Aún no ha terminado
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Es verdad que los sistemas hospitalarios no están colapsados. Es una buena noticia en un contexto en el que no abundan datos optimistas. Sin embargo, la lucha es día a día y es factible la posibilidad de una segunda ola.
La llegada de vacunas a esta región ha permitido que se intensificara el trabajo de inmunización contra el coronavirus. Por cierto, no es suficiente la cantidad de dosis arribadas. Por el contrario, son muchos aún los adultos mayores que esperan ser vacunados, así como también personas de sectores de la sociedad considerados esenciales como policías y docentes, entre otros.
La realidad de la vacunación puede permitir que se tenga la sensación de que el final de la pesadilla de la pandemia está cerca. Sin embargo, lejos está de serlo. Cotidianamente se observa un crecimiento lento y paulatino de casos en varias regiones. En el departamento San Justo, son numerosas las localidades que se han puesto en alerta frente a la posibilidad de que se agraven los rebrotes que han ocurrido en los últimos días. Las clases han comenzado con sobresaltos en determinados establecimientos que debieron activar el protocolo sanitario establecido. Y así se suceden episodios que dan cuenta de que el virus sigue siendo una amenaza en esta región.
Tanto es así que en Balnearia se decidió restringir la actividad nocturna en virtud de los casos confirmados en las últimas dos semanas. La medida se tomó luego de una reunión con los miembros del Comité de Crisis para evaluar la situación epidemiológica actual, teniendo en cuenta los resultados de la realización de testeos masivos y ante los más de 100 casos activos. Si bien por el momento, las autoridades locales señalan que la situación sanitaria es manejable, las limitaciones impuestas tienen el objetivo de cortar la cadena de contagios que se ha acelerado.
Asimismo, tanto la OMS como otras organizaciones y especialistas destacan que sigue vigente la posibilidad de que se produzcan rebrotes importantes en varias regiones. Además del cansancio y hartazgo ciudadano por las circunstancias inéditas que se están viviendo, la irregularidad en la vacunación y la anomia social son factores que podrían contribuir a que aquel sombrío pronóstico se haga realidad.
Es verdad que los sistemas hospitalarios no están colapsados. Es una buena noticia en un contexto en el que no abundan datos optimistas. Sin embargo, la lucha es día a día y es factible la posibilidad de una segunda ola cuando comiencen los días más frescos, en especial luego de Semana Santa si no se consigue inmunizar a gran parte de la población. Este es el marco de referencia en el que la ciudadanía tendrá que moverse en las semanas que vienen. Casi el mismo que existe desde hace un año. Cuidados permanentes, medidas sanitarias generalizadas y distanciamiento social. Pese a algunos pronósticos que pretenden llevar alguna tranquilidad, la pesadilla de la pandemia aún no ha terminado.
