Historias que inspiran
ALCO, 40 años: “La obesidad no es falta de voluntad, sino una enfermedad compleja”
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La organización celebra cuatro décadas de trabajo en la ciudad, acompañando a personas con obesidad a través de un modelo de autoayuda basado en la contención grupal y el cambio de hábitos sostenido en el tiempo.
La Asociación de Lucha Contra la Obesidad (ALCO) transita su 40º aniversario, consolidándose como un espacio de acompañamiento para personas que buscan mejorar su calidad de vida. La institución nació a partir de la iniciativa de familias que durante casi dos años viajaron a Córdoba para capacitarse y lograr la apertura de una sede local. Desde entonces, funciona como una red de autoayuda sin fines de lucro, sostenida por sus propios integrantes.
Actualmente, las reuniones se realizan los jueves desde las 20 en la escuela Raúl Villafañe, en Las Guayanas 584. El espacio permanece abierto de 20 a 20.30 y luego se desarrollan las charlas grupales hasta las 22.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, Paola Luque, integrante desde 2014, repasó la evolución del grupo y los desafíos actuales.
—¿Qué cambió en el abordaje de la obesidad desde que comenzaron hasta hoy?
Ya no se ve como una falta de voluntad, sino como una enfermedad crónica, con una patología amplia de genética, biológica y ambiental. Desde nuestro espacio se trabaja en eliminar la culpa y los miedos a comer, con herramientas como un plan alimentario, actividad física diaria y temas específicos en cada charla. No somos profesionales, sino personas recuperadas o en proceso que nos ayudamos con la propia experiencia.
—En estos 40 años, ¿qué consideran su mayor logro como institución?
Mantener esto en el tiempo. Primero gracias a esas familias que viajaron a Córdoba para capacitarse y después a cada comisión que sostuvo el grupo. Hubo años de mucha participación y otros con muy pocas personas. Incluso en pandemia tuvimos que innovar con reuniones virtuales, pero siempre con el mismo objetivo: ayudar para ayudarnos.
—¿Tienen datos sobre cuántas personas lograron sostener cambios?
Datos concretos no hay, pero cada persona que llega con un objetivo claro, usa las herramientas y sigue asistiendo, logra mantenerse y transmitir esos cambios a otros.
—¿Qué diferencia al modelo de autoayuda de ALCO de otros tratamientos?
A diferencia de un consultorio, los grupos están coordinados por obesos recuperados o en recuperación. Compartimos testimonios, éxitos y dificultades en un ambiente sin discriminación. Es ayuda mutua.
—¿Cómo trabajan la adherencia, que suele ser el mayor desafío en estos procesos?
Es la esencia del plan. Seguir asistiendo a las reuniones permite encontrar motivación y acompañamiento. Sostener esa mano tendida es parte de todos.
- ¿Qué rol tiene lo emocional frente a lo alimentario en sus encuentros?
Sabemos que la alimentación no es un acto biológico por naturaleza sino que las emociones y el manejo de ciertas situaciones hacen que se desencadene ciertas conductas. El llamado “comer emocional” se trabaja para que se reconozca si uno come por hambre real o por celebrar, calmarse, consolarse o salir de un estado de ánimo bajo con la experiencia de cada uno. Por eso, el grupo es sostén y contención.
—¿Se puede sostener el peso a largo plazo?
Si siguen viniendo al grupo y ayudando a otros, sí. Nuestro lema es “Juntos es más fácil”.
—¿Cómo acompañan a quienes recaen?
Se los invita nuevamente. Tenemos un grupo de WhatsApp donde compartimos frases, literatura e ingestas, pero está pensado para quienes participan activamente.
—¿El seguimiento es individual o grupal?
Es grupal. Además, quien llega por primera vez es acompañado durante un mes en un grupo más pequeño hasta integrarse al general, para que se vaya adaptando a los nuevos hábitos y nuevas herramientas.
—¿Cambió el perfil de quienes asisten?
En nuestro grupo no. Se mantiene la esencia presencial, aunque existen modalidades virtuales en otros espacios.
—¿Qué edades participan?
Hay jóvenes y adultos, incluso casos complejos. El plan es igual para todos, adaptado a los kilos a bajar. Por ejemplo, las coordinadoras de juveniles se enfocan en temas que le atraen a los jóvenes como el alcohol, las comida de fin de semana, las salidas y otros.
—¿Cuáles son hoy las principales causas de obesidad?
El sedentarismo, los malos hábitos de sueño por el uso de pantallas y el consumo de alimentos procesados.
- ¿Cómo impacta la situación económica en la alimentación y en la obesidad?
Puede afectar, pero sugerimos reducir porciones aunque los alimentos no sean light. Hablamos de plan alimentario, no de dieta. No tenemos alimento prohibido siempre cuidando la porción.
- ¿Notan más dificultades hoy para sostener hábitos saludables que antes?
Sí, por factores sociales como la comida rápida, el uso de pantallas y el estrés. Pero hay muchos testimonios de que se puede lograr.
—¿Está suficientemente abordada como problema de salud pública?
La percepción es que no. Aunque hubo avances, sigue la competencia de soluciones rápidas que no se sostienen, dietas mágicas o medicamentos. El desafío es entender que no es falta de voluntad, sino un problema complejo donde lo emocional es clave. La gestión de las emociones y el estrés son tan importantes como el conteo de calorías. El grupo sigue funcionando y sosteniendo a quien desee no solo bajar de peso, sino a tener una mejor calidad de vida con hábitos saludables.
A 40 años de su creación, ALCO San Francisco continúa funcionando como un espacio de contención y cambio. “Van cambiando los rostros, pero el espíritu es el mismo”, resumió Luque, destacando la vigencia de un modelo basado en la experiencia compartida y el acompañamiento colectivo.
Noemí, una historia de constancia
Noemí Vignolo representa un ejemplo de perseverancia dentro de ALCO San Francisco, donde sostiene desde hace más de tres décadas un compromiso ininterrumpido con el grupo y con su propio proceso de cambio.
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Con 80 años, Noemí lleva 33 asistiendo semanalmente a las reuniones, lo que la convierte en una de las integrantes con mayor permanencia dentro de la institución. Su presencia constante la posiciona como un testimonio vivo del impacto que puede generar este espacio de ayuda mutua.
Además, su testimonio funciona como un incentivo para quienes aún no se animan a dar el primer paso, evidenciando que el cambio es posible con acompañamiento y decisión.
