Así están hoy los hermanos de Chocolate
LA VOZ DE SAN JUSTO juntó a tres de los siete hermanos de Chocolate, junto con sus dueños, a un mes de cumplir su primer año de vida. Dos de ellos son muy parecidos aunque todos conservan esa mirada tierna del cachorro que se convirtió en símbolo de la lucha contra el maltrato animal.
Timoteo, Chocolina, Ozzi, Gitano, Matilde, Coco y Jamón son siete perros que cumplirán el 5 de octubre próximo su primer año de vida. Todos son hermanos de Chocolate, el cachorro que se convirtió en símbolo contra el maltrato animal en todo el país, luego de su penosa muerte en enero de este año tras agonizar varios días al ser despellejado vivo en un hecho que la justicia investiga y que podría llegar a juicio a corto plazo, debido a que hay un imputado: Germán Gómez.
¿Cómo sería Chocolate hoy si estaría vivo? Con solo mirar a dos de sus hermanos, Chocolina y Jamón, la pregunta tiene respuesta rápida. Los demás tienen otros colores aunque miradas tan tiernas como el cachorro agredido.
LA VOZ DE SAN JUSTO reunió a tres de los siete canes junto a sus dueños, felices de tenerlos a su resguardo, en el monolito donde descansan los restos de Chocolate.
Hoy sus hermanos están grandes, son juguetones e independientes y muy inquietos, aseguran sus propietarios.
Encuentro emotivo
Silvia Oviedo, dueña de Timoteo; Silvina Cortés, de Chocolina y Yanina Giay, dueña de Coco; se saludaron con sentido afecto. Los cachorros se miraron y olfatearon, como conociéndose, como sabiendo que eran algo más que perros reunidos en un mismo lugar. El encuentro estuvo cargado de emoción, a tal punto que las lágrimas no tardaron en llegar.
Todos coincidieron que sus perros son inquietos, que suelen romper cosas, que les gusta mucho comer pero que la dulzura y el cariño que trasmiten compensa cualquier planta o almohadón roto. Hoy están en óptimo estado, pero el haber nacido en la calle les provocó algunos problemas salud que les dejó secuelas. En el caso de Coco, el cachorro bicolor padece un retraso madurativo ya que la madre de éstos, Samantha, no lo alimentó como debía y hasta el día de hoy las visitas al veterinario son continuas.
En el caso de Chocolina, la más parecida a Chocolate, ella sufrió moquillo apenas fue adoptada en enero pero por suerte pudo salir adelante. "Le pedí mucho a Chocolate por su hermanita. Estaba muy mal pero se recompuso el 10, el día que murió el cachorro. Fue él quien iluminó a su hermana", reflexionó.
Timoteo, por su parte, tuvo una salud muy débil cuando era chiquito dado a las dificultades en la alimentación, tal como pasó con Coco. Pero mejoró con las vacunas y el tratamiento.
Cada fecha 10, es un día emotivo para estas mujeres ya que Chocolate murió un 10 de enero: "Los 10 son muy movilizadores para mí. No puedo evitar llorar cada vez que hablo de él o lo vengo a visitar. Para mí, mirar a Chocolina es estar viendo los ojitos a Chocolate, esa mirada llena de ternura", sostuvo Silvina.
Para Silvia Oviedo, tener a Timoteo "es ver la vida que sigue y siento el compromiso de darle todo el amor que no tuvo Chocolate".
Una oportunidad
Mucho tiempo pasó de lo ocurrido con Chocolate, pero estas mujeres recuerdan aquellos duros momentos como si hubiese sido ayer.
Para Yanina el sentimiento es más profundo aún, ya que ella les dio tránsito a los hermanos luego del ataque a Chocolate en la casa en Antártida Argentina al 600, barrio La Milka, por miedo de que algo malo les ocurriera también a ellos.
Mientras que María Rosa Elena, rescatista de Chocolate y reconocida como Mujer del Año de nuestra ciudad por su tarea con los perros, se llevó a Samantha, la mamá de los cachorros. "Como los tuve a todos los hermanitos en casa para darlos en adopción, para mí es un orgullo saber que están todos vivos, más allá de lo que pasó con Chocolate", sostuvo Yanina. "Mi miedo mayor cuando los saqué de la casa en barrio La Milka era que alguno falleciera, pero sé que ellos están llenos de amor", agregó.
