Adiós a la verdulería “Luisito”, un clásico de calle Belgrano
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Luis Delgado cerró su récord laboral de 65 años de actividad en el rubro, así que este señor de 90 años ahora probará qué es eso de vivir sin trabajar.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Luis Delgado es uno de los verduleros con mayor vigencia en la ciudad, tiene 90 años cumplidos en junio pasado y 65 en esta labor que siempre lo vio vestido con su delantal verde oscuro el cual decidió guardar.
Ganas no le faltan de trabajar, sin embargo, sus piernas están muy cansadas siendo su único inconveniente de salud, por eso le insistieron en su familia dejar y al final decidió que ya no valía la pena esperar el camión de las verduras a la mañana.
"Hace 65 años que soy verdulero y hasta ahora trabajé, cerré las puertas porque ya no me daban más las piernas, aunque lo demás estoy bien pero no puedo mover los cajones que son muypesados", contó agarrado de su bastón en el negocio que siguen desarmando de a poquito.
Para lo único que va al negocio que está a la par de su casa por estos días es para buscar el ejemplar deLA VOZ DE SAN JUSTO que le dejan debajo de la puerta y también para tomarse unos mates leyendo primero el suplemento deportivo. Sucede que allí él tiene todo: su aire acondicionado, el ventilador de pared, el equipo de mate, los posters de Sportivo Belgrano encuadrados, el escudo clásico de su equipo predilecto, San Lorenzo.
Sin embargo, cuando lo visitamos lo encontramos sentado atrás del mostrador de siempre, al costado todavía hay unas papas brotadas que le dan el toque de nostalgia a la verdulería "Luisito" que estuvo durante más de 40 años en Belgrano 857 a metros de Jujuy, pero que no siempre se encontró ahí porque el oficio empezó a despuntarlo en un local que estaba entre las calles San Juan e Iturraspe.
Trabajador incansable
El simpático Luis, contó que primero fue cadete de una verdulería que funcionaba en el antiguo Mercado Central de San Francisco y por eso tenía idea del trabajo, pero ya siendo grande tuvo otras labores. No le tuvo miedo a la brocha siendo pintor de obras, fue trabajador de la antigua empresa Taglioretti Bianchi (hoy dividida) y se desempeñó en la vieja hilandería.
La verdulería la empezó después de quedar sin su puesto en la hilandería, mientras pensaba cómo hacer para salir adelante sus amigos lo animaron a incursionar como verdulero porque conocimientos y mañas tenía.
"Un hombre conocido me dijo '¿Por qué no te ponés una verdulería?'. Lo que pasa es cuando yo era más chico era cadete del Mercado Central. Me insistieron que me pusiera por mi cuenta y la señora de la verdulería donde era cadete también quería, incluso me dijeron que se hacían responsables ante un mayorista para que me dé verdura paraempezar", recordó sobre los inicios.
Ese Mercado Central estaba frente a la policía y solo nombrarlo lo llevó directo a añorar esa época: "Era tan lindo y ¡había un movimiento de gente! Estaba en un depósito adentro que era por menor y en la vereda los mayoristas, por eso yo ya conocía algo".

Sus inicios en el rubro empezaron en un local de San Juan e Iturraspe donde tenía gran clientela de profesionales.
Arriba la verdulería
El local que puso estaba cerca del Sanatorio Argentino, entre San Juan e Iturraspe, Luisito los quería a todos y se enorgullece de decir que lo elegían muchos que eran profesionales como por ejemplo el doctor Pozzi, la esposa de Atilio Godino, en la esquina Santiago Puzzi y la señora, los Macchieraldo, Casco y tantos otros.
En esa época la gente consumía mucha verdura, todo pasaba por esos negocios, hoy dijo este señor que "la juventud ya no hace tanta comida complicada", es por eso que "en ese tiempo se vendía mucha verdura, era por temporada cuando terminaba la de hoja en invierno la gente no preguntaba y ahora viene todo el año porque viene de otras zonas y se encarece mucho".
"En aquel momento la verdura llegaba del Mercado Central donde había tres mayoristas con depósitos ahí, después había otro que estaba por fuera del mercado que sabía traer verdura de Santa Fe y Córdoba. En aquel momento había pocas granjas, al mercado llegaron verduras de algunas que había en Frontera y era de hoja por estación, era fresca", detalló este señor memorioso.
Luisito, que fue un emprendedor antes que la palabra se pusiera de moda en el vocabulario cotdiano, logró cosechar muchos éxitos en esa verdulería y le permitió ahorrar y comprar su casa de calle Belgrano al 800, adonde finalmente lo llevó el destino.

