A pesar del dolor, sigue manteniendo el legado de “Cachito”, su padre
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Image0b8cc9b13f664d74b86619d65246348f.jpg)
Sobre la ruta provincial, en el acceso a Estación Luxardo, "El Carrito de Cachito" volvió a abrir sus puertas para ofrecer comidas rápidas, parrilla, bebidas y todo lo que puedan necesitar los viajantes que paran en ese tradicional lugar, el cual estuvo cerrado tras la agresión a su propietario Jesús Camisassa, en un aparente robo que terminó con su muerte semanas atrás. Ahora es uno de sus hijos, Claudio -el mayor- quien lo volvió a abrir, junto a sus tres hermanos.
Por Isabel Fernández
Sobre la ruta provincial 1 el tráfico es intenso y en Estación Luxardo "El Carrito de Cachito" ya tiene sus puertas abiertas otra vez. Todo está preparado para recibir a los comensales, ofreciendo comidas rápidas, parrilla, bebidas y todo lo que puedan necesitar los viajantes que paran en ese tradicional lugar.
El local de comidas que pertenecía a Jesús Ernesto "Cachito" Camisassa, -quien falleció el pasado mes de septiembre después de sufrir una brutal golpiza en abril de este año-, reabrió hace dos semanas luego de que sus hijos Claudio, Soledad, Lorena y Carlos decidieran que lo mejor era continuar con el negocio para seguir adelante con el legado de su padre, algo que cosechó no solo clientes sino además muchas amistades.

"Mi
papá no era una persona que tuviera problemas o conflictos, era muy querido por
los vecinos y los clientes de paso, los camioneros"
Claudio,
de 44 años, es quien está al frente del carrito y en el trabajo cotidiano sigue
sintiendo presente el espíritu de "Cachito".
"Siempre me decía 'Cabeza dale para adelante' y eso voy a hacer. El me guía desde donde esté y seguramente estaría muy feliz de que continúe con el carrito, porque siempre defendió mucho esto, dejó su vida en el local", contó emocionado.
Claudio recordó que 'Cachito' "siempre fue una persona muy especial para la gente, por eso fue muy querido y sigue siéndolo, lo han hecho una persona más del pueblo".
Sobre la decisión de continuar con el negocio, comentó: "Lo hablamos mucho con mis hermanos y decidimos que alguno de nosotros tenía que continuar por el sacrificio que hizo mi papá durante casi veinte años viajando todos los días desde San Francisco a Estación Luxardo. Como yo no tenía trabajo fijo podía dedicarme, además acompañé mucho tiempo a mi papá en esto de la gastronomía".
Recordó que justamente "dos días antes de que ocurra el hecho estuve conversando con mi papá porque íbamos a trabajar juntos porque ya tenía 71 años y estaba un poco cansado. Nunca imaginamos que podría ocurrir una cosa terrible como la que pasó y menos en un lugar donde nunca lo habían molestado".
"Mi papá no era una persona que tuviera problemas o conflictos, era muy querido por los vecinos y los clientes de paso, los camioneros, porque él antes estuvo 24 años en la ruta cerca de Sportivo, ya lo conocían de la ruta", afirmó.

Hasta
la "Mole" Moli pasó por el famoso carrito de Estación Luxardo, quien se tomó
una foto con el dueño del lugar
"Su espíritu está en este local"
El mayor de los hijos de Camisassa admitió que para él estar en el negocio "todavía no es fácil, hay días que estoy mejor aunque otros no, pero su espíritu está en este local. Camino, voy a lugares que frecuentaba cotidianamente y los recuerdos están, a veces faltan esas charlas que manteníamos. Desde chico estuve con él trabajando y todo lo que sé de gastronomía me lo enseñó él, somos parecidos", se definió.
Claudio señaló que "viene gente de San Francisco y de otros pueblos como Villa Trinidad, San Guillermo, Freyre; de todos lados pasaron y se encontraron con que el local está abierto de nuevo y llegaron a saludarme, a darme el pésame", comentó.
"Siempre
me decía 'Cabeza dale para adelante' y eso voy a hacer. El me guía desde donde
esté y seguramente estaría muy feliz de que continúe con el carrito".
Claudio agregó que sus hermanos y su madre "están felices de que continúe con el local, que se siga lo que hacía él en este pueblo, defender lo que él defendió con tanto sacrificio, pasó por momentos malos y siempre siguió. Hay amigos que hizo acá en Estación Luxardo que vienen al local y me cuentan cómo trabajó y cómo salió adelante con el negocio".
A la hora de los desafíos, uno de los hijos de Cachito contó: "Para mí es bueno empezar de a poco porque llegar a lo que tenía mi padre acá no es fácil; no sé si será fácil mantenerlo pero voy a intentarlo. Mi padre no solo ofrecía comida sino también soluciones al paso, abarcaba otros rubros si el viajante necesitaba un disco para moladora o aceite para el auto, él lo tenía. Seguimos esperando a toda la gente que lo conocía y que la justicia nos dé una mano para esclarecer lo que pasó", dijo.

El caso
Por el hecho, hoy no hay detenidos, pero la Justicia trabaja sobre pistas firmes para identificar al autor del homicidio.
Aquel día trágico, 27 de abril a las 18.30, Cachito fue hallado tirado e inconsciente en el suelo de su local, con muchos golpes en su cabeza; se pudo constatar que el ataque había ocurrido dos horas antes.
De acuerdo a la investigación, apenas le robaron algunos billetes que tenía en la caja registradora, un teléfono celular y tarjetas telefónicas.
Se especula con que el agresor lo conocía, ya que no había ninguna entrada al local forzada ni signos de algún enfrentamiento.
El hecho conmocionó a la pequeña localidad donde no ocurría un crimen desde hacía 20 años, pero también a San Francisco, donde Camisassa era un vecino muy querido.
El cuerpo del comerciante fue hallado por trabajadores de Dirección de Vialidad Provincial que se habían acercado al local para comer algo. Presentaba varias heridas en su cabeza. Después se constatarían graves lesiones cerebrales.
Esperan que se reactive la causa
Con respecto a la causa, Claudio aseguró que después del fallecimiento de su padre "comenzó a moverse más porque la carátula cambió. Nosotros esperamos justicia y que se detenga a los responsables para que descanse en paz y para que nosotros tengamos un poco de paz en el alma porque duele pensar que la gente ya no puede estar tranquila en todos lados, no se puede dejar a las personas tiradas como lo dejaron a mi papá".
"No es cierto que mi padre recuperó el conocimiento en algún momento, en realidad estuvo los cinco meses en estado vegetativo, desde el golpe. Nunca se recuperó, jamás habló, ni pudo expresarse", aseguró Claudio.
La familia Camisassa se constituirá en parte querellante. Para eso contrató como abogado al penalista Damián Bernarte.
