Alquileres: cruda realidad
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Las disputas políticas pueden más que los intereses de millones de argentinos, que ven socavados sus ingresos, asisten a la pérdida de valor de sus propiedades, son rehenes de una inflación desbocada y están atados a una norma legal que generó un desbarajuste mayúsculo.
La problemática de los alquileres de viviendas y locales comerciales se ha agudizado en los últimos meses. Dos causas sobresalen: el flagelo de la inflación y la impericia de gobernantes y legisladores incapaces de reformar una ley pésima que solo trajo retracción de la oferta de unidades habitacionales y trastornos evidentes tanto para propietarios como para inquilinos.
Frente a la renovación del contrato de arriendo, las subas superan -en algunos casos ampliamente- las posibilidades de pago de las personas o familias. De este modo, se observa cómo los más jóvenes vuelven al hogar de los padres, algunas familias se mudan a casas o departamentos mucho más chicos y, también, varios comercios dejan el centro para irse a los barrios. Achicar los costos es la premisa de este tiempo incierto.
No es una ironía afirmar que el gobierno nacional está siendo derrotado de modo aplastante en la declamada guerra contra la inflación que lanzó hace varios meses. Entre las víctimas se cuentan también los ingresos de buena parte de la población, en especial los sectores medios y bajos. Entre ellos, los que no tienen vivienda propia y deben alquilar. Por más que los argentinos nos hayamos habituado a convivir con la inflación desde hace décadas, el momento actual es uno de los más difíciles y tira por la borda cualquier intento de estabilización de ingresos y de generación de perspectivas a futuro.
La propietaria de una inmobiliaria local, en un informe reciente publicado en LA VOZ DE SAN JUSTO, describió con claridad lo que está ocurriendo en el mercado de alquileres. Calificó a la renovación de los contratos como "el momento más complicado" al que se enfrentan los inquilinos. Reconoció que el precio que debe abonarse mensualmente "es preocupante" porque "se están manejando montos muy elevados" que sin dudas impactan de lleno en cualquier bolsillo. Y sostuvo que los montos "tuvieron un incremento muy importante porque empezó a haber poca oferta" ya que muchos propietarios se retiraron del mercado porque "las condiciones no son convenientes" para sus intereses.
Como si fuese poco lo anterior, se suma la incompetencia gubernamental y legislativa. La ley de alquileres que rige desde hace un par de años "destruyó el mercado" según muchos especialistas. Retrajo la oferta de inmuebles y obliga a los inquilinos a pagar aumentos que superan los reajustes salariales que reciben, entre otros factores. Voces del oficialismo y la oposición han coincidido en que la ley trajo todos estos problemas. Pero no son capaces de unificar un dictamen y reformarla.
Una vez más, las disputas políticas pueden más que los intereses de millones de argentinos, que ven socavados sus ingresos, asisten a la pérdida de valor de sus propiedades, son rehenes de una inflación desbocada y están atados a una norma legal que ha generado un desbarajuste mayúsculo.
