A un siglo de las escuelas Sarmiento y Roca: “Los primeros pasos no se olvidan más”
Las escuelas Tte. General Julio Argentino Roca y Sarmiento festejarán en 2017 cien años de existencia.
Por sus diferentes edificios, pasillos y aulas pasaron miles de alumnos que contribuyen a la esencia de la educación pública. LA VOZ DE SAN JUSTO, junto al trabajo de las actuales directoras de los establecimientos escolares, Alejandra Bailo y Norma Turinetto, respectivamente, logró viajar al pasado, a las épocas de delantales y portafolios a través del testimonio de René Juan Manfredi, de 87 años -promoción 1939 de la entonces escuela Nacional Nº 109, hoy Roca- y de Juana Isabel Maldonado de Ferradas, de 91 años, que cursó desde 1931 a 1933 en la Escuela Domingo Faustino Sarmiento.
El recuerdo del cariño por los profesores y la centenaria escuela se sostienen con el paso del tiempo.
Juana Isabel Maldonado de Ferradás se siente espléndida, "es una cuestión de números, nada" más", confiesa. En 1931, a sus 6 años, comenzó el primer grado inferior en la Escuela Sarmiento, cuando la misma estaba ubicada en la casa de Antonio Revello, en la actúale esuina de Bv. 25 de Mayo y Almafuerte. Allí, "Juanita", como le dicen sus seres queridos, de impecable guardapolvo blanco tableado, pulcro peinado de la época con algunos rulitos que hacían las veces de flequillo y zapatitos negros perfectamente lustrados, hizo los tres años de la primaria. "Caminaba solo una cuadra y media porque la casa de mis padres se encontraba en Almafuerte 158 -actual casa contigua al edificio de la escuela, en Almafuerte 104-. Por ese entonces era una institución municipal.

El recuerdo de una de las exalumnas más longevas, Juana Isabel Maldonado de Ferradas
La querida escuela Sarmiento para Juanita resguarda los mejores mementos de su infancia. "Mis queridas maestras, la señorita Ofelia Peralta de primer grado y Antonia Poletto fueron muy dulces conmigo y exigentes. A mi señorita Ofelia la quería tanto que cuando era chica, decía que cuando tuviera una hija, le pondría de nombre Ofelia", recordó Juana.
"Ibamos temprano en la mañana y siempre nos daban una taza de leche", rememoró la mujer.
De cada acto o cada evento, Juana deseaba actuar y participar. "Por aquellos tiempos, antes del desfile del 25 de Mayo, a los alumnos de menores recursos le regalaban un par de zapatillas y un delantal nuevo. Como mis padres estaban en mejor condición económica, me decían que no las pida. Como todo niño, yo quería lo mismo que mis compañeros y le di el talle de mi calzado a la señorita y me dio un par. Me las puse y mi mamá me retó", contó la anécdota Juana.
La educación de aquellos tiempos "era de estricta responsabilidad y había que cumplir con las obligaciones. Recuerdo un día en primer grado que olvidé hacer mis tareas para Labor, que era una materia de la última hora, y la señorita me dijo: `Y Juanita, ¿la labor?´, `Me la olvidé´, le dije yo. `Entonces Juanita va a tener que pararse detrás de la puerta en la esquina. Nosotros nos vamos y la dejamos acá´. Como yo era la encargada de comprarle la comida al perro de mi papá, le dije; `Señorita, tengo que ir a comprarle comida al perro. ¿Me puedo ir? ´y no me dejaba, estaba en penitencia. No me olvido más ese día, lloré mucho pero nunca más me olvidé la tarea", dijo la mujer de 91 años.
Respecto de la herencia que le dejó su querida Escuela Sarmiento, además de los valores, mencionó su amor por la docencia. "Los primeros pasos no se olvidan más y me marcó tanto que fue lo que quise ser, profesora de nivel secundario".
