Ángel tuvo cáncer infantil y difunde esperanza: “Es posible recuperarse”
"Cuando se sale del cáncer uno puede hacer vida normal, es posible recuperarse", dijo Ángel Fabry que a los 8 sufrió un linfoma no Hodgkin. Hoy está sano, es estudiante universitario y sueña con terminar su carrera de ingeniería Química para poder trabajar en el exterior.
Isabel Fernández|LVSJ
La historia de Angel Fabry de 19 años quien superó un linfoma no Hodgkin cuando tenía 8, muestra que el cáncer infantil se puede curar. Especialistas aseguran que, con una detección precoz, el 72% de los casos se curan con un buen pronóstico de sobrevida.
Pero para eso es crucial la lucha del propio niño paciente, los médicos y la familia. Y esa pelea es la que dio Ángel, que hoy con 19 años está totalmente sano, estudia ingeniería Química en la Facultad Regional San Francisco de la UTN y con su testimonio quiere demostrar que es posible la recuperación haciendo todo lo que indica el tratamiento.
En el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil que se conmemoró el 15 de febrero, el joven sanfrancisqueño recordó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO su paso por la enfermedad y la importancia del apoyo de los médicos y su familia.
"Era muy chico, con 8 años, no entendía lo que pasaba realmente. Me dijeron que tenía linfoma no Hodgkin y no sabía lo que significaba. Hice todo lo que me decían y aguanté los pinchazos, la quimio y las operaciones, mis padres me cuidaron", aseguró.
Cómo él hace once años, hoy hay niños que están afrontando la enfermedad en la ciudad y en ese sentido, Ángel remarcó que es importante que los chicos que pasan por esto "confíen en el tratamiento porque los médicos saben lo que hacen y que, aunque duela y a veces se sienta que no termina, todo pasa. Cuando se sale del cáncer uno puede hacer vida normal, es posible recuperarse".
El tratamiento duró un año y recién a los dos años pudo volver a hacer vida normal. Ángel contó que en esa época lo más doloroso que le tocó pasar fue la quimioterapia. Mientras otros chicos de su edad estaban jugando con sus amigos o en actividades, él debía pasar horas en una silla de quimio para recibir la droga que ayudó a curarlo. "Durante seis meses tuve que ir cada 15 días a hacerme quimioterapia y estaba casi todo el día recibiendo la droga, es una experiencia dolorosa, pero me ayudó a salir adelante. Actualmente estoy sano, una vez al año tengo que hacerme controles", dijo.
Hoy ya adulto estudia ingeniería Química en la UTN. "Mi proyecto es terminar de estudiar, trabajar en una fábrica y si es posible irme a trabajar en algún país de Europa".

La historia de ángel demuestra que también es
posible la recuperación
El apoyo crucial de la familia
Ángel aseguró que el apoyo que recibió de su familia -no solo el de los médicos y el tratamiento- también hizo posible su recuperación. "Mi mamá me cuidaba todo el día, mi papá trabajaba mucho para conseguir los recursos económicos para pagar el tratamiento porque es costoso, mis hermanos apoyándome. Toda la familia aportó en mi lucha contra el cáncer, hicieron ventas de alimentos para afrontar los costos", dijo.
Con respecto a la necesidad de un Programa Nacional de Oncopediatría que ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación, afirmó que es "muy importante. Se debe apoyar a las familias para que estén más relajadas para acompañar al niño con cáncer".
"Como mamá estás quebrada"
A Raquel Afranchino, la mamá de Ángel, "se le cayó el mundo" cuando le dieron el diagnóstico de cáncer de su hijo. "Como mamá estás quebrada en ese tiempo del diagnóstico y el tratamiento, por eso el apoyo es fundamental en todo sentido. La enfermedad es durísima no solo por transitarla junto a tu hijo, sino también por la cuestión económica", remarcó.
Raquel agregó que en el tratamiento "todo es costoso, no hay muchos insumos oncológicos para los niños, hasta lo más simple, una aguja para inyectarlo no se conseguía en la Argentina, era importado. Tampoco en San Francisco contamos con un oncólogo pediátrico. Por eso estamos muy agradecidos con la Clínica Carrá, los doctores José Luis Patrignani y Marcelo Lavarda que nos ayudaron para conseguirlo".
"Sería importante tener una contención en ese sentido en San Francisco, porque muchos tienen que vivir durante meses en otras ciudades para hacerse estudios y tratamientos. Por eso creo que es fundamental también que se logre una norma oncopediátrica", finalizó Raquel.
Tasa de incidencia
El cáncer infantil es un grupo de enfermedades de muy baja frecuencia y en Argentina la tasa de incidencia se mantiene estable con un número de entre 1.300 y 1.400 casos nuevos por año, según el Roha.
Un dato significativo es que el 80% de los pacientes oncológicos pediátricos se atienden en hospitales públicos y, de ese porcentaje, el 40% son tratados en el Hospital Garrahan que atiende alrededor de 520 pacientes nuevos por año.
Los distintos tipos de leucemias agudas o cánceres en la sangre son la enfermedad oncológica más frecuente en la infancia con un 37,2% del total de los casos, seguidas de los tumores cerebrales y los linfomas.
El rol de los pediatras es clave para reconocer en una primera consulta enfermedades malignas, al mismo tiempo que los padres deben estar alertas a los cambios que experimenten los chicos.
Hacia un Programa Nacional de Oncopediatría
Respecto a los lineamientos para la detección, diagnóstico y tratamiento, en octubre pasado tuvo media sanción en la Cámara de Diputados un proyecto de ley para crear el Programa Nacional de Oncopediatría.
Entre los puntos salientes, se especifica que el Sistema Público de Salud, las obras sociales y las prepagas deberán brindar una cobertura del ciento por ciento en las prestaciones, a la vez que el Estado nacional deberá otorgar una asistencia económica equivalente al monto de la Asignación Universal por Hijo con discapacidad.
Qué es el linfoma no Hodgkin
Es un cáncer que se origina en el sistema linfático, ocurre cuando el cuerpo produce demasiados linfocitos anormales, un tipo de glóbulo blanco.
Los síntomas incluyen inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre, dolor de vientre o dolor en el pecho.
El tratamiento puede incluir quimioterapia, radioterapia, trasplante de células madre o medicamentos.
