Antes de las lluvias, una tarea ineludible
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Ante el pronóstico de una temporada de lluvias más intensa por el fenómeno de El Niño, la limpieza de terrenos baldíos, espacios verdes y canales de desagüe se vuelve clave para prevenir riesgos sanitarios y de seguridad. La responsabilidad es compartida entre el municipio, los propietarios y los vecinos.
Todos los pronósticos, aun con sus matices, señalan que está llegando una temporada de lluvias que, posiblemente, será más intensa que las que se han presentado en los veranos anteriores. El fenómeno de El Niño sería la causa de una situación en la que pueden presentarse trastornos severos. Algunos imprevistos y derivados de la fiereza de las tormentas. Otros, conocidos y que obligan a tareas públicas y privadas que todos los años deben llevarse adelante.
En este último caso, las precipitaciones, el calor intenso y las condiciones del ambiente vuelven a poner sobre la mesa una problemática que muchos vecinos detectan especialmente en esta época del año. Se trata de la proliferación de malezales en algunos sitios públicos y muchos terrenos baldíos.
La legislación municipal y la toma de conciencia ambiental y de seguridad de parte de la población ha determinado que el problema ya no tenga la gravedad que se expresaba en décadas anteriores. No obstante, en especial en los barrios más alejados del centro, los yuyales se hacen presentes en gran cantidad. La situación se agrava con la reiteración de la mala costumbre que algunos vecinos tienen de arrojar residuos de todo tipo en esos terrenos dominados por el malezal.
Es evidente que esta situación agrede a la estética urbana. Y que también acarrea potenciales serios peligros para la salud publica y la seguridad. Esto impone la necesidad de mantener en buen estado de conservación a los lotes baldíos, como también establecer programas de acción definidos a los efectos de que los pastos estén bien cortados en los espacios verdes comunes y en las orillas de los caminos, canales de desagüe y calles, sobre todo las que bordean al ejido urbano.
Es verdad que no toda la responsabilidad en este asunto le corresponde al municipio. Los propietarios de lotes sin edificar son los primeros que deben trabajar para evitar que las malezas, con su carga de riesgo potencial, se instalen allí y perjudiquen a los vecinos . Es una norma de higiene urbana básica que posibilita una convivencia armónica y evita problemas que pueden ser muy graves.
En este punto, convendría también que los centros vecinales se involucren en la cuestión y colaboren en el control y el desmalezamiento. El verdadero espíritu comunitario debería ingresar en este juego, siempre con el objetivo de cuidar la salud y la seguridad de todos. En algunos barrios esta característica común es muy marcada y la prevención del malezal se suma a otras acciones conjuntas que mejoran la convivencia y aseguran beneficios.
El fenómeno El Niño amenaza con una temporada de lluvias fuera de los parámetros conocidos. Si bien todavía forma parte de un pronóstico, no está mal que la idea de la prevención se haga presente. Lo está, según se ha anunciado tiempo atrás, con la elaboración de varios planes de contingencia para enfrentar posibles emergencias.
Convendría también incluir las acciones de limpieza urbana y corte de yuyales en estas planificaciones. Por eso, antes de que las pronosticadas lluvias impacten aquí, hay una tarea que no puede eludirse. El control municipal y la convicción participativa de los vecinos son puntos vitales para que las malezas no se adueñen de determinados espacios y provoquen los inconvenientes de siempre.
