Artesanas que demuestran que no hay impedimentos para alcanzar los sueños
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Detrás de los puestos de la 10ª Feria Nacional de Artesanías, Manualidades y Diseño que hoy finaliza en el Superdomo, hay muchas historias que merecen ser contadas. Como la de dos hermanas que derriban obstáculos para crear con sus manos.
Paula Redolfi tiene 30 años y sufre coreoatetosis menor, un trastorno del movimiento que afecta el costado derecho de su cuerpo. Para alentar su desarrollo motriz, su hermana Ana Laura, de 28, decidió en 2011 fundar Anacleta, un emprendimiento de pulseras y collares que se convirtió en un ingreso económico pero también una forma de compartir juntas algo más que el lazo familiar.
Ante las dificultades que se le presentan a la hora de hacer algún trabajo, Paula le busca la vuelta y Ana Laura pule los detalles. Juntas, estas hermanas crean las piezas más hermosas que este fin de semana exponen en la 10ª Feria Nacional de Artesanías, Manualidades y Diseño en el Superdomo, que hoy abrirá sus puertas de 15 a 23.
"Las limitaciones y la ansiedad es un problema grave de los seres humanos. ¿Quién dice que todo tiene que ser ya y de prisa cuando las cosas se pueden hacer bien y bonitas con tiempo?", plantea Ana Laura.
Aunque Paula vive en Rafaela, Santa Fe, y Ana Laura en San Francisco, nada impide que creen justas. "Cada una tiene su valijita y su trabajo. Lo que no puede terminar Paula en Rafaela, ella me lo envía, lo termino yo y listo", agregó Ana.
Manos que crean
A la hora de elaborar las artesanías, Paula sortea todo tipo de obstáculos. Manipular pinzas es la tarea más difícil para la mayor de las Redolfi, ya que su costado izquierdo del cuerpo es el que responde normalmente mientras que el derecho "hace lo que quiere", como indica Paula.
La prueba se pone más complicada cuando ella tiene que adaptarse a herramientas de trabajo exclusivamente para personas zurdas. "Tuve que comprar una pinza para zurdo y poder usar la mano que no tengo problemas motrices. La otra, que es la mano complicada como le digo yo, al no tener movilidad normal es con la que sostengo otra pinza. Costó adaptarme a un objeto hecho para zurdos pero con el tiempo hice el trabajo sin problemas".
Enhebrar canutillos y piedras también es una prueba que supera día a día Paula. "Al principio, me costaba introducir canutillo por canutillo en la tanza pero me di cuenta que si pegaba con cinta uno de los extremos de la tanza a la mesa, podía trabajar sin problemas".
"Uno evoluciona en su vida superando obstáculos y aprendiendo de los errores. Sé que está mi hermana para ayudarme pero hacer collares es una forma en que yo también puedo crecer como persona con discapacidad", reflexiona Paula.
Entre Rafaela y San Francisco
Anacleta nació en 2011 cuando las hermanas estudiaban sus carreras universitarias en Rafaela. Paula se instaló primero en la ciudad santafesina para estudiar la carrera de Comunicación Social y dos años más tarde, llegó Ana Laura para formarse en Comercio Exterior. "Los dos primeros años de carrera fueron la prueba de fuego para mí. No tenía a nadie que me abriera la puerta, que me ayudara a poner la mesa o a acomodar la casa. Me llevó tiempo, rompí platos y me caí muchas veces en el departamento sin que nadie me ayude pero siempre me levanté y salí adelante. En toda vivencia encontré la solución", recuerda Paula.
Cuando su hermana llegó a Rafaela, quiso potenciar sus habilidades de su hermana y pensó en las manualidades. "Hace 8 años atrás estaba de moda hacer collares y pulseras, pero también sabía que era una forma de estimular la motricidad fina de Paula. Entonces dije, `¿por qué no? y así nació Anacleta", explica Ana Laura.
Lo que al principio comenzó como un juego de hermanas, hoy es un ingreso para las dos y sus obras se pueden conseguir en ferias de artesanos y tiendas rafaelinas. "Vivimos separadas, extraño estar a su lado para ayudarla y me preocupa cómo está, si le pasa algo o no, por eso, este proyecto va más allá de la cuestión económica. Es una manera de estar más cerca de mi hermana y saber que podemos crecer juntas, a la distancia", concluye Ana.
