Barrio Jardín, un club al borde del nocaut
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La pelea entre dos padres-madres en un cotejo de "Baby" y una mala determinación de sanción por parte de la Liga, pueden llevar a Barrio Jardín y a sus directivos, a tirar la "toalla". ¿Los únicos perjudicados?... cientos de niños.
Sin dudas que la ridiculez de los mayores en el mundo del Baby parece nunca tener techo, pero está vez, lo sucedido merece ser desmenuzado y no generalizado.
Nunca existió nunca una "batalla campal", como exageradamente titularon algunos medios "amigos" de la Liga, lo que sí existió, fue una diferencia personal entre dos familias, que de tanto insultarse durante una jornada de fútbol, terminaron incurriendo en la acción de golpes de puños entre ellos, ante la generosa intensión de varias de otras familias, queriendo separar. ¿Eso es batalla campal? ¿Dos pegándose y muchos separando? En absoluto.
Pero sigamos con la historia. Dos familias, con problemas personales, se pelean en una cancha de fútbol. ¿por qué lo clubes deben recibir el castigo? El Deportivo Sebastián no tiene responsabilidad alguna, ya que los padres involucrados no son de su institución, pero tanto Cabrera, como Barrio Jardín, ¿como hacen controlar los actos de los mayores, fuera de sus instituciones? En el caso de Barrio Jardín, ya había sancionado internamente a la familia en conflicto en varias ocasiones, pero controlarla en otra cancha, es sin dudas ya una acción lejos de la responsabilidad del club.
La Liga por su parte, se deja llenar los oídos por un circo mediático y pretende, según los rumores, sancionar directamente a los clubes, con una multa económica y....¿seis meses de inhabilitación de la cancha?.. Esto a Barrio Jardín, le da un golpe de nocaut.
Barrio Jardín arrancó este 2019 en uno de sus años más difíciles, debió trasladar su estadio a nuevas tierras y un grupo desinteresado de padres con "muchas neuronas y mucho corazón", trabajaron y trabajan, ya hace casi seis meses, para darle vida a un nuevo predio, que estaba a punto de ser inaugurado. Para estos padres, no hubo sábados, no hubo domingos, no hay sol, ni lluvia y todo dicho esfuerzo, puede ser tirado a un precipicio, solo por la indebida actitud de "un padre". Y como si esto fuese poco, la Municipalidad de San Francisco, aportó económicamente al resurgir de Barrio Jardín y... ¿ahora todo quedará parado?.
La multa económica se podrá afrontar, pero la inhabilitación por medio año, traerá consecuencias irreversibles, abandono y deterioro del predio, y como si eso fuese poco, la imposibilidad de mantenerlo, ya que al no "hacer de local", Barrio podrá perder entre 20 y 30 mil pesos sabatinos de cantina, la cantidad indispensable para llevar adelante los gastos fijos.

"Esperemos que no se nos sancione como se viene diciendo, sería un dolor tremendo para nosotros por todo el esfuerzo que hicimos para tener la cancha en condiciones" le afirmaron a LA VOZ DE SAN JUSTO desde Barrio Jardín. "Ojalá que el club no se vea perjudicado por un acto de mayores que no piensan nunca en los chicos, estamos esperando que la Liga tomé sanción, pero a los padres" dijeron desde Cabrera.
Los señores de Liga deberán ir a la raíz del conflicto y no mediatizarlo. Se conocen los autores, se conocen los culpables. Puede existir una sanción económica ejemplificadora, pero la mayor sanción tiene que recaer sobre los adultos en conflictivos, es decir, la prohibición absoluta del ingreso a cualquier cancha del Baby de por vida y asunto terminado.
La sanción, sobre el adulto conflictivo, la sanción sobre el golpeador, la sanción sobre el que actúa fuera de la ley. Si dividimos en porcentajes, nunca los mal intencionados, pueden superar a la hermosa cantidad de padres que entienden el juego y saben disfrutar los partidos de sus hijos.
Sin dudas, los adultos somos responsables de nuestros actos y de nuestros niños, pero los niños, nunca responsables de los adultos, ni mucho menos de sus actos. Ojalá la Liga, ejecute sin dañar a los no culpables.
