Sociedad
“Aquí está la historia de todos”: 30 años del AGM, memoria viva de San Francisco
El Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco y la Región (AGM) cumple tres décadas preservando la identidad local. José Orellano Petracco, quien comenzó casi como becario y hoy preside la institución, reivindica el legado de Arturo Bienedell y convoca a la comunidad a cuidar la historia que es de todos. Referentes culturales, educativos y empresariales destacan su porte a la sociedad.
Por Cecilia Castagno | LVSJ
Hace 30 años, un pequeño archivo en San Francisco comenzó a reunir fotografías, documentos y objetos que hoy cuentan la historia de toda una ciudad y su región. La Fundación Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco y la Región (AGM) nació con la visión de su fundador, Arturo Bienedell, periodista y ciudadano ilustre, y desde entonces se convirtió en un faro cultural y educativo. Hoy, bajo la presidencia de José Orellano Petracco, la institución celebra su aniversario con proyectos de digitalización, visitas educativas y la firme misión de mantener viva la memoria colectiva.
“Arturo fue mi maestro. Todo lo que sé y hago hoy es gracias a él y a un gran equipo”, afirma Orellano. “Estoy en el AGM prácticamente desde los orígenes. Pasamos por tres sedes antes de llegar al edificio propio que ocupamos hoy, siempre con la idea de preservar la historia de la ciudad y la región”, agrega, con orgullo y emoción. Y recuerda cómo comenzó su vínculo con la institución: “Ingresé a través de un programa nacional de empleo”.
De un pequeño archivo a un museo consolidado
El 1 de marzo de 1996, el archivo abrió sus puertas en un local alquilado de 100 metros cuadrados en calle Iturraspe 1230. La intención inicial era reunir documentos y fotografías, sin constituirse todavía en museo. Una donación simbólica cambió todo: un sillón de Viena entregado por una vecina se convirtió en la primera pieza museística. Ese sillón fue el primer paso para que dejaran de ser un simple archivo. Empezaron a recibir objetos, fotografías, diarios, herramientas, y todo eso fue dando vida al museo.
Entre 1997 y 2001, la fundación funcionó en el chalet La Campana; luego, se trasladó a un espacio cedido por Beatriz Casalis hasta 2011, en Iturraspe esquina Santiago del Estero, y finalmente se instaló en su sede actual, en Avenida de la Universidad 271, en un terreno donado por la familia Delfabro en 2004. “Todo esto fue posible gracias al esfuerzo de voluntarios, de empresas locales y del apoyo de la comunidad. Aquí está la historia de todos”, remarca el presidente.
El AGM conserva registros de la fauna prehistórica local, documentación sobre movimientos sociales como el Tampierazo, una sección de archivo clasificada con más de 500 temas, colecciones fotográficas, objetos domésticos, área paleontológica, registros políticos y más. “La misión del archivo siempre estuvo muy clara. Tenemos acá la memoria de la ciudad y la región, tanto en fotografía como documentos, objetos y relatos… Esto nunca deja de crecer. Crece todos los días con el ingresos de nuevas donaciones”, dice Orellano.
El trabajo educativo es clave, pero “no es solamente el público de las escuelas, sino las familias, gente que quiere aprender sobre dónde estamos caminando, qué había en cada lugar, qué nos cuentan los espacios de la ciudad. Eso es lo que hacemos todos los días, contando historias y educando de otra forma”, explica. La digitalización de libros de Tampieri y de diarios como LA VOZ DE SAN JUSTO es parte de esa estrategia para acercar la historia a las nuevas generaciones.
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Sostener la cultura en tiempos complejos
Como ONG, el AGM depende de aportes voluntarios y de campañas de miembros adherentes. “Se hace difícil en algunos momentos afrontar todos los gastos. La autogestión nos ha sostenido, pero necesitamos apoyo, porque mantener un edificio, cuidar el patrimonio y sostener actividades educativas genera costos permanentes”, admite Orellano. Sobre la ampliación edilicia, que se encuentra detenida, detalla: “Falta poquito, pero para nosotros se nos hace muy difícil como ONG afrontar la continuación de esta obra”.
En este sentido, Orellano reconoce que el apoyo estatal es clave para la sustentabilidad de la institución: “A lo largo de los años, la colaboración de la Municipalidad y de la Provincia nos permitió avanzar en obras y proyectos educativos. La presencia del Estado no sustituye la participación de la comunidad, pero garantiza que el patrimonio histórico se preserve con respaldo institucional. Esto es fundamental para poder seguir creciendo y resistiendo en tiempos complejos”, señala.
Además, la institución forma parte de la Red de Archivos Históricos del Noreste Cordobés (AHNC), una red que fortalece la preservación y difusión del patrimonio histórico regional mediante la colaboración entre distintas localidades.
La campaña de miembros adherentes busca involucrar a la comunidad: “Lo que yo quiero es que la sociedad entienda que este espacio que estamos cuidando es de todos. Acá está la historia de nuestros abuelos, la historia de los orígenes de la ciudad. La historia viva está acá y todos podemos participar de ella”, afirma.
El AGM combina historia, investigación y formación. “Hay gente joven muy interesada en conocer la historia de nuestra ciudad, y eso es fundamental para que el legado siga vivo”, subraya Orellano.
