Víctor Combina pone fin a cuatro décadas voluntariado
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Dar todo sin esperar nada a cambio. Como muchos voluntarios, este vecino de barrio Sarmiento con su tiempo, conocimientos y compromiso forjó toda una vida de trabajo en el día a día de distintas instituciones y cultivó la responsabilidad social empresaria. Hoy dice adiós a esa etapa para dedicarse de lleno a su familia.
Por Mauricio Argenti | LVSJ
Luego de 40 años de transitar por distintas instituciones de la ciudad, Víctor Combina tomó la decisión de dejar de lado su participación en diferentes ámbitos institucionales de San Francisco y dedicarse de lleno a su familia.
En los próximos días, culminará su mandato como presidente del Centro Vecinal Barrio Sarmiento. Ese será el momento elegido para dar un paso al costado tras cuatro décadas de intervenir en el vecinalismo sanfrancisqueño junto a la participación en entidades intermedias en las cuales trabajó para contribuir a su engrandecimiento.
Con 64 años, Combina continuará su vida combinando sus dos pasiones. Por un lado, la fabricación de juguetes de madera con lo cual desarrolla un hobby que le despierta muchas satisfacciones y por otra parte, continuar aunque de manera más 'liviana' su participación en la empresa familiar de elaboración de productos alimenticios a base de pollo.
De carpintero a empresario
Nacido en Sastre, provincia de Santa Fe, Víctor llegó a San Francisco en septiembre de 1974. En ese momento comenzó a trabajar como carpintero en distintas empresas, actividad que llevó a cabo hasta mediados de la década de 1990.
Siendo un joven que estaba a poco de cumplir 25 años, como vecino de barrio La Milka incursionó en el centro vecinal.
"Hace 40 años fui a vivir a barrio La Milka donde puse la fábrica (Agusdel), ubicada en Florencio Sánchez al 1200, en un lugar donde no había nada, era todo campo. En ese momento me acerqué al centro vecinal que era presidido por un señor de apellido Ceballos".
Más adelante, Combina fue designado vicepresidente del centro vecinal hasta que en 1989 fue elegido presidente, cargo que ocupó hasta 1992.
"A partir de ahí tuve una incursión en la Federación de Centros Vecinales como delegado del centro vecinal de La Milka. En ese momento se empezaba a colocar el alumbrado público en toda la ciudad. Recuerdo que todas las luminarias que se sacaban de las esquinas fueron a parar a La Milka, sobre todo en el sector este cercano al camino interprovincial", relató.
Entre otras cosas, señaló que una de las principales acciones desplegadas desde el centro vecinal que entonces dirigía estuvo orientada en torno a la construcción de la escuela Lucía Varia de Aimetta.
"En ese entonces, el Centro Vecinal La Milka tuvo una actuación preponderante para que la escuela Aimetta pueda ser una realidad. En esa época los terrenos pertenecían a la familia Tampieri y no se había hecho la donación a la municipalidad y desde allí a la provincia. Ahí fue donde tuvimos intervención desde el centro vecinal con gestiones en Córdoba, hasta que se destrabó todo el tema de los terrenos", explicó.

"La pandemia aceleró la decisión de dejar de lado la actividad social", dijo Combina. | Fotos: Marcelo Suppo | LVSJ
Su llegada a barrio Sarmiento
En 2012 Combina deja barrio La Milka para residir en una vivienda de barrio Sarmiento, donde vive actualmente. "En ese momento me dividí entre los dos barrios ya que en La Milka sigo teniendo la empresa, pero mi casa particular desde ese año está en barrio Sarmiento".
Desde su llegada al barrio Sarmiento, continuó desarrollando su vocación vecinalista, integrando distintas comisiones hasta que en 2017 ocupó la presidencia de la institución cargo que ahora dejará de ejercer de manera definitiva.
"Cuando me ofrecieron integrar el centro vecinal lo pensé un poco pero finalmente me decidí a participar. Desde un principio fue de mucha ayuda la colaboración de Raúl Dominini y Raúl Córdoba quienes anteriormente conducían el centro vecinal y a ellos me supe rodear de gente joven y entusiasta con quienes hemos trabajado y conseguimos logros importantes".
Uno de sus principales logros, explicados por el propio Combina fue "que en todo este tiempo supe hacer docencia con la gente que quedó en el centro vecinal".
La participación institucional
Luego de definirse como "un apasionado por el trabajo social", Víctor expresó que le encanta desarrollar actividades "que tengan que ver con el compromiso con la gente".