Cortés, por su parte, tenía 11 perros ya, pero la necesidad de darle una oportunidad a una hermana de Chocolate fue más fuerte que ella: "Lo hablé con mi familia y les dije que no quería que le pase lo de Chocolate a sus hermanos. Me dijeron que no había problema pero querían que sea nena y yo quería que sea como Chocolate".
Silvina no olvida la conexión especial con la perra. "Cuando la fui a buscar todos los perros vinieron a mí pero solo ella vino derecho y me llenó de besos en la cara. Ahí supe que teníamos que estar juntas. Nos elegimos una a la otra".

Los cachorros Timoteo, Chocolina y Coco
recorriendo junto a sus dueños el monolito al perro símbolo contra el maltrato animal
Justicia por Chocolate
Silvia, Silvina y Yanina piden por justicia por el cachorro Chocolate. "Espero que Chocolate sea un referente y que la gente tome conciencia de lo que es el maltrato animal. Lo del cachorro es uno en un montón de casos; una vez al mes hay un perro maltratado, muerto o mutilado. Eso lo vemos siempre", confirmó Yanina.
"La gente tiene que hacerse responsable de los animales que tienen y hay que prevenir. La Sociedad Protectora de Animales "Mario Gemelli" se encarga de la castración gratuita de animales, puede colaborar con remedios y todas las necesidades", reflexionó.
"No hay que olvidar que hay muchos perros sufriendo, que están sufriendo maltrato. Esto no se termina, la gente no toma conciencia de lo que está pasando con los animales", concluyó Silvina.
Jamón, el más parecido
Jamón, el hermano "mellizo" de Chocolate
Jamón, el cachorro marrón de casi un año de edad, es otro de los hermanos de Chocolate pero muy pocos lo saben. Su destino fue distinto al cachorro asesinado porque Jesica Pellegrini y Nicolás Gioino, que viven en Devoto, lo adoptaron en noviembre de 2016, dos meses antes del aberrante hecho.
Es marrón, con sus ojos mezcla de verde y marrón claro. Su mirada, su color de pelaje, su bondad, hacen que uno se movilice y vea en él al cachorro agredido.
Jessica y Nicolás estudiaban en la ciudad de Santa Fe y por motivos laborales del joven se fueron a vivir a Devoto, de donde es oriundo. "Yo soy correntina y conocí a Nicolás mientras estudiaba en la ciudad de Santa Fe. Cuando nos mudamos a Devoto queríamos adoptar a un cachorro porque no podíamos tener perro en nuestro departamento y queríamos que sea joven para que se adapte a nuestro gato siamés Ñaró".
En la búsqueda, allá por noviembre de 2016, Jesica consultó a una amiga que conocía a Verónica Notta, la dueña de Samantha -mamá de los ocho perros-: "Me contacté con ella y estaba desesperada por darlos en adopción. Nadie le daba cabida a los perritos hasta que pasó lo de Chocolate", explicó.
Jesica y Nicolás buscaban un perro macho para compañía y Verónica les dijo que había dos y que tenían que viajar a Frontera donde por aquél entonces estaban. "Cuando los vimos pedimos por un machito y ahí estaban Chocolate y Jamón. Los cachorros nacieron el 5 de octubre y lo adoptamos el domingo 13 de noviembre".
Cuando ocurrió lo de Chocolate, allá por enero de este año, Jesica estaba confundida por lo ocurrido ya que le veía similitud al cachorro con el suyo pero la dirección donde fue encontrado nada tenía que ver con donde fue adoptado Jamón. "Era igual y pensaba dentro mío que era el hermano de Jamón pero como había ocurrido en La Milka y no en Frontera donde lo adopté, eso me desorientaba. Esperaba que Verónica me avise por lo que pasó", recordó.
Y la llamada llegó. Verónica Notta le confirmó a Jesica la crueldad que había sufrido el hermanito de su perro.
"Uno ya se moviliza cuando ocurren estos hechos de crueldad animal, imagínate cómo fue al saber que era el hermano de Jamón", agregó.
