Para los médicos que cuidan a personas mayores este año también fue un gran desafío
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Una vez al día -a veces dos-, Pablo Arri y Emanuel Vescovi recorren caminos de tierra para asistir a los abuelos que viven en hogares. Amor, entrega, estudio, aprendizaje, esfuerzo, tiempo... para ayudar a desandar la etapa de la vejez con la mejor calidad posible. Nunca más imprescindibles que hoy.
Al igual que en América Latina, hoy se conmemora el Día del Médico y este año su labor tiene otra relevancia por el trabajo que cumplen desde que el coronavirus se esparció por todo el mundo.
Ayer la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzoti, consideró respecto a la fecha: "Es un día muy particular, un año muy particular, y el mensaje que queremos dar desde el Ministerio (de Salud), es jerarquizar el equipo de salud, saludar a los médicos y médicas y darles un reconocimiento a quienes en respuesta a esta pandemia han perdido la vida".
Los últimos meses muchos profesionales tuvieron que hacer tareas que habitualmente no realizaban y redoblar sus esfuerzos, siendo que su labor ha sido tan diferente, el día en su honor también lo es.
En ocasiones los médicos no solo están en hospitales, clínicas o centros de atención primaria porque hay otras poblaciones que los necesitan como pasa con los adultos mayores que viven en hogares.
Cambios
En este tiempo, las personas mayores también requirieron mucho de los médicos no solo como aquellos que los curan sino como los que los pueden acompañar, dar una palabra de aliento y sonreírles.
Los médicos Pablo Arri, del Hogar de Ancianos "Enrique J. Carrá", y Emanuel Vescovi, que está en el Hogar de Ancianos Diehl de Sienra, son de ese grupo y para ellos este día también se vive diferente.
"Este año fue atípico para todos, tanto para nosotros como profesionales de la salud de todas las áreas. Ha sido un 2020 de grandes desafíos. Para mí personalmente fue un año con muchísima responsabilidad con un sentimiento permanente de responsabilidad por los demás", dijo Arri.
Respecto de sus tareas en este tiempo y las modificaciones que sufrió, contó: "En mi caso tengo que ir al Hogar de Ancianos y no sabés nunca cuando estás contaminado o cuando no, tengo que estar atento a otros hogares, resolver problemas administrativos, atender nuevos protocolos, estar atento a otros que cambian".
Vinculación
En el caso de Vescovi las cosas son diferentes. Hace poco tiempo retomó su trabajo en el hogar camino a Plaza San Francisco pero ya lo conocía de otras veces cuando fue a hacer reemplazos.
"Yo ya había cubierto otras veces el hogar y ahora volví", sostuvo y dijo que se encontró con algunas personas mayores que lo reconocieron a pesar del paso del tiempo.
En este lugar sus tareas son múltiples: "La tarea es el control de la parte clínica de los abuelos sus historias clínicas, la medicación", pero agregó: "Más que nada, lo más importante es el acompañamiento emocional, estar con ellos, estar en contacto y a su lado".
Por otro lado, señaló: "Ahora no podemos el contacto casi no lo tenemos, es diferente por nuestro contexto actual. Ese contacto quizás sea lo que más falta les hace". Tanto a él como a los adultos allí internados la vida les cambió este año y reflexionó: "Uno empieza a valorar otras cosas, vemos la medicina más allá de lo físico sino también la parte humana y emocional que es lo que los llena".

Emanuel Vescovi: "La tarea es el control de la parte clínica de los abuelos, la
medicación, pero más que nada, lo más importante es el acompañamiento
emocional, estar con ellos, estar en contacto y a su lado".
Devuelven cariño
Arri, por su parte, añadió sobre los roles agregados que tienen los médicos en este trabajo: "Somos comunicadores, participantes, líderes en lo que nos toca hacer y por eso la pandemia desafió al sistema de salud".
Dentro del Hogar él se encarga de tareas médicas administrativas, o como lo definió: "Yo soy administrativo de la salud de las personas mayores, controlo que estén estables, no aparezcan síntomas, su medicación y que no les falte nada, organizamos las consultas con sus médicos de cabecera y esa es mi labor médica en la institución".
Él junto con sus compañeros que son agentes sanitarios viajan todos los días a Quebracho Herrado, dado que los adultos mayores están en Casa Betania mientras haya un alto nivel de contagio por coronavirus pero eso no los tiene lejos en los pensamientos.
"Viajo todos los días a Quebracho, en ocasiones dos también. Hay sábados que voy y conecto todo para que los internos puedan ver las actuaciones que hoy los payamédicos hacen por Zoom", indicó Arri sobre su trabajo en este lugar que durante la pandemia se convirtió en el refugio de los adultos mayores del Hogar Carrá.
Pablo Arri: "Siempre estuve orgulloso de ser médico, hoy uno se siente útil desde más aspectos que la medicina y eso me hizo ganar la pandemia".
A las personas que viven allí buscan cuidarlas en extremo y por fortuna ninguno se contagió, pero reconoció el doctor: "Tienen muchos deseos de volver a su casa, estaban acostumbrados a otra estructura, espacios más abiertos y era otra dinámica, pero todos nos tuvimos que adaptar y adecuarnos".
Ellos que son quienes los atienden y cuidan también quieren hacerlo, hay cosas que cambiaron como la cercanía con el Hospital J.B. Iturraspe que facilitaba muchas cosas.
"Ellos están con muchos deseos de volver, me toman como un amigo, esta semana uno de ellos cumplió los años y decoramos el salón, llegó la torta, hubo una comida especial, tratamos de que siempre se sientan bien. Como médico fue el desafío más grande porque al no tener cerca para hacer radiografías, laboratorio, entre otras cosas hace nuestra tarea diferente", comentó.

Emanuel destacó que hoy se ve la medicina con una entraña más humanista.
Orgullo
Tanto Vescovi como Arri están orgullosos de la profesión que eligieron, cada uno encontró una forma de contribuir ante las necesidades de otros y a cambio han obtenido grandes recompensas.
"Siempre estuve orgulloso de ser médico, hoy uno se siente útil desde más aspectos que la medicina y eso me hizo ganar la pandemia, soy médico, administrativo, amigo, compañero y tengo muchas más funciones que no son tan propias de la medicina, pero las hago de la mejor manera posible", especificó Arri.
Su colega Vescovi recordó que al volver al Hogar muchos abuelos lo reconocieron y si bien ahora no pueden abrazarse o darse un beso hay alternativas: "Les sonreímos con los ojos, pero todos estaban contentos porque podemos compartir ahora más tiempo y más seguido".
Por último, finalizó diciendo: "Trabajar con un grupo de personas donde no todo se reduce a una consulta hace que nos empecemos a encariñar, conocer y sumamos muchas cosas que en los libros no aparecen. Hay un vínculo muy fuerte que es casi familiar y eso es algo que no sucede siempre".
¿Por qué hoy?
Los días 3 de diciembre se conmemora el Día del Médico, fecha instaurada por la Confederación Médica Panamericana, en honor Carlos Juan Finlay Barrés, médico y científico cubano que descubrió que la transmisión de la fiebre amarilla era ocasionada por un vector intermediario como el mosquito aedes aegypti.
En agosto de 1956 la Argentina se adhirió oficialmente a la celebración por iniciativa del Colegio Médico de Córdoba, avalada por la Confederación Médica Argentina.