Dejar la Sarmiento en tercer grado para Juanita fue muy doloroso, porque "mis padres querían que asista a la Escuela Normal Superior 'Dr. Nicolás Avellaneda' para que ya luego pueda hacer el secundario allí. Por falta de banco en cuarto grado, que era el que me tocaba, tuve que volver a cursar tercero para poder así ingresar a la Normal", recordó la entrevistada.
Los integrantes de la familia de Juana asistieron todos a la escuela que rinde honor al prócer argentino, de hecho, tres generaciones pasaron por los pasillos de esa institución. "La educación siempre fue buenísima, era cercana, como nuestra".
Tal era el cariño de la familia Maldonado para con la institución que en el momento de la construcción del nuevo edificio, el padre de Juana, Nicolás Maldonado, le donó parte de la medianera. "Para nosotros la escuela siempre fue importante y ahora que cumple 100 años, más aún. Siempre está en mi corazón", concluyó Juana.
Cien años de "la Nacional", el recuerdo sigue intacto

René Manfredi, exalumno de "la Roca" que a sus 87 años mantiene vivo el recuerdo de su querida escuela (pie de foto)
"No le digas Roca, decile Nacional". Así se refiere a su querida escuela, hoy con 87 años René Juan Manfredi, que vive en Villa María desde 1941, luego de que cursara los cuatro niveles de primaria -primero inferior y superior, segundo, tercero y cuarto grado - en la centenaria Escuela "Tte. General Julio Argentino Roca" tras el traslado de su padre desde la localidad de Morteros a nuestra ciudad por motivos laborales en 1936, a la fábrica de Santiago Puzzi.
"Esta nota me pone algo nervioso, nostálgico, son muchas anécdotas de la escuela y sé que van a ir brotando poco a poco como un pequeño manantial", dijo el hombre a LA VOZ DE SAN JUSTO.
René hizo los cuatro primeros años en la escuela que por aquel momento se ubicaba en Bv. 25 de Mayo al 800 "y luego fue en Villa María donde cursé quinto y sexto grado".
Pasaron 77 años de ese momento y los recuerdos están intactos. "¡Le tengo tanto cariño!. Éramos muy chiquitos, sanos y buenos", contó.
En 1936, René se levantaba temprano cada mañana para tomar su té con pan y salir con su delantal y sus cuadernitos en mano hacia la escuela. Cuatro cuadras separaban la escuela de él, ya que la casa de los Manfredi estaba ubicada en Liniers 144 en barrio Sarmiento.
Su lugar en el aula era el primer banco "porque me gustaba aprender y prestar atención". A su lado, se ubicaba la hija de su señorita, de apellido Vagliente: "Lo recuerdo porque era re buena compañera de clases", dijo el hombre con memoria intacta.
El octogenario recordó a sus compañeros de clases Beba Fossatti, hija de la entonces directora, Genoveva de Fossatti.
"En aquellos tiempos no había problemas de disciplina por lo que el amor fue creciendo solo y poco a poco".
Para René, sus maestros fueron su ejemplo a seguir. "Le tengo un aprecio enorme a mi maestra, la que me enseñó a leer y a escribir. No recuerdo su nombre pero era la señorita Vagliente".
"Era una mujer corpulenta de carácter fuerte. Ella tuvo un accidente en el campo de niña cuando en el sulky en el que se transportaba para ir a la escuela rural vuelca y la rueda del carro cae sobre su brazo. Ella pierde esa extremidad y le colocaron un brazo ortopédico. ¿Sabés cómo nos enteramos de este secreto de la maestra? Gracias a que en clases, ella se ubicaba su brazo en el pecho, se lo acomodaba y se escuchaba un ruido, como un `crack´. Como todo niño rebelde, uno de mis compañeritos preguntó que le pasaba que hacía ese ruido y todos quedamos sorprendidos cuando nos contó su historia".
