Amor eterno
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El entrenador Daniel Beltramo habló de su vuelta a San Isidro y el plan de promover jugadores propios por sobre la idea de competir por el ascenso. Frontal como siempre también profundizó sobre la especial relación que lo une a la institución "santa".
De cara a una nueva temporada de la Liga
Argentina de básquet, los caminos de San Isidro y Daniel Beltramo volvieron a
cruzarse, dos nombres propios que tienen una simbiosis especial. Es que ambos
supieron de momentos eternos, de esos que dejan marcas, por eso su relación afectiva
siempre será única.
Un reencuentro en el que las partes en cuestión, sin perder de vista lógicamente el ascenso, se abocarán prioritariamente al desarrollo de jugadores propios, con la finalidad de sostener un plantel con un escaso tránsito de basquetbolistas, según lo expresado por el entrenador a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Una historia particular, de amor eterno, a la que se le agrega un nuevo capítulo, el tercero, que seguramente será emocionante como los anteriores, y que ojalá sea con final feliz porque en rigor de verdad, dichos protagonistas se quieren más de la cuenta.
-Te reencontraste con San Isidro...
-Como vos decís, se trata de un reencuentro porque San Isidro siempre estuvo presente en mí en momentos importantes y bien puntuales. Este es mi tercer regreso al club y como siempre digo, los dos anteriores fueron en momentos distintos personales y en momentos institucionales muy distintos.
Y este no es la excepción, ni yo soy el mismo ni los dirigentes son los mismos, ni la institución es la misma. Institucionalmente San Isidro no para de crecer y justamente les dije a los dirigentes que pensaran lo que era el club en 2009 cuando inicié el segundo proceso, lo que era la estructura del básquet en ese momento a lo que es hoy, tremendamente superior.
Ya que nos hemos reencontrado tenemos que saber interpretar el momento histórico que está el club, ellos y yo, y a partir de ahí volver a crear esa sinergia para desarrollar un proceso exitoso y cuando digo esto no me refiero solamente a ganar, aunque obviamente trabajamos para eso, sino también que el club de un paso más hacia adelante. A mí me gusta liderar procesos y no solamente dirigir equipos, esa es mi vocación realmente.
-¿Qué puede ofrecer este Beltramo más maduro?
-Mirá, creo que los equipos son el reflejo del entrenador, porque uno le pone tanta pasión, horas de trabajo, que evidentemente el equipo termina siendo una proyección del entrenador.
Evidentemente no soy el mismo de los 27 cuando llegué a San Francisco, ni el de los 39 cuando agarré la conducción del equipo, hoy a mis 51 años hay otras cosas que tengo que evaluar, que controlar mejor y me estuve preparando para eso y creo que tanto en lo individual como en el equipo se van a ver cosas diferentes a lo que todos están acostumbrados.

-¿Se volverá a la fuentes en cuánto al estilo de juego, un básquet veloz, agresivo?
-Mi modelo de juego sigue siendo siempre el mismo, la agresividad, la intensidad, el juego de transición, eso va a ser siempre así porque lo concibo de esa manera.
Debo reconocer que Sebastián Torre hacía un juego que me gustaba, me sentía identificado, un juego dinámico, con una defensa agresiva, similar a mi idea, entonces en ese aspecto no va a cambiar mucho, obviamente, cada entrenador tiene su impronta y yo pondré mi sello.
-Para ese libreto hay que buscar los intérpretes específicos...
-Gran parte de la temporada se juega en la elección de los jugadores, quienes son los que están dentro de las cuatro líneas, los que interpretan, emocionan, convocan, ganan los partidos.
Lo que uno tiene que hacer es saber elegirlos, liderarlos y mejorarlos en todo lo que se pueda, esa es la clave. Recibir a un jugador en el punto A y a través del entrenamiento llevarlo al punto B, que sea una versión superior al que él estaba.
Estamos en el armado del equipo, de jugadores que se adapten a mi idea, pero no es fácil conseguir el jugador que uno quiere, hay muchísimos equipos y el mercado no es muy grande.
Tenemos que equilibrar la dinámica de los jóvenes del club con los que están por venir, con una o dos piezas que sean jugadores con experiencia y si hay que renunciar a cierta dinámica pero ganar en experiencia y conducción lo vamos a hacer, así que estamos en busca de un base de esas características.
-Entonces no habrá que fallar en la elección de los jugadores...
-Te repito, gran parte de la temporada se juega en la elección de los jugadores, lo único que uno puede hacer es tratar de minimizar el riesgo en esa elección y tratar de que realmente encajen dentro del engranaje.
Tenemos la suerte de que contar con varios jugadores del club que ya están jugando y otros que van a tener sus primeros minutos.
Entonces la idea del club es reforzar esa franja de jugadores propios y traer solamente los jugadores que necesitamos y traer cada vez menos, sino todos los años se genera un éxodo de jugadores y de armar un equipo nuevo, siempre estás en un proceso de construcción.
Está claro que los equipos que llegan más lejos son los que logran repetir los equipos y entrenadores temporada tras temporada, el club lo entendió y vamos por eso. Ojalá pueda estar por muchos años y logremos tener equipos que no tengamos que renovarlos plenamente.
-¿Los juveniles asumirán un rol protagónico?
-Siempre dije que para mí los juveniles no son sparring, entrenan con posibilidades ciertas de jugar, ellos lo saben y por eso durante todo agosto voy a estar evaluándolos precisamente para ver quién cumple las características que quiero y que entiendan que no se quedaran un año a perder el tiempo, sino que van a entrenar y tener su oportunidad.
