Trabajo y Constitución
En medio de las penurias actuales, dominadas por un escandaloso índice de pobreza, una crisis sanitaria sin precedentes y una brecha política que obtura cualquier intento de progreso, el ejercicio de la ciudadanía exige el trabajo de asegurar los beneficios de la libertad como lo afirma la Constitución.
El 1 de Mayo es una fecha que en el mundo revaloriza el rol del trabajo en la vida del hombre. Lamentablemente, muchas regiones del planeta y por imperio de las luchas ideológicas, esta festividad se plantea como el combate entre la fuerza laboral y el capital. No se comprende aún que ambas variables van de la mano para establecer una simbiosis que permite honrar al ser humano, redescubrir su dignidad y hacerlo merecedor de vivir en este mundo.
Las discusiones también pasan por la manera cómo los Estados toman decisiones respecto de actividades o áreas laborales y de qué manera incentivan a las personas a adquirir las raíces de lo que se denomina cultura del trabajo. Que no es otra cosa que una manera de pensar, hacer y transmitir una experiencia vital forjada en el esfuerzo propio que hace posible una mejor convivencia social, a través de la adquisición de conocimientos específicos de cualquier ámbito de producción o servicios, con actitud propositiva, deseos de progreso y desarrollo, así como respeto por los derechos de los demás.
En la Argentina, la cultura del trabajo tiene antecedentes notables que hoy parecen perdidos en medio del berenjenal en el que nuestra sociedad está embrollada. Particularmente en nuestra región, el legado de aquellos inmigrantes que arribaron a esta tierra es la mejor expresión de esta cultura. En el interior del país es donde más se observa que todavía persiste esta experiencia de transmitir la pasión por hacer y producir.
Aquellas enseñanzas de vida de los antepasados se entroncan con la otra celebración, bien argentina ésta, que se conmemora el primer día de mayo: el Día de la Constitución. Porque desde su Preámbulo, la ley fundamental de la Nación alude a que vivimos en una tierra abierta a "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". En la misma oración, los constituyentes de 1853 colocaron una obligación ineludible: "Asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad" y también para quienes arribasen con la intención de forjarse el porvenir en esta tierra.
Esta frase propone un estilo de vida para los argentinos. Que no es otro que el de vivir en libertad con garantías bien explícitas, derechos que deben cumplirse y obligaciones a respetar para que puedan cumplirse aquellos propósitos fijados en el Preámbulo. No es otra cosa que reafirmar la idea y la vigencia de la libertad, tanto desde el poder como a partir de las iniciativas sociales de cualquier índole, incluidas las vinculadas al mundo del trabajo.
En medio de las penurias actuales, dominadas por un escandaloso índice de pobreza, una crisis sanitaria sin precedentes y una brecha política que obtura cualquier intento de progreso, el ejercicio de la ciudadanía exige el trabajo de asegurar los beneficios de la libertad como lo afirma la Constitución.