"Lo que más recuerdo es la mudanza de la escuelita a su nueva dirección, cuando se trasladó a una vieja caso frente al Palacio Tampieri. Los cien alumnos ayudamos a llevar los bancos, los pizarrones, las sillas. Para nosotros fue una diversión. Todos colaboramos".
"La escuela me dio todo. Los valores fueron aflorando con el paso de los años pero lo que más me marcó fue la calidad humana de los docentes, en especial la responsabilidad", concluyó.
Cuenta la historia
El 4 de setiembre de 1917 abría sus puertas en una vieja casona ubicada en 25 de Mayo al 800. El 15 de noviembre de 1939, se constituye en nuestra ciudad, presidida por el jefe político Pedro Canavesio, una subcomisión pro homenaje al teniente Julio A. Roca, dependiente de la comisión que a nivel nacional presidía el almirante Manuel Domec García.
Para el 10 de mayo de 1940, Olga Esther Areta, que el 20 de abril recibió la distinción como mejor alumna de la Escuela Normal, recibe su nombramiento como maestra de la escuela nacional N º 109, con las felicitaciones del presidente Roberto Ortiz.
Un decreto presidencial indicaba que todos los mejores alumnos de las escuelas normales serían preferidos en los nombramientos docentes, cumpliéndose en este caso con dicho decreto.
En septiembre del 46, asumió la dirección de la Escuela Nacional Nº 109, María Josefina de Bonino, procedente de San Martín de las Escobas. La directora saliente, Genoveva de Fossatti, pasó a dirigir la Escuela Nacional Nº 155, de aquella localidad santafesina. Por haber cumplido 29 años de servicio educativo en nuestra ciudad, el personal docente de la Escuela Nacional Nº 109 le ofreció una demostración.
Un año más tarde, con motivo de haber cumplido 30 años la Escuela Nacional 109, el director de la Fábrica Militar, mayor Julio S. Guzmán, realizó gestiones ante la intervención de la provincia para mejorar las condiciones de dictado de clases en un ruinoso edificio alquilado.
En octubre de ese año, el interventor de Córdoba, general Aristóbulo Vargas Belmonte, desplegó intensa actividad en San Francisco. En la Fábrica Militar concedió audiencias para escuchar peticiones de la Escuela Nacional 109.
Para el 11 de junio de 1948, se constituyó una comisión de exalumnos de la Escuela Nacional N° 109 "Gral. Julio A. Roca", para adquirir un terreno para dicho establecimiento. Presidente, Cristóbal Fernández, vicepresidente, Mario Villarreal; secretario, Osvaldo Mari.
La Escuela Nacional N° 109 "General Julio A. Roca", dejó de funcionar en el local de Bv. 9 de Julio 1262 el 13 septiembre de 1948 y se trasladó a uno en calle San Martín (Dante Alighieri) entre Pellegrini y Avellaneda, con mayores comodidades para sus alumnos cuando su directora María J. V. de Bonino y maestro-secretario, Gustavo Lescano. Al día siguiente, el gobierno de la intervención provincial, autorizó a la Municipalidad de San Francisco a donar los terrenos de las manzanas N° 13 Sección F y N° 46 Sección C, del plano urbano, para la construcción de los edificios de las escuelas nacionales N° 36 y N° 109.
En octubre de ese mismo año, la Escuela Nacional N° 109 "Gral. Julio A. Roca" se trasladó a Corrientes 363, donde funcionaría hasta que se construye el edificio propio que se inauguró en la década del '50.
El 14 de abril de 1951, se cumple el sueño del traslado al edificio propio en Sáenz Peña 183 y para el 30 de setiembre de 1978 se firma el pase a las provincias de las escuelas nacionales.
En resolución dictada por el Consejo Nacional de Educación, el 16 de febrero de 1989, a pedido de la Comisión Nacional de Homenaje al Gral. Julio A. Roca, se acuerda designar a la escuela Nº 109 con el patronímico Tte. Gral. Julio A. Roca.