Lo que importa también es que el joven jugador entienda dos cosas, primero tiene que estar dispuesto a dar el paso lo que significa aceptar las frustraciones, los malos momentos, las decisiones y no creérselas cuando logra momentos importantes.
Lo segundo es no escuchar voces que los confunden y creer porque tengo 19 o 20 años tengo que tener 20 minutos de promedio, sino que tienen que aprovechar el tiempo que se les dé, hacer lo que te piden que hagas y a partir de ahí crecer.
Eso es importante que tenga claro el joven jugador, por ahí la mente va más rápido de lo que realmente debe ir, se escucha gente que no conoce como son los procesos de los jóvenes y eso es lo que quiero inculcarles a los chicos. Siempre puse juveniles y nunca han defraudado.

-¿Llegaste con un proyecto bajo el brazo o el objetivo es ganar partidos para ascender?
-Anteriormente habíamos desarrollado un proceso institucional abarcando todas las áreas, pero en esta vuelta más que un proyecto en sí iniciamos un proceso tendiente a desarrollar jugadores propios para año tras año cambiar la menor cantidad de jugadores posibles, esa es la idea central que el club me planteó y sobre la que vamos a trabajar.
Eso trae aparejado trabajar con los que están, sumar jugadores mayores pero también buscar jóvenes talentos para incorporar a las divisiones formativas, por eso iniciamos un nuevo proceso que nos llevará tiempo pero con los objetivos muy claros porque los dirigentes fueron muy claros a la hora de proponerme que es lo que querían.
-¿El club tuvo dos posibilidades de ascenso en su historial, está podría ser la vencida?
-Sueño con llevar a San Isidro a la A, el club tiene todo para jugarla, ojalá que lo logremos, sería magnífico para mí, estuvo a las puertas del ascenso con "Seba" y un equipo que jugó bárbaro toda la temporada, la verdad que fue una lástima. Y en aquella temporada 2000-2001 nos quedamos en semifinales con Gimnasia.
Bueno, quiero que juguemos la A en algún momento, lo que está claro es que no vamos a hacerlo este año, no es la idea ascender esta temporada, obvio que se puede dar, pero queremos que ese ascenso si en algún momento se da, sea como resultado de un proceso de trabajo no como producto de la lotería.
Todos soñamos con eso, pero la única forma de lograrlo es como decía don Antonio Manno con ideas coherentes y trabajo constante.
-¿Pero apuntarán a llegar a alguna instancia?
-San Isidro institucionalmente tiene para dar el salto de calidad y deportivamente no sé si este año podemos soñar con eso, porque los dirigentes no me lo propusieron, sí jugar play off es el objetivo de este año, no pasa por la mente de nadie la palabra ascenso este año, pero sí vamos a trabajar para ganar partidos, para estar lo más competitivos posible, lo que sucede es que no tenemos que poner como que ascender es la meta, hoy el objetivo del club pasa jugar los play off y por lograr afirmar un equipo que podamos repetir año tras año.
Por su puesto que todos queremos ganar, pero lo que hay que entender es cómo, los cómo cambian permanentemente, hay diversos caminos, nosotros elegimos uno y bueno, ojalá que se nos dé en algún momento que es lo que queremos todos.
-¿Estás feliz por la vuelta al ruedo nacional?
-Estuve dos años y medio fuera del básquet profesional, me fui en enero de 2018 de Echagüe de Paraná. Había decidido quedarme en San Francisco, sin moverme ni dirigir profesionalmente, por eso tuve la posibilidad de dirigir en El Tala, club al que agradezco de darme la oportunidad de trabajar en el básquet amateur, de encontrarme con el espíritu amateur, propio y de los jugadores, disfruté muchísimo.
Me brindaron absolutamente todo y quiero agradecer puntualmente a Diego Mare que se comportó además de dirigente como un amigo, en momentos difíciles estuvo siempre al lado mío, con el tema de la pandemia siempre estuvo a disposición, la verdad que valoré mucho eso y por quería darlo a conocer.
-¿Es como volver al primer amor?
-Tanto San Isidro como yo nos hemos hecho mucho bien. Soy un agradecido eterno del club, porque sin San Isidro no hubiese podido lograr lo que logré, gracias a San Isidro me fui a Europa, gracias a San Isidro volví a poner el equipo en el TNA, hoy gracias a San Isidro vuelvo al profesionalismo.
Nos encontramos siempre y nos hacemos bien porque siempre logramos cosas importantes, en su momento el ascenso como asistente de Antonio Manno, después pasamos momentos durísimos, descendimos de categoría, desarmamos todo y volvimos en 2009 y ascendimos, volvimos al TNA, luego tuve un mal momento cuando me despidieron y ahora volvemos.
-¿Tuvieron vaivenes como toda pareja?
-Nunca malinterpreté esa decisión y la acepté porque fue lógico, son las reglas de juego, no lo tomé personal y porque sabía que nos íbamos a volver a encontrar, porque repito, lo más importante es darte cuenta que son caminos que van paralelos y nos hacemos bien los dos, ellos saben de mi compromiso y yo sé de lo que el club representa.
-¿Hay algo que podés prometer?
-Lo único que se promete en esto profesionalidad, responsabilidad, compromiso y muchas horas de trabajo y objetivos claros, eso es lo que hay que tener claro, el rumbo y sabemos a dónde debemos ir junto a mi asistente Andrés Buseghin y mi amigo y preparador físico Daniel Pérez.
