A clases con el “Mingo”
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Roberto Barrera sigue haciendo escuela en el Barrio 20 de Junio.
Desde hace cuatro años el predio del Centro Vecinal Barrio 20 de Junio, viene siendo el lugar de encuentro de muchos pequeños deseosos de jugar a la pelota, emulando quizás las juntadas de pibes en aquellas entrañables canchitas armadas en terrenos baldíos, tiempos de un fútbol de potrero ya en extinción.
A la hora señalada llegan ellos, acompañados por sus papás, para luego quedar a cargo del "profe" que en sus clases diarias les transmitirá conceptos de la disciplina pero lo que es más importante, les inculcará valores humanos para su formación personal.
Sabios consejos de un conocedor de la materia que sostiene su pasión por la redonda desde la docencia, difundiendo la experiencia recogida a lo largo de su reconocida carrera como jugador que lo llevó a vestir los colores de Sportivo Belgrano, Belgrano de Córdoba e Independiente de Avellaneda.
Roberto Barrera, el popular "Mingo", quien también en su rol de entrenador tuvo un paso exitoso por varias instituciones de la ciudad y la región dialogó con LA VOZ DE SAN JUSTO sobre esta feliz iniciativa de la iniciación de los pequeños en el fútbol.
"Estoy trabajando en el Centro Vecinal Barrio 20 de Junio desde hace cuatro años atrás por invitación de su presidente (Víctor) Vacchieri, cuando en ese momento ningún club me buscaba", arrancó diciendo.
"Tengo chicos del barrio y de otros lados, acá no se les cierran las puertas a nadie, viste que por ahí los clubes del baby fútbol no los aceptan y los padres los traen hasta acá", añadió.
Formación
integral
Sobre las tareas que desarrolla, comentó que "no les voy a enseñar a jugar al fútbol, sino que uno hace repentizaciones, por ejemplo, siempre les digo a los padres que si su hijo cabecea 10 veces el lunes, 10 el miércoles y 10 el viernes, en total cabecea 30 veces en la semana, en el mes porque son cuatro semanas son 120 veces y llegado el año terminará haciéndolo como mil veces".
"Entonces llegará el momento en que el chico no le va a tener más miedo a la pelota, la va a mirar y le va a pegar con el parietal que corresponda, derecho o izquierdo. Todo ese tipo de movimientos que son simples pero tenes que ejercitarlos, como las tareas con los conitos y pinches para que hagan dribling".
"También los hago patear al arco. Tienen una hora y media conmigo y cuando arrancan con un partidito no les corto esas ganas que tienen de jugar en forma libre y después les hago media hora de trabajos con pelota", completó.
Claro que ese entrenamiento diario se ve reforzado por enseñanzas de vida que hacen a una sana preparación como personas.
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