Piden a viajeros evitar extraer animales de su hábitat
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Muchos sanfrancisqueños incurren en prácticas como estas cada vez que se van de vacaciones a distintas partes del país.
De acuerdo a lo que establecen los especialistas en proteccionismo de vida silvestre, San Francisco es una ciudad donde es muy frecuente encontrar ejemplares de la fauna salvaje como mascotas en hogares pese a que ello está prohibido por la legislación vigente.
Entre los ejemplares más comunes de hallar en domicilios de nuestra ciudad, se cuentan armadillos, lechuzas, tortugas, loros, monos, tarántulas y hasta serpientes que una vez que son rescatados y sometidos a una revisión médica para establecer que se encuentran en perfectas condiciones sanitarias, se los libera en su hábitat natural.
Según explicó Ernestina Saravia, especialista en protección y conservación animal, en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, "lamentablemente es muy común, y más en estas épocas del año, encontrar en hogares de San Francisco ejemplares de la fauna silvestre que son utilizados como mascotas".
Además, dijo que "algunos animales me llegan a través de un llamado de Policía Caminera que logró incautarlos en algún control vehicular mientras que otros son acercados por vecinos de la ciudad. Cuando están en condiciones de liberarlos para que vuelvan a su hábitat natural, se lleva a cabo ese procedimiento en conjunto con Fauna de la provincia para que tengan un ambiente adecuado para que nadie los moleste".

Rescataron en Pilar a un mono carayá víctima del tráfico ilegal: una hembra de mono carayá, el mayor primate sudamericano en peligro de extinción, fue rescatada de una fábrica de Pilar, en el norte del Gran buenos Aires, y la llevaron a un hospital veterinario donde permanecerá en cuarentena antes de ser devuelta a su hábitat natural en el refugio misionero de GüiráOga. El animal fue rescatado la semana pasada y trasladado al hospital veterinario de Temaikèn en Escobar, donde los veterinarios determinaron que es un adulto de edad avanzada.
Entre los ejemplares más exóticos que le ha tocado recibir luego que los mismos hayan sido tratados como mascotas hogareñas, Saravia dijo que "he tenido monos, armadillos y hasta un pájaro carpintero blanco".
Asimismo, recordó que "es frecuente encontrar ejemplares de todo tipo de especies en los domicilios de la ciudad, desde una tarántula hasta cualquier tipo de serpiente, ya sea de agua o de tierra. A esto se le pueden agregar zorros, gatos de monte, etc. Esto ocurre porque es una acción cometida por gente que no tiene noción ni respeto por la naturaleza ni por sus propios vecinos".
Luego, Saravia aclaró que este tipo de ejemplares "no son mascotas" porque "generalmente reciben una alimentación que no es acorde a lo que consumen en su hábitat natural. En esto se cometen una serie de irregularidades que atentan contra el buen tratamiento de estos ejemplares que no deben ser considerados como mascotas".
Cuestionó entre otras cosas el hecho de que "mucha gente tiene la costumbre de tener tarántulas en peceras" mientras que otros "tienen alacranes negros, de África" e inclusive agregó que "hay gente que en su casa tiene alguna yarará como mascota de compañía ubicadas en peceras. El problema es que algunas se escapan de allí y luego generan problemas y temor entre vecinos cuando advierten su presencia".
Una mala costumbre que crece
A partir de esta explicación, la especialista en fauna silvestre se lamentó al señalar que "es creciente" la costumbre de vecinos de la ciudad que incursionan en la adquisición de este tipo de ejemplares no permitidos para utilizarlos como mascotas e inclusive señaló que "semanas pasadas, me llamó una señora de Camino Interprovincial que había advertido la presencia de un coipo o falsa nutria y ante esto llamé a la brigada Puma para que lo fueran a buscar".
Al consultarla sobre la existencia de legislación que condene este tipo de prácticas, protegiendo de esta manera a los ejemplares silvestres, Saravia comentó que "la ley está, pero la conducta humana no cambia por más que haya cualquier legislación. Además el que vende hace un gran negocio y lo seguirá haciendo, por más que vaya una patrulla y le secuestre los ejemplares porque en tres o cuatro meses vuelve a tener la misma población de fauna, o quizá más grande".
"Esta es una época en la cual muchas personas regresan de sus vacaciones, preferentemente en el norte o bien desde Brasil y al pasar por Misiones toman la mala costumbre de comprar monos carayá que se ofrecen a la orilla de la ruta para tenerlos como mascotas y luego, en un par de meses estaremos haciendo rescates de estos ejemplares", concluyó.
