Bienvenido el debate
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De este episodio se puede rescatar un dato positivo: volvió la sociedad a colocar su mirada en la educación. Y obligó a la dirigencia política en campaña a manifestarse sobre la cuestión. Por eso, bienvenido el debate sobre un tema trascendente para el futuro del país. Cabe esperar que en la discusión se refleje el juicio crítico. Porque se viven tiempos en los que es vital tener la cabeza abierta.
De un modo inesperado, el gran tema de la educación se entrometió en la insípida campaña electoral con vistas a las elecciones primarias de septiembre y las legislativas de noviembre. Todo comenzó con la viralización de un video en el que una docente de una escuela técnica de La Matanza en el que increpa airadamente a un estudiante por cuestionar al kirchnerismo.
La actitud de la profesora mereció el cuestionamiento casi generalizado. Salvo algunas voces que defienden las posturas más radicalizadas del oficialismo, hasta el propio ministro de Educación de la Nación expresó su rechazo. Aunque llamó la atención y no pasó inadvertida, por cierto, la postura del presidente de la Nación celebrando que la docente haya generado un debate de ese tipo en el aula porque "es formidable, abre la cabeza".
Por supuesto que es magnífico que en las aulas de todas las escuelas se promuevan debates sobre los temas de la realidad que afectan la vida de todos. Sin embargo, en este caso y por lo que se desprende de las imágenes, la docente no lo generó. Intentó imponer su pensamiento. Impuso una distancia jerárquica y procuró denigrar siempre la opinión contraria, llegando incluso a una situación de maltrato con su estudiante. Desperdició una posibilidad excelente para conversar sobre los temas políticos. Contrariamente a lo expresado por el presidente de la Nación, no favoreció el debate. Lo clausuró debido a su cerrazón ideológica, algo que no es propiedad de una facción política, sino que hoy está demasiado extendida en todas las vertientes de opinión.
Desperdició, decíamos, la instalación de un pilar del aprendizaje como lo es la formación del pensamiento crítico, la generación de ideas, la construcción de argumentos para defenderlas o refutar las contrarias. Proceso que supone también, como elementos indispensables, la posibilidad de expresarlas y respetar la libertad de quien no las comparte. Desarrollar esta capacidad es tarea de la escuela. Y queda claro que, más allá de este caso puntual, no se logra una mente crítica imponiendo su propia mirada por la fuerza o a los gritos, exhibiendo una falsa autoridad, sin argumentar, mostrándose intolerante y menoscabando a quien osa expresar una opinión distinta.
En su obra "Pensamiento complejo y educación", el filósofo y educador norteamericano Matthew Lipman, sostiene que el pensamiento crítico es un paso fundamental para asegurar la libertad de una persona. La reflexión conduce a la libertad intelectual y se funda en la capacidad de indagar sobre uno mismo, para indagar sobre el propio razonar, para interpretar lo que le sucede a él y a los demás. Así, una persona tendrá herramientas para no seguir a ciegas lo que otros dicen, sino para formular sus propios juicios y su concepción del mundo.
De todos modos, de este episodio se puede rescatar un dato positivo: volvió la sociedad a colocar su mirada en la educación. Y obligó a la dirigencia política en campaña a manifestarse sobre la cuestión. Por eso, bienvenido el debate sobre un tema trascendente para el futuro del país. Cabe esperar que en la discusión se refleje el juicio crítico. Porque se viven tiempos en los que es vital tener la cabeza abierta.
