“Tito” Lamberti será operado gracias a la ayuda incondicional de sus amigos
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El reconocido vecino de nuestra ciudad inspiró una catarata de solidaridad que lo ayudará a mejorar su salud. "Están haciendo algo por mí que yo nunca voy a poder olvidar en mi vida", expresó el querido "maestro inolvidable".
Por Mauricio Argenti | LVSJ
A sus 83 años, Eusebio "Tito" Lamberti está enfrentando serios problemas en su salud que lo llevarán a someterse a una operación el próximo 30 de septiembre: se le colocará una prótesis en su cadera con la que aspira a volver a caminar sin inconvenientes y sobre todo, sin dolor.
A lo largo de su vida, Tito -como lo conocen todos-, uno de los vecinos más queridos de San Francisco, supo cosechar muchos amigos a fuerza de una personalidad desinteresada y solidaria, dos condiciones que definen la forma de ser de este sanfrancisqueño enamorado de la vida y apasionado de la amistad.
Precisamente, esa amistad que él regaló durante tantos años -y aún regala con el mismo entusiasmo- hoy le vuelve materializada en una iniciativa solidaria por parte de un grupo de personas que tienen en Tito a un amigo "de fierro" al que nunca van a abandonar.
Lamberti fue declarado ciudadano ilustre y, a diferencia del personaje que encarnó Oscar Martínez en la película que llevó ese nombre, jamás abandonó la ciudad, lo que profundiza aún más el vínculo que tiene con San Francisco.
Son innumerables las generaciones de vecinos que recuerdan al menos una anécdota con él. Es que además de no haber faltado un solo día a clases durante la primaria que cursó en la Escuela Normal, pasó varios años en el Club El Tala, además de haber colaborado en varios videoclubes y trabajado como portero en el Colegio San Martín.
Por todo esto no resulta para nada extraño que, ahora que Tito necesita de "una mano" de la gente, esa a la que él tanto ayudó y apoyó, haya encontrado muchas.
El comienzo de una cadena de solidaridad
La decisión la tomó un grupo de personas que fueron tocados en el alma por el cariño y la sabiduría de Tito Lamberti.
Todo comenzó cuando Alejandra García, una sanfrancisqueña que actualmente reside en Córdoba, se comunicó con Ana Bosio para preguntarle por la salud de Tito y tras reflejar su problema en redes sociales, se generó un entramado de solidaridad que lo llevará a enfrentar esta intervención quirúrgica para mejorar su calidad de vida.
Todos por Tito, el amigo de todos.
Rápidamente, estas personas unificaron esfuerzos en una movida a la que llamaron "Ayudando a Tito". Entre otras cosas, consiguieron que mientras se realiza todos los estudios prequirúrgicos, pueda vivir en una residencia para adultos mayores y en ese tiempo encarar una reparación integral de la casa en la cual vivió durante toda su vida, en barrio Catedral, muy cerquita del "albo", el club de sus amores.
"Me descuidé un poco", admitió Tito.
"Me descuidé un poco", reconoció Lamberti
sobre las razones por las cuales en este momento enfrenta este inconveniente de
salud. Nunca pierde la sonrisa cuando habla.
"Quizá no hice todo lo que tendría que
haber hecho para cuidarme un poco más, sobre todo después del accidente que
tuve en 2015", recordó. El 6 de enero de ese año, fue embestido por una moto
mientras cruzaba con su bicicleta -su compañera inseparable- avenida 9 de
Septiembre, y el conductor se dio a la fuga. A raíz de las lesiones sufridas,
fue derivado al Hospital Iturraspe donde le diagnosticaron lesiones de carácter
reservado de las cuales luego pudo recuperarse.
Al enfrentar una nueva operación, agradeció "la gran ayuda" que está recibiendo de parte de estas personas sobre las cuales dijo que "están haciendo algo por mí que yo nunca voy a poder olvidar en mi vida. Si pasa esto es porque algo debo haber hecho bien para que me respondan de esta manera", expresó con la humildad que nunca perdió.
"Todo el mundo quiere colaborar"
En el último tiempo, a partir de los inconvenientes de salud que sufre Lamberti, Antonio Di Monte, Edgardo Benvenutto, Alfredo Eusebio, Víctor Balangione, Ana Bosio, Raúl Ludueña, Roberto Moreno y Eduardo Villa conformaron el grupo denominado "Ayudando a Tito".
Ellos decidieron dedicar parte de su tiempo y colaborar para devolverle, aunque sea en una pequeña parte, todo lo bueno que Tito hizo por ellos.
Di Monte comentó que "vamos a hacer todo lo posible para que Tito esté bien y enfrente en las mejores condiciones esta operación para mejorar su salud".
Además, "queremos dejarle la casa en las mejores condiciones posible y luego él elegirá qué quiere hacer de su vida".
