Alimenta su sueño
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El capitán Germán Sciutto aludió al estimulante presente de San Isidro que se prepara para el último tramo en busca del ascenso a la Liga Nacional.
Un clima de efervescencia se vive por la calle Corrientes, es que la posibilidad de ascender de categoría volvió a instalarse en San Isidro y por eso todos se entusiasman en conjugar ese verbo. Otro especial momento deportivo e institucional de un club que lleva recorrido un vasto recorrido en el básquet nacional al que supo acceder por méritos propios en dos oportunidades.
Situación en la que se hace inevitable sacar cuentas de la cantidad de juegos que le permitirán a los "halcones" poder volar hacia la gloria. Resultado que se traduce en una empinada escalera de 12 peldaños que los depositará en la elite del baloncesto argentino. Un desafío para el cual este San Isidro modelo 2018 se viene preparando responsablemente, mientras espera el comienzo de los cuartos de final de la Liga Argentina.
Trascendental presente para cada uno de los jugadores, pero para él lo es mucho más. ¿Razones?, sobran. Es el capitán, el más veterano del grupo y por sobre todas las cosas un hombre de la casa. Alguien quien alcanzó el primer ascenso al TNA un viernes 15 de mayo de 1998 e hizo su debut en la categoría el mismo año un viernes 25 de septiembre en Paraná.
Su fiel amor a la camiseta que lleva defendiendo hace 11 años, y con la que pasó la barrera de los 300 partidos, reflejan el sentido de pertenencia con la entidad, un plus que inexorablemente marca la diferencia.
La imagen explosiva de aquel adolescente rebelde, pelilargo, que llegó de Marcos Juárez solo perdura en viejos recortes y en la memoria de este cronista. Hoy luce pelo corto, a la moda, y su proceder es más moderado en obvia relación a sus 41 años. Igualmente mantiene intacto su espíritu combativo, ganador, cualidades que siempre lo caracterizaron y con las que se ganó el corazón de la afición sanfrancisqueña.
Ubicados cómodamente en el living de su hogar y mate de por medio, acompañando la distendida charla, Germán Sciutto, el "gringo", con la franqueza que lo caracteriza habló con LA VOZ DE SAN JUSTO sobre el auspicioso presente de su equipo, al tiempo que dejó entrever la posibilidad de abandonar la alta competencia, pero sin antes poder cristalizar la ilusión del ascenso.
-¿El equipo llega de manera óptima a los play off?
- Este equipo terminó primero en la fase clasificatoria lo que se trató de un premio para nosotros porque nos habíamos planteado un objetivo jugadores y cuerpo técnico que era quedar entre los mejores cuatro y terminamos arriba de todos.
Al plantel lo veo bien porque pasó por todos los momentos, superlativos y malos en el sentido que no siempre se puede ganar, perdimos de local pero ganamos mucho de visitante lo que indica que el equipo se entiende, sabe a lo que juega, porque no es fácil armar un equipo nuevo por más que tengas muy buenos jugadores. No es fácil incorporarlos porque cado uno tiene su estilo, quiere tener su protagonismo, pero cado uno supo encontrar su lugar en el equipo.
Te repito, pasamos por muchos niveles de juego, fueron más altos que bajos, vivimos situaciones críticas en dos o tres partidos, entonces ya sabemos cómo solucionar esos problemas. Si bien en los play off los errores debe ser mínimos, el equipo va bien encaminado.
-Es un grupo con hambre de gloria...
-Sí, es un plantel que tiene muchos condimentos. Tiene varios jóvenes junto a dos o tres experimentados, y eso es una buena conjunción.
-Lograron el primer puesto pero esa favorable condición no garantiza nada...
-Seguro, haber salir primeros te da esa ventaja de poder definir de local pero no te garantiza que vas a llegar a la final. Eso lo sabemos porque lo hablamos. Todos van a venir buscando sorprendernos lo que no les será fácil, así que estamos trabajando fuerte porque se viene una instancia muy dura.
-¿Como vivís esta previa desde lo alto de tu experiencia?
-Mirá, hablando con (Sebastián) Torre y en su momento con (Julián) Pagura, coincidíamos en que no podía pasar más de 20 minutos de juego. Si bien estoy bien físicamente, lúcido, jugar 35 a 40 minutos por partido iba a ser una catástrofe porque después a eso tenía que agregarle el entrenamiento diario y sería difícil para mi cuerpo.
