Atreverse a soñar, otra vez
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El análisis de la actualidad de "Los Halcones" (Por Carlos Ludueña)
San Isidro logró meterse entre los cuatro mejores de la Conferencia Norte del Torneo Nacional de Ascenso (TNA) de básquetbol, otro hecho trascendental para el club como aquel concretado en la temporada 2000-01 en otro formato de disputa. Un significativo paso en la competencia por todo lo complejo que representa llegar a una semifinal, si basta recordar que desde su vuelta a la categoría en 2011 la instancia de cuartos de final se había tornado una barrera infranqueable.
Diferentes épocas, rivales, escenarios, aunque la celebración siguió siendo la misma: revoleo de remeras, abrazos interminables, el desahogo necesario para descomprimir tensiones tras la dura batalla que necesitó de un quinto capítulo en rodeo ajeno, con todo lo que ello significa.
Una postal del festejo que por esas cosas del destino, mostró juntos a Germán Sciutto y Martín Müller, lógicamente con una imagen algo más añejada pero con la misma vitalidad y el mismo goce interior.
Dos hombres de la casa que volvieron a coincidir en un momento importante de los "halcones". Antes compartiendo equipo con nombres entrañables como Rasch, Migliori, Fassetta, Bernabei, Hoya, Iturria, Bustos, Johnson, y años después con los Lozano, González, Kelly, Acevedo, Corzo, Durley.
Se trató de otra clasificación trabajosa que demandó temperamento y entrega sin renuncios, exigencias que plantea como siempre este tramo del certamen. Aquella primera vez ante Deportivo Roca la serie se cerró 3-1 en el estadio "Antonio Cena", esta vez fue 3-2 sobre Villa Angela Básket en la cancha de Unión Progresista.
Como curiosidad en ambas campañas, el equipo supo calentar motores viniendo desde la reclasificación: en el pasado eliminando a Lanús y en la actualidad dejando en el camino a Mitre de Tucumán, en ambos casos por 3 a 1.

Otra coincidencia, aunque poco alentadora, será que nuevamente le tocará "bailar con la más fea". Años atrás fue con Gimnasia de La Plata - a la postre campeón- y ahora con el candidato Hindú Club de Resistencia como para correr en desventaja en las apuestas previas, aunque la coyuntura se transformará, a no dudarlo, en un seductor desafío.
En ese sentido se dirá con razón que aún el objetivo no se cumplió y falta camino por recorrer, pero también vale reconocer el esfuerzo realizado hasta el momento como un necesario estímulo de cara a lo que vendrá, donde el equipo deberá potenciar su espíritu de lucha y esperando que la ciudad deportiva advierta la importancia de la etapa que se avecina.
Es que San Isidro está nuevamente en la consideración nacional por los resultados conseguidos que lo depositaron en el exclusivo escenario de los mejores, un hecho San Francisco debe vivirlo con alegría, motivación, expresándose en un incondicional respaldo, lejos de mentalidades egoístas y negativas.
Será tiempo de saber aprovechar el especial momento después de un largo tiempo de espera como de infructuosa búsqueda. Para los que peinamos canas, revivir sensaciones que se habían adormecido, para los jóvenes, la posibilidad de disfrutar de una aventura histórica. Sí, será tiempo de atreverse a soñar, otra vez.
