Salud
Alergia alimentaria infantil: qué factores del primer año elevan el riesgo
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alergia.jpg)
Una investigación confirma que el eczema temprano, los antecedentes familiares y la introducción tardía de alérgenos son claves en el desarrollo de alergias.
Alrededor del 5% de los niños desarrolla una alergia alimentaria antes de los seis años, según un estudio internacional liderado por la Universidad McMaster (Canadá), que analizó datos de 2,8 millones de menores en todo el mundo.
El trabajo, publicado en Jama Pediatrics, es uno de los más amplios realizados hasta ahora sobre alergia alimentaria infantil y concluye que su aparición responde a una combinación de factores genéticos, ambientales, microbianos y sociales.
Una “tormenta perfecta” en la primera infancia
Los investigadores realizaron una revisión sistemática y un metaanálisis de 190 estudios que evaluaban alergia alimentaria infantil, incluyendo aquellos que confirmaron el diagnóstico mediante pruebas de provocación alimentaria, consideradas el estándar de referencia.
El análisis examinó más de 340 posibles factores de riesgo.
“Nuestro estudio destaca que la genética por sí sola no puede explicar completamente las tendencias de las alergias alimentarias, lo que apunta a interacciones, o una ‘tormenta perfecta’, entre los genes, la salud de la piel, el microbioma y las exposiciones ambientales”, explicó Derek Chu, autor principal y profesor asistente en McMaster.
Eczema y antecedentes familiares, entre los principales riesgos
Uno de los factores más relevantes identificados fue el eczema durante el primer año de vida. Los bebés con dermatitis atópica tuvieron entre tres y cuatro veces más probabilidades de desarrollar una alergia alimentaria.
También aumentaron el riesgo las sibilancias y las alergias nasales en la primera infancia.
Los antecedentes familiares fueron determinantes: los niños con padres o hermanos alérgicos presentaron mayor probabilidad de alergia alimentaria, especialmente cuando ambos padres tenían alergias.
Introducción tardía de alérgenos y uso de antibióticos
El momento de introducir alimentos potencialmente alergénicos también resultó clave.
El estudio detectó que los bebés que prueban el maní después de los 12 meses tienen más del doble de probabilidades de desarrollar alergia a esta legumbre en comparación con quienes lo incorporan antes.
Además, el uso de antibióticos durante el primer mes de vida se asoció con un mayor riesgo de alergia alimentaria. El consumo en etapas posteriores de la infancia y durante el embarazo también mostró relación, aunque más débil.
Factores que no mostraron asociación
En contraste, algunos elementos no se vincularon con mayor riesgo, como el bajo peso al nacer, el parto postérmino, la lactancia materna parcial, la dieta materna rica en determinados nutrientes o el estrés durante el embarazo.
Los autores sostienen que los hallazgos permiten identificar qué bebés podrían beneficiarse más de estrategias de prevención temprana.