De cara al futuro, su deseo es claro: “Creciendo y resistiendo. Eso, crecer y resistir. En diez años imagino al museo y a la Fundación más grandes, creciendo junto a la comunidad, con proyectos de investigación y educación. Ojalá para ese momento el proyecto del Archivo ya esté terminado y en pleno funcionamiento. Y espero seguir colaborando desde el lugar que me toque, acompañando y aportando siempre”. Sobre la responsabilidad de dirigir la institución, asegura: “Para mí es una responsabilidad enorme, pero no estoy solo. Me siento acompañado por todos los integrantes de la comisión y por la comunidad que confía en nosotros”.
El AGM atiende al público de lunes a viernes, de 8 a 12, y continúa convocando a la comunidad a participar. Como repite Orellano, “este lugar es de todos. La historia que aquí se guarda no pertenece a unos pocos. Es nuestra, de la ciudad y de la región, y queremos que todos puedan conocerla, cuidarla y transmitirla”.
“Chiche” Macchieraldo: “Queda para la historia de San Francisco”
Distintas voces de la comunidad pusieron en relieve el trabajo realizado por el AGM desde sus inicios y, especialmente, la figura de su impulsor, Arturo Bienedell.
El empresario y ciudadano ilustre Roberto "Chiche" Macchieraldo fue uno de los que acompañó el proyecto desde sus primeros pasos. Recordó que, incluso antes de la creación formal del archivo, Bienedell comenzó a reunir fotografías antiguas de la ciudad gracias al préstamo de vecinos, con las que se realizaron diapositivas y luego un audiovisual denominado Historia Audiovisual de San Francisco, proyectado en el entonces cine Gran Rex y repetido en 1981 y 1985.
Macchieraldo evocó aquellas charlas iniciales y el entusiasmo del precursor cuando advirtió “que se estaba perdiendo mucha información, fotografías y elementos que registraban lo que era (la ciudad)…”, en momentos en que antiguas propiedades desaparecían para dar paso a nuevas construcciones. En 1995, esa preocupación tomó forma con la propuesta de crear un archivo gráfico.
“Con Arturo compartimos muchas charlas cuando empezaba con esto. Lo hizo en un local que teníamos nosotros para empezar”, señaló. Y añadió: “Realmente lo admiré siempre; esa garra que le puso, la dedicación que le tuvo con el archivo y lo que logró es inimaginable”.
En otro tramo, subrayó la perseverancia de Bienedell al afirmar que fue “el responsable, el ideólogo, el iniciador, el impulsador y el que estaba siempre con la carpetita pidiéndole alguna colaboración”. Para Macchieraldo, el crecimiento y la trascendencia alcanzada por el AGM en la ciudad y la provincia constituyen “un logro increíble” en estos 30 años.
También resaltó que en el archivo “está la historia, no solo de la cultura, sino la historia industrial, la historia de todo el crecimiento de San Francisco”, y valoró que aquello que comenzó como una iniciativa personal hoy quede “para la historia de San Francisco”.
Alicia Chiapero: “Un espacio clave para construir la memoria colectiva”
Desde el ámbito académico, Alicia Chiapero, integrante del Centro de Estudios Históricos local, expresó: “Celebramos los 30 años de creación” del AGM, que reafirma su misión como “espacio fundamental de preservación y construcción de memoria colectiva”. Indicó además que, como ONG, brinda “un valioso servicio público abierto a toda la comunidad” y acompaña a generaciones de estudiantes y vecinos interesados en conocer la historia regional.
Chiapero destacó el trabajo conjunto en proyectos como las Jornadas de Historia Regional, que llevan quince años de realización ininterrumpida, cuyas ponencias se plasman en publicaciones colectivas. “Estos 30 años son el resultado del trabajo sostenido y del compromiso compartido”, afirmó, convencida de que “la memoria es un patrimonio vivo que se construye entre todos”.
Claudia Toranzo: “Acerca la historia a los estudiantes”
La profesora de Historia Claudia Noemí Toranzo consideró que la institución resulta “fundamental para la comunidad”, ya que no solo conserva testimonios históricos, sino que preserva y pone en valor la memoria y la identidad local. Desde su rol docente en el Ipem N°315 “José Hernández”, aseguró que asume el compromiso de que sus alumnos no egresen sin haber visitado el espacio, debido al impacto formativo que genera.
“Las visitas al museo despiertan un marcado interés en los estudiantes, quienes se involucran activamente a partir de la escucha de relatos, documentos y objetos exhibidos, lo que favorece una comprensión más cercana y significativa del pasado –siguió-. Estas experiencias permiten reducir la distancia con la que, en muchas ocasiones, los estudiantes perciben la historia desde los libros, acercándolos a procesos y acontecimientos que tuvieron lugar en espacios próximos o incluso en aquellos que forman parte de su vida cotidiana”.
“Este vínculo con un pasado cercano contribuye de manera directa a la construcción de la identidad local y al fortalecimiento del sentido de pertenencia, en tanto se promueve la participación de la comunidad y se aporta a la formación de ciudadanos conscientes de su historia”, agregó Toranzo.
Asimismo, “los vínculos que se generan en estos espacios resultan clave para la comprensión de los procesos sociales, políticos, económicos y culturales de San Francisco y la región. A través de la valiosa información y de las muestras que allí se presentan, es posible analizar los cambios y transformaciones que marcaron la vida de la comunidad a lo largo del tiempo”, acotó.
El AGM “no solo conserva la historia, sino que contribuye activamente a mantenerla viva”, fortaleciendo la memoria colectiva y el compromiso ciudadano con el pasado y el presente.