En la década del '90 integró la subcomisión de bochas del Club Atlético San Isidro que lo llevó a integrar la Federación de Bochas.
Corría el año 2012 cuando el entonces director del Hospital Regional "J. B. Iturraspe", Mario Vignolo, lo convocó para conformar una nueva comisión para la Asociación Cooperadora.
"En ese momento empezamos a trabajar para el Hospital junto con Antonio Di Monte. En esa primera comisión Antonio (Di Monte) fue presidente y yo ocupé la vicepresidencia. Más adelante ejercí la presidencia hasta 2020 y a partir de allí me retiré".
En ese período de ocho años, Combina integró la Asociación Civil San Francisco Solidario, entidad sin fines de lucro que tenía como objetivo reunir dinero para destinarlo a causas sociales. El ejemplo más claro de ello se dio a través del Bingo Solidario.
"Durante ese tiempo tuvimos mucho que ver con la fusión que se hizo con la Mutual de Devoto para agregarnos al Bingo de Devoto lo que nos trajo muchas satisfacciones", recordó.
En 2015, integró la Asociación de Industrias de la Alimentación de San Francisco de la cual se desempeñó como presidente en colaboración con Enrique Sileone. "Aquí logramos que los empresarios de la alimentación de San Francisco se adhieran a la Cámara de Industrias de la Alimentación de Córdoba desde donde se gestionaban capacitaciones sobre la elaboración de buenas prácticas alimentarias, así como también la habilitación de los transportes de alimentos".

Víctor se despide de la sede de barrio Sarmiento.
"Cierro las puertas a la actividad social"
Tras aclarar que en todo este tiempo de participación comunitaria "supe cosechar buenas amistades en todos los lugares donde estuve", Combina explicó que de todas maneras "cierro las puertas a la actividad social".
Sin embargo, dijo que esa decisión no está motivada por algún conflicto o por diferencias con algún grupo de personas que conozca a lo largo de su vida.
"En 40 años de trayectoria en diferentes instituciones jamás tuve problemas serios con nadie -siguió-. La pandemia aceleró la decisión de dejar de lado estas actividades".
"La pandemia y el posterior aislamiento me llevó, como al resto de las personas, a dejar de lado muchas actividades, creado un ritmo de vida muy diferente al que llevaba. En todo este tiempo me fui acomodando de nuevo en mi casa mientras que en la fábrica estoy haciendo algunas cosas administrativas".
Como ocurrió con el resto de las personas en pandemia, no fue nada sencillo sobrellevar el aislamiento. Para ello, durante todo ese tiempo, y gracias a su capacidad para realizar creaciones en madera, Combina se volvió todo un experto fabricante de juguetes, actividad que le permitió ocupar mucha parte del tiempo disponible.
"Mi oficio es carpintero. Eso fue algo que siempre me gustó hacer e inclusive el oficio me permitió vivir por muchos años hasta que finalmente puse la fábrica que tengo actualmente (Agusdel)".
En una de las tantas crisis económicas de nuestro país, Combina decidió dar un giro a su vida y a partir de sugerencias de familiares y allegados fue que compró un horno para hacer pollos al spiedo. "Al principio era muy difícil todo. Hasta que Ernesto Cernotto me aconsejaba cómo tenía que hacer en este negocio, aunque debo reconocer que en ocasiones no le hice caso y él mismo me decía que por eso yo llegué a tener una empresa con 30 empleados".
El cuerpo siempre avisa
Durante un viaje por Europa realizado en 2015, Combina experimentó una situación límite de salud que lo llevó a pensar en la necesidad de bajar la intensidad en el ritmo de vida que llevaba hasta ese momento. "Tuve un ACV en Londres y gracias a Dios pude recuperarme. Ese fue un aviso de que tenía que parar un poco. A raíz de eso empecé con el hobby de la carpintería y la creación de los juguetes de madera que para mí han sido una terapia muy importante que, en la pandemia, me permitieron ocupar el tiempo en algo que me interesa mucho".
Típico de una persona previsora, ya tiene pensado qué hará el primer día posterior a dejar del todo sus actividades y es algo que tiene que ver con su familia.
"Ese día lo voy a dedicar a mi nieto mayor Nicolás" explicó con orgullo sobre quien dijo que "lo voy a acompañar a sacar su primer carné de conducir".
En ese caso dijo que "yo le prometí que iba a estar con él y creo que esa es una linda actividad con la cual puedo empezar esta nueva etapa en mi vida en la cual me voy a dedicar a pleno a la familia".