Cuando tomó estado público los inconvenientes por los que estaba atravesando Tito Lamberti, se desató un verdadero tsunami de solidaridad. "Es increíble cómo la gente colabora cuando en medio está la figura de Tito. Todo el mundo quiere colaborar con él porque se trata de una persona que ha sembrado amistad y como consecuencia de ello, ha cosechado mucho amor en su vida".
Benvenutto recordó que su cercanía con Tito Lamberti viene "desde hace muchísimos años", lo mismo que ocurre con Raúl Ludueña y el resto de los integrantes del grupo.
"Hace un tiempo Tito empezó a estar con problemas de salud y allí fue que comenzamos a ver qué podíamos hacer para solucionar sus inconvenientes. En un principio, no quería operarse, entonces apareció Antonio (Di Monte) y se encargó de convencerlo para enfrentar esta operación y de allí en más gestionó y logró todo lo necesario", dijo Benvenutto.
En las buenas y en las malas
Ludueña tiene en Lamberti a una persona que sabe que es incondicional. Prueba de ello lo marca una anécdota que ocurrió cuando Raúl, siendo un joven, enfermó de hepatitis. "Además de no haber faltado nunca al colegio, Tito nunca faltó a un compromiso con un amigo y eso lo sé muy bien porque en 1976, jugando al básquet para El Tala tuve la suerte de ser dirigido por él. El día que la Selección Argentina salió campeón del mundial '78 caí en cama con hepatitis y permanecí allí 100 días y Tito no faltó a visitarme ninguno de esos 100 días. Siempre me llevaba novelas policiales cortas para que no me aburriera en todo ese proceso. Eso solo lo hace un verdadero amigo".
Como esa anécdota fueron surgiendo una tras otra de parte de los integrantes de este grupo que comparten entre sí una profunda e incondicional amistad con Lamberti a quien juran que "nunca lo vamos a dejar solo" y por ello todo lo que hicieron para ayudarlo dio sus frutos en la pronta intervención quirúrgica sobre la cual todos tienen puestas las mejores expectativas por lograr la recuperación de su amigo.

"Están haciendo algo por mí que yo nunca voy a
poder olvidar en mi vida. Si pasa esto es porque algo debo haber hecho bien
para que me respondan de esta manera".
Más que vivir la vida
Eusebio "Tito" Lamberti nació en San Francisco el 9 de noviembre de 1936. Hijo único de Juan y Constancia, un matrimonio mayor. Recibió su primera distinción en diciembre de 1950 cuando le entregaron una mención especial por ser el primer alumno de toda la Escuela Normal en no haber faltado nunca en los siete años de primario.
En 1952 su padre enfermó y él debió dejar sus estudios para buscar trabajo. Fue así que durante poco más de 14 años trabajó como operario en la fábrica de fideos Tampieri y por un período similar, en una fábrica de muebles metálicos. En el '54 tuvo su debut exitoso en la división superior de básquet del Club El Tala, su segundo hogar, donde también fue técnico y árbitro.
Es un apasionado de la lectura y el cine al que se debe su sobrenombre, y fue colaborador en videoclubes de la ciudad asesorando a clientes. Además, durante más de 20 años se dedicó al basquetbol, vistiendo los colores de El Tala donde se desempeñó como jugador, director técnico, planillero, representante en la Asociación de Básquet y hasta llegó a ser referí en algún partido donde faltaba una persona que impartiera justicia.
En agosto de 1982 inició su trabajo como portero del Colegio San Martín, tarea que desempeñó durante 21 años. "La noche previa la pasé algo nervioso. Mi anciana madre se dio cuenta y me dijo en broma: 'dormí Tito, que si trabajaste casi 30 años en fábrica y otro tanto jugando en El Tala, no te van a asustar los chicos de la escuela'", contó.
En 1994 publicó su primer libro, "Los tiempos del barrilete". Julio del año 2000 lo encontró participando junto a Ana María Bovo en un espectáculo sobre el cine en Buenos Aires. El segundo, titulado "El camino de la vida", vio la luz en 2001. Dos años más tarde se jubiló como portero del colegio y en 2005, llegó su tercer libro, "Años de colegio, días de video, poesía y otros relatos".
En junio de 2014 recibió la distinción de Ciudadano Ilustre de San Francisco, otorgada por el Concejo Deliberante. Fue distinguido también por Uces, como "maestro inolvidable".
Actualmente jubilado, está a cargo de la Biblioteca del Club El Tala, contagiando su pasión por los libros, escribe textos sobre la realidad actual y sueña con volver a subirse a su bici para recorrer las calles sanfrancisqueñas y desde allí, saludar a cuanto vecino se le cruce, porque no hay nadie que no conozca a Tito Lamberti, que espera recuperar pronto la salud para seguir "pedaleando" la vida siempre hacia adelante y recorriendo cada "boliche" en las mañanas y por la tarde, refugiarse en los libros de la biblioteca.
