Adiós a los pinchazos: Lucio controla su diabetes con mayor libertad
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202112/Image8da852e72e694eee85caa12cf578371f.jpg)
Lucio Bonino vive con diabetes tipo 1 desde hace seis años, hoy gracias al avance de la tecnología evita los pinchazos diarios en los dedos ya que un sensor que tiene en su brazo permite que escanee los niveles de glucosa en sangre. Este sistema le dio confianza e independencia para llevar una vida totalmente normal.
Isabel Fernández|LVSJ
¿Qué es ese botón que tenés en el brazo?, preguntan extrañados quienes lo ven. "Hace mucho que no me pincho los dedos, con este botón, que es un sensor, puedo medir mi glucosa escaneándolo", contesta satisfecho Lucio Bonino de 11 años, que vive con diabetes tipo 1 y gracias al avance de la tecnología ya no se pincha tanto y controla su enfermedad con mayor libertad.
Los niños y adolescentes con diabetes y sus familias tienen muchos desafíos en su vida cotidiana, uno de ellos es el de los pinchazos para el control de la glucemia y la aplicación de insulina, que incluso a varios les causa dolor.
Con el sensor Freestyle Libre, un pequeño "botón" que tiene en su brazo desde hace un año, Lucio se siente más seguro, tiene más autonomía y puede conocer sus niveles de glucemia solo con escanearlo.
El sensor es una técnica menos invasiva y evita los pinchazos rutinarios en los dedos, llegó al país hace unos años, aunque ahora se está difundiendo más su uso entre los chicos con diabetes. Es pequeño, mide 35 mm x 5mm, se aplica en la parte superior del brazo y puede escanearse sobre la ropa con un lector. Almacena automáticamente los niveles de glucosa, manteniendo los datos guardados 8 horas.
"Me hace sentir muy seguro"
Como varios niños y adolescentes que integran la Asociación Diabéticos Unidos (ADU) San Francisco, Lucio usa el sensor y en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO contó su experiencia con el objetivo de concientizar y educar a toda la comunidad sobre lo que implica vivir con diabetes tipo 1, que obliga a quien la sufre a inyectarse insulina.
"Hace mucho que no me pincho los dedos, es muy bueno este sensor, antes todos los días tenía que pincharme para medir mi glucosa, que tiene que estar entre 100 y 170. Los únicos pinchazos que sigo teniendo son los de la insulina que me tengo que inyectar después de cada comida", afirmó satisfecho.
Agregó que tener el sensor puesto "no es problema, porque además puedo hacer de todo, jugar, hacer ejercicio, nadar, dormir, bañarme. Me tengo que controlar antes de cada comida, pero ahora como no tengo que pincharme me puedo medir todas las veces que quiera. Eso me hace sentir muy seguro".
¿Y cómo funciona?. Con la sabiduría que da la experiencia y también la educación en diabetes que recibe en ADU, Lucio lo explicó de manera muy sencilla: "Te pones el sensor, hay que esperar una hora y después ya se puede medir la glucosa escaneándolo. Se coloca en el brazo o en el abdomen, dura catorce días y después hay que sacarlo y colocar otro, es descartable".

Lucio junto a su
mamá Laura concientizan sobre la importancia de controlar y prevenir la
diabetes
A no desanimarse
El niño conoce mucho sobre su diabetes y cada día aprende más para estar saludable por eso quiere difundir y concientizar a todos sobre esta enfermedad con la que se puede llevar una vida normal si está bien controlada.
"Es importante que los chicos que se enteran que tienen diabetes no se desanimen, que se controlen, se cuiden y sigan probando toda la nueva tecnología -remarcó Lucio-. Esto ayuda a que las cosas sean más fáciles en la vida cotidiana, mis compañeros en la escuela me ayudan y las maestras también".
Recordó a todos que para prevenir es "importante medirse la glucemia para saber si se tiene diabetes y así controlarla, hay que hacer actividad física, yo voy al gimnasio a hacer crossfit, además de comer de manera saludable".
Se puede llevar una vida normal
Laura Cabrera, mamá de Lucio, recordó el duro impacto que provocó el diagnóstico de diabetes en su hijo en 2016, cuando no conocían nada de la enfermedad, pero ahora con la educación diabetológica que pudieron encontrar en ADU San Francisco y el avance de la tecnología, afirmo que se sienten seguros, llevando una vida normal.
"Lucio puede llevar una vida totalmente normal -dijo Laura-. Al principio nos asustamos mucho, nos parecía que no íbamos a poder porque eran demasiadas cosas y controles, pero de a poco y gracias a todo lo que recibimos en ADU, nos dimos cuenta que no era tan difícil, la vida cambia un poco hay que tener más cuidados y controles".
Agregó que el sensor "le da mucha seguridad a él y a nosotros. Se puede controlar las veces que quiera, hace un año que lo usa, se adaptó muy bien a esta nueva tecnología. Por la noche porque le brinda información sobre la trayectoria de la glucemia en sangre, entonces sabemos cómo va a estar especialmente por las noches para no correr riesgo de una hipoglucemia, también nos da un valor aproximado de la hemoglobina glicosilada".
"Con el sensor dejan de pincharse un poco los dedos porque son cuatro veces al día que tienen que hacerlo y eso se siente porque van perdiendo sensibilidad. Eso es un gran avance porque hay niños que ese pinchazo les hace mal, les duele y es hasta traumático", manifestó.
El sensor es un importante avance en el control de la diabetes como también lo es la bomba de insulina que ya usan muchos chicos sanfrancisqueños que tienen la enfermedad y que va aplicando insulina cuando la necesitan y no tienen que pincharse. Hace muchos años los diabéticos se colocaban insulina con jeringas que tenían que hervir.

En ADU San Francisco trabajan para difundir
sobre diabetes
Obstáculos en la cobertura
Aunque la Ley de Diabetes N° 23.753 en la Argentina -que fue sancionada en agosto de 2014- establece que a las personas diabéticas, las obras sociales deben cubrir el 100% de los medicamentos y reactivos, todavía se enfrentan con dificultades para poder acceder a los insumos y especialmente a estos nuevos dispositivos tecnológicos.
El sensor actualmente cuesta $4.500 y hay que reemplazarlo cada 14 días, para una familia que no tiene cobertura el costo es de $9.000 al mes. Laura aseguró que las obras sociales ponen obstáculos y mucha burocracia. "En 2017 nos dijeron que no, luego de presentar muchos papeles finalmente este año lo comenzaron a cubrir. Al haber muchos niños con diabetes que no soportan el dolor de los pinchazos empezaron a cubrirlo".
"Pero para esto hay mucha burocracia, hay que presentar muchos papeles y cada seis meses hacen una evaluación médica donde deciden si continúan la cobertura o no, eso no debería existir porque la diabetes es una enfermedad crónica que no tiene cura. La ley no se cumple, hay casos en los que se tuvo que recurrir a recursos de amparo", finalizó.
