Sociedad
Albino, el hombre que vivió todos los Mundiales y todavía se emociona con la Selección
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Nació cuando el fútbol todavía se seguía por revistas y relatos de viajeros. Vivió los 23 Mundiales disputados desde Uruguay 1930 hasta la actualidad, vio jugar a varias generaciones de cracks y asegura que Messi fue el mejor futbolista que observó. A los 99 años, Albino Boetto continúa escuchando partidos por radio, sigue a Sportivo Belgrano y disfruta cada Copa del Mundo como si fuera la primera.
Cuando se disputó el primer Mundial de fútbol en Uruguay, en 1930, Albino Boetto tenía apenas tres años. El torneo que ganó la selección anfitriona quedó lejos de sus recuerdos, pero marcó el inicio de una historia extraordinaria: la de un hombre que, con 99 años, puede decir que estuvo presente durante todos los Mundiales de la historia.
Pasaron campeones, generaciones enteras de futbolistas, cambios tecnológicos, estilos de juego y formas de vivir el fútbol. Pasaron las hazañas de Mario Kempes en 1978, la consagración de Diego Maradona en México 1986 y la gloria de Lionel Messi en Qatar 2022. Albino las vio a todas.
Viene de la zona rural cercana a Quebracho Herrado. Allí transcurrieron sus primeros años, rodeado del trabajo de campo y de una vida muy distinta a la actual.
Fue chacarero durante gran parte de su vida. Hombre de pocas palabras y perfil bajo, conserva todavía esa timidez propia de quienes crecieron en el ámbito rural. Sin embargo, cuando la conversación gira alrededor del fútbol, los recuerdos aparecen con una claridad que sorprende.
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Su infancia estuvo marcada por las pelotas de trapo y los partidos improvisados con amigos. Eran tiempos en los que no existía la televisión y en muchas zonas tampoco llegaba la radio. Las noticias deportivas viajaban lentamente y muchas veces llegaban gracias a los viajantes que pasaban por los almacenes de ramos generales.
Más adelante comenzaron a llegar publicaciones especializadas que se transformaron en una ventana al mundo futbolero. Entre ellas, la histórica revista El Gráfico, una compañía inseparable para Albino durante décadas.
"Antes sabía cómo formaban los clubes", recuerda en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO. Y quienes lo conocen aseguran que es capaz de repetir alineaciones completas de memoria. Nombres, posiciones y esquemas tácticos permanecían grabados en una cabeza que durante años almacenó información futbolera con una precisión admirable.
Su pasión por Independiente nació siendo niño. La historia la cuenta con sencillez. Uno de sus hermanos simpatizaba por Boca y un domingo discutieron sobre quién ganaría un partido entre ambos equipos. Albino apostó por Independiente. El Rojo ganó y desde entonces nunca cambió de camiseta.
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A lo largo de su vida siguió atentamente las campañas del club de Avellaneda y también de la Selección Argentina. Por su memoria desfilaron figuras históricas como De La Mata, Labruna, Bertoni, Santoro y Bochini, entre muchos otros nombres que marcaron distintas épocas del fútbol argentino.
Cuando se le pregunta qué diferencia encuentra entre el fútbol de antes y el actual, responde desde la experiencia de quien observó casi un siglo de evolución deportiva.
"Antes se atacaba más", sostiene. Recuerda aquellas formaciones con cinco delanteros y un juego mucho más ofensivo. Hoy observa un deporte diferente, con otras estrategias y otra velocidad.
Sin embargo, hay algo sobre lo que no tiene dudas.
—¿Qué opina de Messi?
—El mejor.
La respuesta llega inmediata. Para Albino, que vio jugar a varias generaciones de cracks, Lionel Messi ocupa un lugar especial. "Había buenos jugadores, pero Messi se pasa", afirmó entre risas.
Actualmente vive en barrio Sarmiento, en San Francisco. Allí transcurren sus días entre unos ricos mates dulces, conversaciones familiares y largas jornadas futboleras.
Los partidos siguen siendo parte fundamental de su rutina. Los mira desde su sillón y también los escucha por radio, una costumbre que conserva desde hace décadas. No sólo sigue a la Selección Argentina durante los Mundiales. También acompaña las campañas de Sportivo Belgrano, atento a cada transmisión.
En la casa todos conocen su pasión. Tanto que su esposa, Elsa, suele bromear con que durante los grandes torneos resulta imposible competir con la televisión. "Las novelas no las puedo ver más", comenta entre risas. El Mundial ocupa cada pantalla disponible y Albino no está dispuesto a perderse nada.
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La historia de amor entre ambos también merece un capítulo aparte. Llevan casi 70 años de matrimonio. Ella está próxima a cumplir 89 años y continúa activa, ocupándose de las tareas cotidianas. "Es la que me conserva", dice él con humor, provocando nuevas risas en la familia.
El Mundial 2026 encuentra a Albino cerca de cumplir un siglo de vida. Dentro de pocos meses, en febrero, llegará a los 100 años. Mientras tanto, sigue observando el fútbol con la misma curiosidad que aquel chico que buscaba resultados en revistas y escuchaba historias de viajeros en los almacenes rurales.
Pasaron 23 Copas del Mundo. Pasaron generaciones enteras de futbolistas, dirigentes e hinchas. Cambiaron las reglas, las tácticas y la manera de seguir los partidos.
Pero Albino Boetto sigue allí.
En su sillón de su casa, con la radio cerca, un mate caliente entre las manos y la ilusión intacta de volver a ver a la Argentina pelear por otra estrella.
Porque hay futbolistas que pasan a la historia por jugar Mundiales.
Y después está Albino, que tuvo el privilegio de vivirlos todos.
