“Quiero volver y decirle adiós de una manera digna"
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La sanfrancisqueña María Agustina Goiran vive en España y su mamá murió por covid en nuestra ciudad. En el dolor, la joven escribió una carta de despedida en las redes sociales y aseguró que la impotencia y la desesperación por no despedir a ese ser querido debido a la distancia. "Es una sensación que no tiene comparación", aseguró a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Por Stefanía Musso | LVSJ
"Mami hoy me encuentro muy lejos de casa, lejos de papi, de Mati, Lucas y la abu. Ya pasó un año y medio de nuestro último abrazo. Esperaba con mucha ilusión volver a verte este año. Pero ya no vas a estar ahí para recibirme. Te siento muy cerca como cuando estabas conmigo, porque me has dejado todo lo que eras. Te voy a extrañar toda la vida, todos los días. Ayudame y cuidame desde donde estés. En mi corazón vas a vivir y tu estrella nunca se va apagar. Llegará el día en que brillaremos juntas por siempre".
Esa fue la carta de despedida de María Agustina Goiran a su mamá Mónica, quien falleciera a causa del coronavirus el 3 de mayo pasado.
Lo hizo por estar a miles de kilómetros de distancia, desde Valencia en España donde vive desde 2019.
Con profundo pesar por no poder viajar a la Argentina para despedir a su madre, la joven de 29 años dialogó con LA VOZ DE SAN JUSTO sobre su realidad aunque cuando regrese, lo hará para darle el adiós de una manera digna.
"Cuando perdés a un ser querido y te encontrás lejos, te inunda una inmensa impotencia y desesperación. Es una sensación extraña que no tiene comparación. El hecho de no poder hacer nada en absoluto, de estar ausente en el último adiós, crea un gran vacío porque sentís que le fallás a tu familia y a vos mismo en cierto punto. Y es que tengo un gran sentido del deber, considero que hay que estar presente en las buenas y en las malas especialmente", dijo Agustina.
"Los que emigramos a otro país a menudo recibimos críticas muy duras. Dicen que somos egoístas, desapegados e incluso cobardes por ´no quedarte en tu tierra a lucharla como la mayoría´. En realidad, es todo lo contrario. A la distancia se sufren las ausencias físicas, se extraña, se anhela, se llora, se reconoce el valor de un abrazo, de un ´te quiero´ o de un beso porque uno es consciente de que tal vez ese último".

La foto familiar que Agus atesora de un viaje familiar con su mamá y hermanos.
Un adiós doloroso y lejano
A fines de abril una gastroenteritis debilitó a Mónica a tal punto de no poder comer ni beber y también presentaba dificultades respiratorias. Siguiendo indicaciones de su médico de cabecera, se le realiza el hisopado y al dar positivo la internaron de inmediato. "El Hospital Iturraspe ya no contaba con camas, así que papá comenzó a mover cielo y tierra para que la recibieran en algún lado. Se la derivó a Villa María y allí se desataría su lucha por sobrevivir. Los primeros días se la veía con mascarilla de oxígeno común, luego requirió de un respirador debido a la neumonía bilateral", relató Agustina.
En la dificultad, Agustina intentó regresar al país pero fue imposible. Cuando me comunicaron que la salud de mami iba empeorando, empecé a buscar vuelos en internet. Mientras analizaba la situación, tuve una charla con mi papá pidiéndole su opinión y consejo al respecto. Me dijo textualmente ´hija no vengas, nosotros nos ocupamos de tu madre. Quedate tranquila´".
Al cabo de una semana de permanecer en coma inducido, los riñones dejaron de funcionar y fue cuestión de un par de horas para la triste noticia. "Fue un proceso demasiado rápido y casi imposible de asimilar", aseguró la joven.
Pero lo peor vendría después en el adiós final. "El sepelio no fue como lo imaginamos. La ceremonia fue muy breve, a cajón cerrado, con aforo máximo de diez personas. A mami no la sepultaron en el panteón familiar como ella hubiese querido, sino en una especie de fosa común destinada exclusivamente para los fallecidos de covid. Los protocolos son muy inhumanos y absurdos. Es algo incomprensible".
Agustina no olvida la última comunicación con su mamá. "Hablé con ella el domingo antes de que la internaran. No sé si llamarle comunicación porque a duras penas intercambiamos frases. Estaba deshidratada y débil. Aún así en su estado de confusión y fragilidad, me dijo que me cuidara mucho y que no me preocupara por ella, que pronto iba a estar bien".
"Quizás mami tuvo el presentimiento de lo que le iba a pasar. Y yo le recordé, como siempre, cuánto la extrañaba y me hacía falta".
Para la joven que aún no entiende la pérdida, ya que "ella tomaba todos los recaudos posibles porque sabía que, siendo paciente de alto riesgo, en caso de contraer el virus la pasaría muy mal. Le sucedía lo mismo que a mí, no le tenía miedo, pero sí respeto".

"Ya pasó un año y medio de nuestro último abrazo. Esperaba con mucha ilusión volver a verte este año", escribió Agustina en sus redes sociales.
Volver y despedir
Aunque Agustina no planea volver, el día que regrese no será como los viajes anteriores. "Sé que va a hacer muy duro porque mamá no estará ahí para darme la bienvenida y no estoy preparada para esa realidad. Me produce un poco de miedo y ansiedad pensar que mi casa ya no es lo que solía ser; pero estarán mi papá, mis hermanos, mi abuela, mis amigos, mis suegros y mucha gente que me quiere para recibirme con los brazos abiertos".
Sin pensarlo, "lo primero que haga al volver es ir al cementerio para ver cómo es el lugar donde descansa mami. Entiendo que eso pueda ayudarme a cerrar el ciclo de duelo y decirle adiós de una manera digna".
Aunque Agustina nunca enfermó de covid pero sí la afectó desde otro lado, "trato de ser muy respetuosa y de hacer sentir a los demás que puedo comprenderlos, porque esto que está pasando no se trata de una cuestión individual sino comunitaria".
Con el dolor aun latente, Agustina pidió que "llamen, visiten, abracen a sus padres, suegros, hijos y amigos. Díganles lo mucho que los aman, den las gracias por tenerlos a su lado y si se equivocaron, pidan perdón antes de que sea tarde. No hay que perder el tiempo esperando que ellos lo hagan primero. Abandonemos el papel de víctima y empecemos por dar el primer paso nosotros. Demostremos en vida todo el amor posible. Porque el amor es salvación, es lo único bueno que tenemos para sobrellevar estos tiempos tan inciertos y difíciles que nos toca vivir", concluyó.
