” en el Teatrillo. “El teatro es una ceremonia sagrada que habla de estas cosas. Me siento orgulloso de recorrer el país llevando algo que creo que puede hacerle bien a otros”, concluyó.
