Bomberos y también cuarteleros: la institución se reinventa en pandemia
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Con un gasto fijo mensual de entre $870.000 a $1.000.000, la institución debió reinventarse y de los cinco cuarteleros necesarios para cubrir la guardia de emergencias, solo quedaron dos.
Por Isabel Fernández | LVSJ
Además de dedicar sus días a salvar vidas, los bomberos también donan horas para la atención del teléfono de emergencias. Debido a la pandemia de coronavirus la Sociedad Bomberos Voluntarios sufre un recorte del 40% de los fondos al no poder realizar fiestas y bailes.
Con un gasto fijo mensual de entre $870.000 a $1.000.000, la institución debió reinventarse y de los cinco cuarteleros necesarios para cubrir la guardia de emergencias, solo quedaron dos.
Ante esa situación, el trabajo en equipo se profundizó más que nunca en Bomberos y los 69 integrantes del cuerpo activo y algunos del pasivo no dudaron en donar horas de las noches, tardes y fines de semana en el teléfono.
Esta entrega resulta ser un alivio económico muy importante para la institución que sigue funcionando bien también gracias al aporte comprometido de los más de 6.000 socios.
LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con los bomberos, Juan Di Giovanni -en situación pasiva-, Santiago Muratore y Denise Bruna quienes contaron su experiencia en el teléfono, en la recepción de la llamada que es donde comienza la cadena de la emergencia y coincidieron que también es una forma de salir junto con las unidades acompañando cada siniestro.
Un trabajo crucial donde empieza la cadena de la emergencia
Santiago Muratore ingresó al cuerpo activo hace 6 años participó en los incendios de las sierras y está afectado a la guardia operativa de emergencia por covid-19.
Cuando se planteó la posibilidad de que los bomberos cubran los turnos en el teléfono por la crisis, Santiago no dudó en ofrecer más de su tiempo y cuando se necesita se sienta frente al teléfono esperando las llamadas.
"Le agregamos una función más a la emergencia que es la recepción y codificación de la llamada como parte del trabajo en equipo. El cuartelero pasa la emergencia y es lo mismo que estar trabajando en el siniestro, una función más para cubrir y si lo podemos hacer bienvenido sea", destacó Santiago.
Reconoció que como bomberos "cuando vamos a un incendio todos queremos ser el bombero que se baja del camión, agarra la manguera y tira el agua, cuando vamos a un accidente todos queremos ser el que corta el auto para sacar a una persona atrapada. Pero el trabajo es en equipo porque yo puedo tener la manguera en la mano pero si mi compañero no cortó la energía eléctrica no puedo entrar".
El bombero voluntario recordó que en la recepción de la llamada "es donde empieza la cadena de la emergencia, si clasificamos mal una llamada, después toda la respuesta a la emergencia estará condicionada por lo que se haga bien o mal en el teléfono".
Explicó que es "un trabajo fino de pocos segundos para poder establecer bien la prioridad. Si le doy menos importancia de la que tiene a una alarma trabajaremos con menos recursos y en un tiempo mas largo, ocurre al revés si le doy más importancia de la que tiene, se arriesga mucho recurso en la salida de los camiones"
Muratore contó que los horarios para cubrir la guardia en el teléfono se coordinan con todos los compañeros. "El bombero que está en el teléfono en el momento de la salida se queda en ese lugar, si hace falta subir al camión y salir se debe dejar cubierta la central con otra persona", dijo.
El bombero dijo que la idea es que todos cubran la guardia y se vayan turnando. "La idea es que no la hagamos siempre los mismos y nos vamos acomodando con los horarios de trabajo y las responsabilidades de cada uno. En este momento tengo disponibilidad para acomodar horarios y cubrir las noches, cubro ocho turnos de ocho horas, principalmente a la noche y fines de semana, sábados a la tarde y domingos por la mañana".
Un plus, la experiencia
Consideró que en el momento de recibir la llamada, "los bomberos tenemos el plus de que conocemos muchas situaciones, cuando la gente nos describe lo que ve y podemos ir identificando. Si se queman pastizales, de acuerdo a la zona que nos digan podemos saber por la experiencia si hay pastos más secos o no".
"Si nos llaman de una vivienda tratamos de recabar más datos pero el nerviosismo y el apuro con el que lo hacen es otro y entonces es más difícil recabar la información porque les cuesta mucho describir bien lo que está pasando. Una vez recibí un llamado en el que decían que se les incendiaba la casa y cuando llamé para recabar más información mientras salía la unidad, me avisaron que era un incendio de pastizales al lado de la casa", contó.