Ya no hay más ofertas en el pizarrón de la verdulería de Luis.
Dolorosa partida
Con clientes de casi 30 años que fueron muriendo o, en su caso, le decían que lo iban a frecuentar poco porque habían quedado solos, el negocio de San Juan e Iturraspe aflojó en sus ventas y tuvo que empacar sus cosas un buen día, aunque lo alargó mucho tiempo.
"Mi señora preparó la verdulería acá, ella la empezó a trabajar y me preguntaba '¿Cuándo venía?', le decía a fin de mes y no venía", señaló. En aquel entonces ya habían adquirido su casa propia y tenían dos niños pequeños, Luis sostenía a la familia con el negocio.
"Cuando empecé a trabajar como verdulero lo primero que hice fue comprar esta casa, la arreglamos y mi señora me dijo de traer la verdulería y armarla en casa. Yo le decía que no, allá no nos conocía nadie y me respondía '¿qué vas a hacer si acá no vendés nada?', era cierto los clientes más grandes ya no los tenía más", relató.
Una vez, dos veces, tres y muchas más fueron las ocasiones en que la señora le pidió a Luis que se fuera para allá a trabajar porque el otro había cumplido su ciclo: "Me dio trabajo salir de calle San Juan, se me había apocado la clientela, aunque estuve más de 25 años, algunos murieron y cuando vinieron los supermercados perdí un poco".

Atrás tiene el delantal colgado pero esta vez no habrá nuevo día de trabajo.
Al final fue un exitazo
Bien dice el dicho que no hay mal que por bien no venga, al final Luis optó por ir a atender la verdulería que su esposa montó en calle Belgrano. La decisión no fue fácil, no porque no quisiera es que en realidad todos sus primeros recuerdos estaban allí.
Acerca de esto recordó dos hechos que lo animaron a bajar esa persiana y levantar otra: "El doctor Arrieta era mi cliente un día me dijo que no venía más a comprar porque habían quedado solos con su señora y no tenían tanto consumo, pero cada tanto venía a visitarme".
Después vino la otra señal: "Un día vino Mercedes Macchieraldo y me preguntó, '¿Luis que pasa que no vas para tu casa? Acá te comés la plata y no trabajás nada, ¿Te da lástima de irte de acá?' Y le dije que sí que quería, pero no podía y me dijo 'Entonces sacá una foto completa de la verdulería y llévatela', fue ahí cuando me vine".
Con la decisión tomada se marchó y tomó una decisión acertada porque la verdulería estuvo en calle Belgrano ¡más de 40 años!
"Acá hace más de 40 años que está la verdulería, vine acá cuando mi hijo empezaba jardín, lo mandamos a la (escuela Hipólito) Irigoyen porque no teníamos que caminar ni nada y ahora él tiene 46. Vine para acá y ahora no la quiero dejar", dijo entretenido en la charla.

La verdulería estaba en calle Belgrano al 800.
Añoranza
En ocasiones Luis se pregunta: "¿Cómo no vine un año antes?", en referencia a la verdulería que abrió para recibirnos. Cuando él llegó a ese local se encontró con otra gran y linda clientela porque su esposa conocía a mucha gente que los siguió hasta allá: "A los pocos meses de abrir pensaba en lo que me habría ahorrado de venir antes".
Ahora más de 40 años después colgó su delantal, bajó todo de la balanza y vació los estantes, cerró la puerta, pero eso sí el pizarrón afuera lo mantiene. Se corrió en seguida la voz: "¿Viste que cierra la verdulería de Luisito Delgado?".
¿Qué pasa ahora? El señor de 90 años sigue ahí, pensando que actividad podría hacer para entretenerse.
"A la mañana es cuando más extraño ahora que cerré, cuando me traían la verdura, me parece que va a venir el camión. Mi señora me dice 'andá a la cocina a tomar café' y todas las mañanas vengo, busco el diario que me lo dejan debajo de la puerta, pero no me puedo acostumbrar, aunque el otro día que llovía ya me fui para allá", indicó mirando hacia el patio.
Planes a la vista
El quid de la cuestión en estos momentos pasa por saber qué hacer porque Luis es un señor que trabajó mucho tiempo desde jovencito, empero se lo toma con calma: "Tengo que buscar algo, para medio día a la mañana, hacer algo ... voy a probar un tiempo largo cómo es vivir y estar sin trabajar". Por ejemplo, muchos años en invierno se iba a ver las prácticas de Sportivo Belgrano dado que es hincha fanático, tal es así que desde 1943 va a la cancha.
Pese a esto dice que va a extrañar a la gente, a sus clientes y así nos dejó su última anécdota: "Cuando empecé di como 30 libretas, solo les preguntaba cómo se llamaban y venían a fin de mes y lo primero que hacían era pagar, el jubilado era el que menos te iba a joder. Todos en el barrio, la mayoría, tenían libretas y las mantuvieron 25 o 30 años, eso me salvaba mucho porque esa gente no iba a comprar a otro lado".
Verlo a Luis es ver a una persona mucho más joven de 90 años, primero porque no los aparenta y segundo por su gran vitalidad. Ese ahínco le valió el progreso en la vida y el pan de cada día en su mesa. Llegó el tiempo de cerrar de nuevo la verdulería, aunque seguramente cuando se dé vuelta le dé un poco de desazón ver que está vacía y ahora es para siempre.
