Ahora, luchar contra otros flagelos
La Navidad pasó y la pirotecnia, otrora atronadora, fue escasa. Esto se tradujo en que no hubo, por fortuna, heridos por esta causa, lo que exhibe con claridad el éxito de las estrategias preventivas que se vienen llevando a cabo desde hace varios años.
La Navidad pasó y la pirotecnia, otrora atronadora, fue escasa. Esto se tradujo en que no hubo, por fortuna, heridos por esta causa, lo que exhibe con claridad el éxito de las estrategias preventivas que se vienen llevando a cabo desde hace varios años.
En efecto, en esta última Nochebuena no se produjeron atenciones médicas o intervenciones de Bomberos Voluntarios como consecuencia de la incorrecta manipulación de elementos de pirotecnia. Desde la Sociedad Bomberos Voluntarios confirmaron que "no hubo necesidad de intervenir" ante casos derivados de la mala utilización de elementos de pirotecnia".A su vez, desde el Hospital "J. B. Iturraspe", se informó lo mismo, constatándose de este modo que cuando existe voluntad política para atender cuestiones sensibles, los resultados aparecen más temprano que tarde.
Insistir en la prevención y en el control de la venta de artículos explosivos es la herramienta idónea para que cada vez sean menores los problemas y se pueda disfrutar de las fiestas de fin de año sin que la pirotecnia arruine las reuniones familiares o de amigos.
Si se ha podido conseguir resultados positivos en esta materia es porque se ha seguido una línea de conducta definida por la decisión de atenuar los costos de las desgracias que, cada tanto, sacudían a nuestra población por el uso de estos dispositivos. Entonces, ¿por qué razón no se puede trabajar en la misma dirección para evitar otros problemas tanto o más graves que se producen en esta época, como los accidentes graves -especialmente de motociclistas sin casco-, el consumo abusivo de alcohol -sobre todo en algunas "previas" que se asemejan más a fiestas sin permiso que a reuniones juveniles espontáneas- y de drogas?
Un caso ocurrido durante la Nochebuena es ejemplo palpable de una realidad que algunos quieren no ver.Un nene de unos 12 años ingresó a un Hospital en la noche de los festejos por la Navidad, exhibiendo una intoxicación alcohólica, pero se escapó raudamente cuando los médicos estaban buscando los elementos para hacerle todos los estudios. Sucedió en Rafaela. Bien pudo haberse producido en cualquier otra población.
Se dirá que son fenómenos sociales estos últimos más difíciles de resolver y de controlar. Parte del argumento tiene asidero, pero no es menos verdad que resta mucho por hacer para que estos males sociales atenúen sus lamentables consecuencias, medidas en vidas perdidas o frustradas ante la irreversibilidad de ciertas heridas. Aun reconociendo que puede ser más complicado, la "victoria" en el control de la pirotécnica muestra que, si existe decisión política y acompañamiento social, también podría verificarse cierto éxito en la lucha contra el consumo indiscriminado de alcohol y droga.