"Se vive la salida desde otro lugar"
Para la bombera Denise Bruna que juró hace poco más de un año y forma parte de las primera camada femenina, "se vive la salida desde otro lugar cuando atiende el teléfono en la guardia".
Admitió que es una tarea que nunca había hecho, siempre miraba lo que hacía el cuartelero pero ahora lo vive de adentro.
"Es importante la tarea porque ayudamos a que ganen segundos de tiempo los bomberos que salen en las unidades, para eso se deben tomar bien los datos y saber identificar la gravedad de la emergencia. Entre todos nos ayudamos y ayudamos también a la institución", remarcó.
Aunque le falta un poco de experiencia atendiendo las llamadas, Bruna dijo que va aprendiendo. "Considero esto como parte de mi formación. Estoy ayudando de otro modo en la guardia, prestando atención a los datos".
"A veces llaman haciendo bromas y en esos momentos hay que saber distinguirlas porque si salen las unidades y no es nada para la institución significa un gasto muy importante. Es fundamental que la comunidad entienda que no debe llamar al teléfono de los bomberos para hacer bromas", advirtió.
"Es como volver a salir"
Juan Di Giovanni ya pasó a situación pasiva pero sigue colaborando con la institución y dedica tiempo para ser cuartelero. Asegura que para él "es como volver a salir" en cada llamada, aunque no puede subirse a la unidad por su situación de retiro.
Afirmó que forma parte de un grupo de siete bomberos retirados que colaboran y hacen las guardias los fines de semana, turnándose con el personal activo.
"Aunque no puedo por estar en situación pasiva, para mí es como volver a salir en cierta forma porque a través del teléfono estoy atendiendo las emergencias, estoy pendiente de que los bomberos se suban al camión y salgan, que pasen la información. La parte de la guardia es fundamental porque si se toman mal los datos la emergencia se hace más difícil. La adrenalina corre igual y los años de experiencia que uno tiene también hacen que se vea con mas tanquilidad", confió Di Giovanni.
Normalmente cubre las guardias a la noche, "me queda más cómodo y así dejo descansar a los bomberos que trabajan. Es una satisfacción grande para uno que ya no está mas en el servicio activo o sea que no puede salir con la autobomba. La experiencia nos da la posibilidad de reconocer los llamados y saber cuando es una broma o es alguien que realmente está en una emergencia".
Un alivio muy importante
El presidente de la Sociedad Bomberos Voluntarios, Rodrigo Franceschi afirmó que cuando comenzó la pandemia y la cuarentena no pudieron realizar mas los espectáculos y se complicaron las cosas económicamente.
Si bien la economía de la institución estaba y sigue estando bien, ante la situación debieron tomar medidas mas profundas para seguir funcionando. "Uno de los motivos por el que sigue estando bien es que el cuerpo activo, a través de su jefatura, tomaron decisiones que le hicieron ahorrar muchísimo dinero, entre ellas la de pedirle a los bomberos que cubran las guardias en el teléfono", dijo Franceschi.
Remarcó que esa decisión "representó un alivio muy importante y además sabíamos que los llamados o los toques de sirena iban a estar en buenas manos".
La participación de los bomberos en la atención del teléfono se analizó en conjunto para no perjudicar el servicio. "Si el bombero está atendiendo el teléfono, son otros los que salen al toque de sirena, cada uno sabe cual es el rol que cumple en cada función, es un trabajo en equipo bien organizado", destacó el presidente de la institución.
Compromiso de los socios
Por otro lado destaco el compromiso de los socios que a pesar de la crisis siguen aportando su cuota brindando tranquilidad para el funcionamiento de la institución.
"El ingreso de los bailes representa mensualmente un 70 % de los fondos, pero afortunadamente tenemos más de 6.000 socios. No tuvimos bajas masivas y siguen aportando su cuota societaria en las distintas categorías. Estamos trabajando continuamente para captar mas socios y estamos haciendo una reestructuración del padrón con la confianza y la fidelidad del socio mes a mes", destacó Franceschi.
Agregó que con lo recaudado en los eventos generalmente se realizan inversiones en el inmueble que necesita mantenimiento, también la compra y arreglo de unidades, la capacitación de los bomberos.
"Las capacitaciones continúan de manera virtual ya que por la pandemia no se puede viajar, los bomberos siguen haciendo cursos y preparándose para cualquier evento que tengan que enfrentar", dijo.
Finalmente destacó que el trabajo que se hizo en las comisiones anteriores "nos permitió ser una institución austera en gastos y personal, siempre trabajamos con tranquilidad en la parte económica lo que es fundamental para cualquier institución".
