A un mes del inicio, la panificadora de “La Luci” está lista para abrir al público
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Mientras la panificadora de La Luciérnaga se prepara para abrir sus puertas al público, el pan de todos los días se sigue amasando y horneando en la "Luci". LA VOZ DE SAN JUSTO diálogo con el equipo para entender cuan importante ha sido la panadería para los chicos que acuden a la institución.
En este nuevo espacio se desenvuelve un grupo de jóvenes que encontraron allí una fuente de recursos económicos a partir de un trabajo digno que le permite colaborar con el presupuesto familiar. Y están listos para vender al público las delicias de calidad que elaboran, aunque para este paso falta un ratito más.
En este taller concurren jóvenes como Fernando Navarro, Nahuel Sosa, Leandro Maldonado y Kevin Miranda. Ellos tienen diferentes objetivos pero un mismo entusiasmo a la hora de trabajar en equipo a partir de diversas tareas que confluyen en la elaboración de los exquisitos productos, supervisados por Adriana.
En ellos se pueden ver a cuatro entusiastas emprendedores quienes encontraron en La Luciérnaga la posibilidad de tener un oficio digno del cual sentirse orgullosos a través del cual comparten tiempo y una actividad en común, combinando esfuerzo y tareas.
Al momento de dialogar con LA VOZ DE SAN JUSTO, los jóvenes se encontraban trabajando en la elaboración de 800 docenas de alfajores que les había encargado la Escuela Rafael Núñez. Más allá de este pedido en particular, ya tuvieron su gran debut en la Feria de los Artesanos el pasado 6 de mayo y luego se lucieron con la preparación del desayuno del festejo del 25 de Mayo que el intendente Ignacio García Aresca ofreció a las autoridades de la ciudad.

El trabajo en equipo es una de las mayores fortalezas del emprendimiento que desarrollan los chicos junto a Adriana (FOTO: Marcelo Suppo)
Historias detrás de la cocina
Fernando Navarro tiene 17 años y aprovechó la capacitación recibida en La Luciérnaga para llevar a cabo un propio emprendimiento en su hogar.
"Esta es la primera vez que hago algo así y justo con un oficio que me gusta mucho" dijo y agregó que a partir de la venta de los productos que se elaboran en el taller, "nosotros recibimos una parte de las utilidades y eso me permite invertirlo en mi casa, donde hago budines para vender. Con lo que gano acá me compro los ingredientes que se necesitan para luego poder cocinar los budines en mi casa para venderlos. Con eso tengo dinero para salir el fin de semana o hacer alguna otra cosa para mí".
Con entusiasmo, resaltó que "siempre me gustó cocinar y ahora que tuve la posibilidad de hacerlo en este taller no lo dudé nunca, porque tenemos un grupo de gente que nos llevamos muy bien todos".
Nahuel Sosa, de 18 años, cumple a la perfección su rol en la producción del taller pese a que confiesa de que "esta es la primera vez que trabajo en algo como esto".
"Me gusta mucho hacer lo que hago. Siempre hice changas y otros trabajos pero esto es otra cosa. Esto me permite hacer cursos sobre otras especialidades también, como electricista y peluquería masculina. Luego de haber terminado la escuela el año pasado quiero aprender muchas cosas para ver después a lo que me pueda dedicar".
Nahuel explicó que "me gustaría aprovechar esta oportunidad para perfeccionarme luego en mi casa para salir a vender de vez en cuando. No me gustaría que esto se transforme en algo más grande porque como verán, quiero dedicarme a otras cosas hasta que finalmente elija mi futuro".
A su turno, Leandro Maldonado, de 21 años, se mostraba muy entusiasmado preparando los ingredientes para que luego se haga la masa con la que se elaboren los alfajores. Con gran atención iba explicando los pasos de su tarea al tiempo que confesó que "esta es la primera vez que me meto en una cocina".
Tras señalar que "tengo hermanos panaderos", confesó que "es una linda experiencia porque me permite seguir la tradición de mi familia. Ellos me pidieron que le 'meta ganas' y si puedo aprender a lo mejor me permite progresar y por qué no, trabajar con ellos".
Leandro dijo que con el dinero que ya ganó con su trabajo "me compré ropa y fue lindo poder hacerlo con mi propia plata, ganada con mi trabajo. Es algo que me hace sentir contento porque siento que es un dinero que gané con lo que yo hice y que además puedo ayudar a mi familia".