Entonces decidimos que podía aportar experiencia más minutos de calidad. Ya con 41 años puedo pero no debo tomar determinaciones, pero sí buscar y aportar lo que al equipo le falte en su momento. Trato de mantener regularidad en mí rendimiento y con humildad, sin importar si entró de titular o soy suplente.
Por ejemplo hay jugadores que si no están en el cinco inicial pierden confianza. Bueno, eso a mí no me pasa, y trato de aportar desde cualquier lugar, si estoy en el banco alentando a mis compañeros como siempre lo hice.
-¿Te imaginabas estar jugando a los 41 años en la alta competencia?
-Mi vida cambió mucho cuando me fui a jugar a Italia, lo que me dio un salto de calidad muy grande porque se entrena mucho y se juega poco, solo los fines de semana. Eso me dio una disciplina de entrenamiento.
Luego con el correr de los años fui cuidando mi físico en base a una buena nutrición y un constante trabajo en el gimnasio y en la cancha. Hoy practico a la par de todos y la verdad que no sufro el entrenamiento.
-¿Pensas que estos play off pueden ser los últimos de tu carrera deportiva?
-Disfruto mucho todo esto porque pueden ser mis últimos play off de alta calidad, pero ojo, no pienso en mi retiro todavía porque uno puede seguir jugando en otra categoría. Disfruto de estar en un equipo competitivo, ganador, no todos los años me tocó un equipo así.
Entonces a mi edad, que el entrenador te brinde este espacio y los jugadores ese reconocimiento cuando te dicen "no podemos creer que estés corriendo a la par nuestra", eso te hace sentir bien y te motiva aún más.
Pueden ser mis últimos play off de alto nivel, sí, retirarme no, por ahora me siento bien, año a año veo como está mi físico y veré como sigo. Pero sin dudas que estas instancias las tomo con mucha ansiedad y ganas.
-Lograr el ascenso sería coronar tu trayectoria en el club...
-En San Isidro empecé mi carrera profesional. Podría decir que me crié junto a dirigentes como (Gustavo) Chialvo y (Enrique) "Quique" Fiore, más el entrenador Antonio Manno quienes fueron los que realmente me tallaron porque era un "indio". Precisamente Manno fue un técnico que me marcó mucho, él me educó deportivamente lo que me ayudó en mi carrera, además de inculcarme valores humanos.
Gané un torneo de la Liga B y ascendimos al TNA, pero ponerlo a San Isidro en la Liga Nacional es un sueño, algo que uno anhela porque es un club que hace varios años que viene jugando en esta categoría, así que ya es hora que tenga ese premio y estando yo mejor todavía.
Podría ser mi segundo ascenso con el club, un objetivo que deseo con el alma, pero que trato de no decirlo mucho para no presionar al equipo y tampoco a mí mismo, si bien estamos trabajando para eso.
-¿Crees que el club está preparado institucionalmente para dar el salto a la elite?
-La elite es otra cosa, totalmente diferente al TNA o Liga Argentina como se llama ahora. San Isidro por su infraestructura está a la altura de varios clubes de la Liga Nacional. Ahora respecto al presupuesto de la competencia es otra cosa, otros números, entonces la ciudad debe saber lo que afrontará el club y acompañarlo para jugar lo que sería un hecho histórico.
-¿Qué significa San Isidro en tu vida?
-Mirá, San Isidro me trajo desde Marcos Juárez a los 17 años a San Francisco donde terminé formando una familia junto a mi esposa Paula quien también me ayudó en mi crecimiento personal.
Son 11 años los que tengo en el club, lo llevo dentro de mi persona, puedo contar miles de anécdotas, como se dice es mi "segunda casa". San Martín de Marcos Juárez en mi infancia fue como la escuela primaria y San Isidro el ciclo secundario donde me recibí de basquetbolista, me hice profesional y en el cual ojalá me pueda retirar.
Todos me reconocen por este club al que voy a estar eternamente agradecido por lo mucho que me dio.
Un último sorbo y la ronda del mate terminó casi sobre el final de la conversación, enfrente Paula siguió atentamente las declaraciones de su esposo, pensando quizás que otro recorte de diario pasará a engordar los folios del prolijo álbum que ella le armó a este verdadero símbolo de San Isidro.
Una historia para compartir con sus hijos Lorenzo e Isabella y la que espera cerrar con el capítulo del ascenso a la Liga Nacional, un sueño que Germán hoy alimenta más que nunca.
