Amida, el diseño de una sanfrancisqueña que puede mejorar el trasplante de órganos
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Es un innovador sistema que calienta los fluidos del sachet que se le aplican a los pacientes que van a ser trasplantados. El objetivo es prevenir la hipotermia que se genera en las intervenciones quirúrgicas manteniendo los fluidos en una temperatura constante durante todo el proceso de perfusión.
Por Isabel Fernández | LVSJ
"El resultado es salvar vidas", remarcó convencida la diseñadora industrial sanfrancisqueña Camila Rocío Díaz, quien desarrolló junto a su colega Vanesa Garriga de Catamarca, el Proyecto Amida, orientado a la donación y trasplante de órganos.
Consiste en un innovador sistema que calienta los fluidos del sachet que se le aplican a los pacientes que van a ser trasplantados. El objetivo es prevenir la hipotermia que se genera en las intervenciones quirúrgicas manteniendo los fluidos en una temperatura constante entre 36 y 40º, durante todo el proceso de perfusión que puede durar hasta doce horas.
La perfusión hace referencia a la llegada de nutrientes y oxígeno a un órgano. Está dada por el aparato cardiovascular, y cuando se ve alterada hay tres órganos que se lastiman: el cerebro, el corazón y el riñón.
Con este proyecto final Camila y Vanesa recibieron su título de diseñadoras industriales en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y demostraron que a partir del diseño industrial se puede innovar para la salud.
Decidieron investigar sobre el tema a partir de la aprobación de la Ley Justina que establece que todos son potenciales donantes de órganos. Para Camila en particular, no solamente fue una consigna universitaria sino también algo que le permitió investigar en el campo de la medicina que le interesa mucho.
Un producto sencillo y con muchas aplicaciones
El proyecto nació con un objetivo que es el del trasplante pero tiene muchos beneficios y aplicaciones en la cirugía general, mejorando resultados. El método que propone también podría actuar frente a accidentes de tránsito evitando la hipotermia pre-operatoria, para bancos de sangre, incluso quimioterapia y también en usos veterinarios.
¿Cómo funciona?. Camila -quien recientemente recibió la distinción como joven sobresaliente en Innovación Médica por JCI San Francisco por este proyecto- explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO que se trata de un producto que se conecta al sachet del suero del paciente.
"Es una lámina de silicona que envuelve el sachet, adentro tiene resistencias que mantienen el calor a una temperatura estable y puede permanecer durante doce horas calentando los fluidos. Tiene una placa electrónica que mide a qué temperatura está el fluido, si está a menos de 36º se enciende, calienta hasta que llega a los 40º corta, se va prendiendo y apagando hasta que alguien viene y lo desconecta", explicó.
El aparato tiene un enchufe pero están desarrollando otro con con baterías para que pueda ser utilizado en caso de accidentes de tránsito y en casos de traslado.
"Poder desarrollar algo para la salud para mí fue algo increíble, sentimos mucha emoción cuando nos dimos cuenta todo lo que podíamos ayudar-remarcó Camila-. En la facultad nos orientaron hacia esa área de la salud y en mi caso me gusta mucho la medicina, pensé en estudiar esa carrera pero después me decidí por el diseño industrial y ésto fue como un cierre en todo esto".
Mejorar la donación y trasplantes
El proyecto nació de la problemática mundial en la que miles de personas esperan día a día un trasplante y muchas veces el tiempo no es suficiente. Sólo cinco de cada mil personas que mueren
tienen la posibilidad de donar sus órganos, y sólo el 50% cumple ese fin, siendo el resto descartados. El problema está asociado con el mantenimiento del paciente donante previo a su ablación.
Actualmente, son donantes de órganos vitales, es decir, corazón, pulmones, riñones, hígado, páncreas e intestino, las personas con muerte cerebral, que ya murieron pero están conectadas a aparatos que mantienen todos los órganos funcionando.
Camila explicó que en este caso, "uno de los problemas es que el cerebro se muere y ésto provoca que el sistema termorregulador, que es la parte del cuerpo que mantiene la temperatura a 36,7ºc, deje de funcionar, esto hace que la temperatura corporal del donante disminuya, produciendo hipotermia, lo que vuelve al órgano no apto para trasplantar. Si llega a menos de 32º el órgano no sirve más. Por eso nos enfocamos en la hiportemia que es mejor prevenirla que tratarla".
Comentó que actualmente "los sachets de fluidos son calentados a baño maría o en el microondas, sólo puede hacerse una vez y bajo el riesgo de que un error en la regulación de la temperatura los haga perder sus propiedades o los torne inutilizables, ya que si tiene más de 42º también puede provocar efectos negativos en los órganos. Además después de calentado, a los diez minutos vuelve a estar a temperatura ambiente y no puede recalentarse".

Camila Díaz junto a su colega Vanesa Garriga y el calentador de fluidos que presentaron en la muestra Innovar
Eficaz y económico
Durante su investigación, Camila y Vanesa visitaron el Hospital de Urgencias, el Santorio Allende y otros centros asistenciales de Córdoba, también el Incucai en Córdoba. El fin fue lograr un producto efectivo, fácil de manipular para médicos y enfermeras, también económico, completamente accesible para todos los hospitales y clínicas.
"Está diseñado para ser fabricado totalmente en la Argentina y llegó a ser 30 veces más barato que el de la competencia", aseguró Camila.
Agregó que existen "aparatos costosos que no son fáciles de utilizar por eso queríamos lograr algo que después se pueda producir y tenga un uso sencillo. El producto se coloca y se enchufa y se encarga de mantener el sachet de fluidos en la temperatura adecuada".
"Cuando recorrimos los centros de salud nos encontramos con que no existen los recursos suficientes como para abastecer todo, a veces faltan gasas y cintas que son cosas fundamentales, por eso no queríamos hacer algo que después no se pueda comprar. Es el primero en la Argentina, en el mundo hay otros productos que cumplen la misma función pero no son parecidos", dijo.
Actualmente el proyecto se encuentra en la etapa de ajuste de detalles y modificaciones para lograr una producción de forma más eficiente. Las diseñadoras consiguieron inversores dispuestos a producirlo y se encuentran en la búsqueda de nuevos que quieran venderlo y distribuirlo.
Finalmente la diseñadora Camila Díaz agradeció a su familia y todos los que acompañaron para llevar adelante el proyecto, también a JCI que hizo visible el trabajo y a sus amigas que la postularon.
