Amigas de aventuras
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La sanfrancisqueña Cecilia Capello aludió al subcampeonato conseguido con Ensueño Indira en el Torneo Centro de la República a la vez que destacó el vínculo especial que se genera entre jinete y caballo.
En la equitación encontró su cable a tierra, para descansar, disfrutar, desconectarse de la rutina del trabajo. Por eso diariamente concurre al Hípico San Francisco donde la espera su compañera "Ensueño Indira", una yegua con la que luego de ensillarla, comparte horas de entrenamiento en la pista de arena en el predio de la Sociedad Rural.
Una pasión que descubrió por curiosidad y la sedujo a punto tal que también se animó a la competencia, aunque ella se encarga de aclarar que no va más allá de ser un "hobby". No obstante los resultados empezaron a asomar como recompensa a su constancia y dedicación.
En ese contexto, Lucía Capello días atrás vivió una inolvidable experiencia en el 60º Torneo de Saltos Hípicos del Centro de la República desarrollado en las instalaciones del Jockey Club Córdoba donde alcanzó el subcampeonato en su categoría. Su mayor logro en el escaso tiempo que incursiona en la actividad.
"Este concurso fue especial porque con todo este tema de la pandemia, hacía como dos años que no saltaba, no salía a competir y con Indira como hace año y medio que la tengo nunca había competido, así que fue algo muy especial porque fue volver a los concursos de mucho tiempo y por el debut con ella", dijo la amazona en el comienzo de la charla con LA VOZ DE SAN JUSTO.
"Además también participé por primera vez en el torneo del Centro, así que muy contenta por el subcampeonato. Había competido anteriormente con buenos resultados en cada día pero nunca me había alcanzado para llegar al podio. Ha sido el logro más importante que tuve hasta el momento, incluso por la magnitud del torneo", resaltó.
Respecto a la categoría en que participó, comentó: "No salto alto, lo hice en 80 centímetros, que es la altura que había dejado de competir previo a la pandemia".

"Decidí seguir en esta altura, no levantar los palos por la cantidad de tiempo que no competíamos, también era el primer concurso con la yegua y para los caballos también es un desgaste, así que decidimos hacer algo tranquilo, seguro y que fuera una buena experiencia", acotó.
Acerca del significado de tan importante desempeño, indicó: "Creo
que es un premio a la constancia, al esfuerzo, porque repito empecé de grande y
eso supone una dificultad porque no es lo mismo que un chico que monta desde
los seis años. Es un premio a mi perseverancia".
Precisamente sobre sus comienzos en la disciplina comentó: "Hace cuatro años que monto, empecé de grande, a los 29, en el Hípico San Francisco, y con Indira hace un año y medio que estamos juntas. Cuando salgo del trabajo todas las tardes me voy a montar, un promedio de una hora por día".
"Es un deporte que me siempre me llamó la atención, desde chica siempre me gustaron los animales, tengo mucha afinidad con ellos y un día medio de casualidad fui al Hípico a averiguar si daban clases para gente adulta, bueno, ahí empecé y no dejé nunca".
"Jamás hice otro deporte, soy súper ojota para todo (risas), es lo único en que encontré continuidad, donde encontré motivación para seguir adelante, al aire libre. Lógicamente con el acompañamiento de mi profesora y los logros conseguidos", dijo la deportista de la familia que se integra con papá Daniel, mamá Adriana y su hermano Nicolás.
En cuanto a la simbiosis que se establece entre jinete y caballo, opinó: "Se estable una relación muy especial con el caballo, es tu compañero de equipo, otro ser con el que te vas conociendo, porque las relaciones no nacen de un día para el otro, es como que tenes que ir encontrando el vínculo con el animal".
"Es una conexión muy fuerte que también puede no pasar, pero cuando sucede es muy lindo, porque sentís que alguien se brinda por vos y tenes que transmitirle tranquilidad también", añadió.
De cara a lo que resta de la temporada señaló: "Hay comentarios de nuevos concursos en septiembre que podemos llegar a ir, ver qué fechas se confirman y prepararse para tratar de inaugurar alguna altura, creo que me animo a saltar un poco más arriba. Este subcampeonato nos motivó a ir por algo más".
"Ojo que esto sigue siendo un hobby por más que le meto todo el esfuerzo y trato de ser constante, no dejo de ser un adulto que tiene sus responsabilidades, primero siempre está el trabajo y en segundo plano el deporte. Igualmente bienvenidos sean los resultados pero esto nunca será mi prioridad", aclaró.
"Quiero resaltar el rol de mi profesora Pamela Grimberg que siempre me acompañó y me tiene muchísima paciencia", cerró la diseñadora industrial quien en el arte de montar un caballo, empezó a disfrutar también de esa especial relación entre ambos, esencial vínculo para encarar los obstáculos a la hora de saltar. Toda una aventura que comparten como verdaderas amigas.
