Argelio, el Papá Noel que los arroyitenses esperan cada año
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El arroyitense de 75 años, se viste cada Navidad para que grandes y chicos puedan tener una foto de recuerdo. "Lo que más me gusta de esto es recibir el amor de los niños, que hasta a veces me hacen llorar", señala Argelio Bolivardo .
Como ya es costumbre, en la previa a la Navidad Papá Noel visita el museo municipal de Arroyito, donde cerca de 900 chicos esperan para sacarse una foto y los grandes vuelven a ser niños por un rato. Pero, ¿quién es el protagonista de esta historia que año a año transmite alegría y magia a los vecinos de la ciudad?.
Se trata de Argelio Bolivardo que con 75 años, curiosamente cumplidos este 24 de diciembre, se calza su traje rojo brillante y mantiene viva la ilusión de muchos. Un dato curioso es que su barba no es "montada" sino propia.
"Siempre me gustó tener barba, cada 10 años me la dejaba y me la cortaba al año. Un día fui a una juguetería, vi a un Papá Noel y le propuse al dueño vestirme todos los años para Navidad. Así comencé con esta idea que hoy me lleva a recorrer el museo pero también las instituciones de la ciudad", expresó Argelio a LA VOZ DE SAN JUSTO.
El Papá Noel arroyitense aseguró que "Lo que más me gusta de esto es recibir el amor de los niños, que hasta a veces me hacen llorar. Es increíble el cariño que recibo pero también de los grandes que se desesperan por una foto conmigo y vuelven a emocionarse como cuando eran chicos".
"No hay límites de edad para una foto, se sacan las familias enteras", agregó.
Consultado sobre la primera reacción de los chicos cuando lo ven, dijo que "me abrazan, me besan y hasta me quieren regalar algo ellos a mí".
El reconocimiento es generalizado. "Cuando me ven por la calle vestido de ´civil´ todos me gritan ´Papá Noel, Papá Noel´".
Si bien es Papá Noel desde hace un par de años, el costado solidario de Argelio se remonta a muchos más. "Durante 22 años fui al norte argentino a llevar ropa y comida para los más necesitados. Lo hacía por mi cuenta, con recursos y donaciones de fábricas y vecinos de la ciudad. Llegué a llevar hasta mil bolsas de ropa", contó.
"En el norte hay una pobreza tremenda, que acá no la conocen", aseguró.
"Siempre que se necesite un aporte solidario, ahí estoy", concluyó.
